“¿Por qué nos da tanta vergüenza decir la palabra ‘pene’?“, se pregunta Aimar Bretos en el estreno de su programa

El periodista ha invitado a la doctora Blanca Madurga, la escritora Elvira Lindo, la periodista Thais Villas y el filósofo David Vico para conversar sobre el tabú de la palabra ‘pene’

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Aimar Bretos en 'La noche de Aimar'
En el estreno de 'La noche de Aimar', el periodista reúne a varias personalidades para abordar el tabú. / Captura de pantalla

El programa de debate conducido por Aimar Bretos se ha estrenado esta noche pasada bajo el paraguas del reposo y la calma para abordar la actualidad mediática. La noche de Aimar se ha compuesto de dos partes: José Sacristán y Juan Diego Botto con sendas entrevistas han copado la pantalla durante la primera hora de programa; mientras que la segunda hora y media ha consistido en una conversación a cinco para abordar el tema tabú de la semana, el pene.

La conversación se ha situado entonces en un registro que ha conjugado divulgación médica, reflexión social y humor. Con la participación de la uróloga y andróloga Blanca Madurga, la periodista Thais Villas, el filósofo David Vico y la escritora Elvira Lindo, el espacio ha desgranado las dificultades de hablar abiertamente sobre cuestiones relacionadas con el órgano sexual masculino y las emociones que despierta en consulta. “¿Por qué nos da tanta vergüenza decir la palabra ‘pene’?“, se ha preguntado el presentador, Aimar Bretos, nada más empezar.

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Al abordar las consultas médicas relacionadas con el pene, la especialista Blanca Madurga ha destacado que el rango de edad de los pacientes que acuden a su consulta abarca desde la adolescencia hasta los 70 u 80 años. Este dato refleja que la inquietud por el órgano masculino se mantiene durante toda la vida adulta y que persisten dificultades comunicativas relacionadas con los miedos e inseguridades a la hora de describir los síntomas.

La conversación ha girado en torno a los obstáculos sociales y emocionales que afrontan muchos varones al acudir al especialista. Madurga ha evidenciado que la decisión de acudir a una consulta urológica, especialmente cuando la profesional es una mujer, suele vivirse como un proceso en el que “vienen con el corazón abierto”, cargados de reservas derivadas de prejuicios o inseguridades.

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La doctora ha matizado que, pese a la resistencia inicial, aprecia que algunos pacientes crean que tienen un “pene pequeñito” y constatar que se encuentran en la media, lo que permite aliviar su preocupación. La especialista ha manifestado sentirse satisfecha al poder desmontar falsas creencias sobre el tamaño. En palabras textuales, “me da mucha alegría cuando un paciente cree que tiene un pene pequeñito y, al explorarlo, le digo que está en la media normal”. Esta reflexión ha situado el foco en la percepción corporal distorsionada que muchos traen a la consulta, según ha explicado la uróloga.

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Durante el debate, ha quedado patente la barrera que representa el lenguaje médico y la falta de costumbre social para tratar estos temas con naturalidad. Blanca Madurga ha narrado que, en muchas ocasiones, los propios pacientes se sienten condicionados por la necesidad de emplear tecnicismos, cuando la comunicación directa puede resultar más eficaz.

“Lo peor es cuando viene un paciente que está muy traumatizado por lo que sea y le pregunto: ‘¿Qué le pasa a su polla?’“, ha afirmado la médica. ”Creen que, por ser médico, tienen que hablar en términos médicos, amí me gusta que me hablen como se lo contarían a su mejor amigo o a su hermano”, ha explicado Madurga. A este respecto, Thais Villas ha introducido una perspectiva humorística al señalar: “El problema es que tampoco se lo comunican a sus hermanos ni primos”.

En el diálogo se ha señalado otro obstáculo frecuente: la presencia de acompañantes que suprimen la voz del paciente, cuando la pareja toma la iniciativa en la conversación y el propio interesado se inhibe. Pese a que Madurga defiende que acudir con la pareja puede ser positivo, insiste en la importancia de que sea el varón quien relate su motivo de consulta en primera persona.

La escritora Elvira Lindo, pro su parte, ha intervenido resaltando el contraste entre el trato social a la salud femenina y la masculina: “¿Qué es lo que falta? Porque de la menopausia se habla muchísimo”, se ha preguntado en antena, apuntando a la resistencia persistente a dialogar sobre los problemas del pene, especialmente cuando la profesional es una mujer. En este sentido, el filósofo David Vico ha ironizado sobre el silencio colectivo: “Podemos hablar de diabetes, de análisis de sangre o de la tensión, pero de gatillazos... yo no conozco a ninguno. Jamás nos ha pasado nada nunca a mis amigos”, en un comentario que ha provocado la risa de Madurga.

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Frente a las bromas sobre los episodios de disfunción eréctil puntual o “gatillazo”, Blanca Madurga ha incidido en que se trata de una experiencia común, cuya frecuencia suele minimizarse en público pese a su normalidad clínica. La uróloga ha insistido en el valor de desdramatizar y normalizar esta situación: “Seguro que en algún momento de su vida han tenido algún problema y es normal. No hay que magnificarlo. Hay que saber que eso pasa, conocer las causas y entender que tiene tratamiento”. La experta ha precisado además que, entre los factores que pueden propiciar un episodio de este tipo, el alcohol resulta el mayor precursor de los gatillazos.

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