Alfredo Molina, veterinario: “Es difícil, pero así puedes saber si tu mascota lleva un tiempo sufriendo”

Advierte que el dolor crónico en animales suele confundirse con envejecimiento y pasa inadvertido hasta fases avanzadas

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Según el veterinario Molina, cambios en la rutina o en la movilidad pueden indicar sufrimiento
Alfredo Molina, veterinario, señala que los animales tienden a adaptarse al malestar sin mostrarlo de forma evidente (Composición Infobae)

Las señales de sufrimiento en los animales domésticos suelen pasar inadvertidas para la mayoría de los dueños, lo que puede tener graves consecuencias. La dificultad para diferenciar entre los síntomas del dolor y los cambios naturales del envejecimiento contribuye a que muchos cuadros crónicos avancen sin ser detectados.

Esta situación pone de relieve la importancia de observar con atención cualquier cambio en la conducta de las mascotas y de contar con información adecuada para distinguir entre lo normal y lo que puede indicar un problema de salud.

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El veterinario Alfredo Molina ha alertado en su cuenta de TikTok (@alfredomolinavet) sobre un patrón que suele pasar desapercibido hasta que el daño ya está avanzado: “Hay algo que muchos descubren demasiado tarde: cómo reconocer que tu mascota lleva tiempo sufriendo”. Su advertencia apunta a un problema frecuente en casa, cuando el dolor se confunde con envejecimiento y las señales quedan sin atender.

El dolor se instala de forma silenciosa y progresiva

Molina explica que “el sufrimiento en los animales casi nunca aparece de golpe”. Según su descripción, el deterioro suele ser progresivo: “Llega poco a poco y en silencio”. Por eso, identificar a tiempo los signos puede marcar la diferencia entre una intervención adecuada y la prolongación innecesaria del malestar. La observación cotidiana y el conocimiento de los hábitos normales de la mascota resultan fundamentales para advertir cualquier variación que podría indicar una afección subyacente.

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Entre las primeras manifestaciones que cita, menciona cambios de rutina que se interpretan como menores: “Primero duerme más, luego juega y pasea menos”. Estos cambios, aunque sutiles, pueden ser el primer aviso de que algo no marcha bien en la salud del animal.

Revisar la conducta habitual de la mascota ayuda a identificar problemas ocultos
El deterioro físico en los animales suele instalarse de manera gradual (Unsplash)

En ese mismo sentido, señala que también aparecen dificultades físicas puntuales: “Empieza a subir peor las escaleras o deja de saltar al sofá”. Actitudes como evitar movimientos habituales o mostrar menos interés por actividades que antes disfrutaba deben ser motivo de consulta.

El veterinario remarca que esos indicios suelen justificarse con argumentos habituales dentro del hogar: “Cambios pequeños que parecen normales o a veces excusas por la edad”. Y vincula ese proceso con el tipo de padecimiento que suele quedar oculto: “Pero el dolor crónico funciona así: entra despacio y se instala”.

El dolor que no se ve

Para Molina, una parte del problema es que los animales no expresan el malestar como lo haría una persona. “Los animales no dramatizan ni se quejan todo el tiempo, simplemente se adaptan”, afirmó. Esta capacidad de adaptación puede llevar a que el dolor pase inadvertido durante semanas o meses, hasta que el cuadro se agrava. Por eso, la educación sobre los síntomas menos evidentes y la consulta periódica con profesionales veterinarios resultan herramientas clave para preservar la calidad de vida de las mascotas.

Los veterinarios recomiendan usar arneses y planificar paradas al viajar con mascotas.

En esa línea, pide cambiar el enfoque de la evaluación diaria del estado de una mascota: “Por eso la pregunta importante no es solo: ¿Está muy mal?”. Y propone otra formulación para detectar a tiempo lo que no se ve: “La pregunta más bien es: ¿Cuánto tiempo lleva adaptándose al dolor sin que nadie se haya dado cuenta?”.

Molina sostiene que la clave suele aparecer cuando se revisa la conducta con perspectiva: “Porque cuando miras atrás, muchas veces las señales ya estaban ahí”. El veterinario cierra su mensaje con un pedido directo: “Por favor, no llegues demasiado tarde”.

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