Una adolescente de 19 años pierde la vista después de ducharse con lentillas: “No valoramos lo maravilloso que es poder ver”

La joven ha empezado una GoFundMe para poder recaudar fondos y poder pagar el tratamiento

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Una adolescente de 19 años pierde la vista después de ducharse con lentillas
Grace Jamison. (Instagram/Grace Jamison)

Grace Jamison tenía 19 años y se encontraba de viaje en la República Dominicana cuando un gesto cotidiano desencadenó una grave queratitis que le cambió la vida. Perdió la vista tras una infección ocular provocada por un parásito microscópico que entró en su ojo mientras se duchaba con lentillas.

La joven que ha decidido compartir su caso en redes sociales para advertir del riesgo que pueden suponer determinadas prácticas. “Mucha gente, incluyéndome a mí, da por sentada la vista y no valora lo importante y maravilloso que es poder ver”, ha explicado en uno de sus vídeos virales.

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Grace contrajo queratitis amebiana, una infección ocular causada por la Acanthamoeba, un microorganismo presente de forma natural en el agua y la tierra. En su caso, el contagio se produjo al ducharse con las lentes puestas en un entorno donde el agua no estaba suficientemente depurada.

La infección puede desarrollarse cuando el parásito entra en contacto con la córnea, donde comienza a dañar el tejido ocular. Aunque es poco frecuente, sus consecuencias pueden ser muy graves, especialmente en personas que utilizan lentillas. Las lentes pueden facilitar que el microorganismo quede atrapado entre la superficie ocular y la propia lente, aumentando el riesgo de infección.

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“La queratitis amebiana es muy difícil de tratar. Mi tratamiento durará entre seis meses y un año”, ha explicado la joven, que también admite sentir un dolor intenso en los ojos, fuertes cefaleas y una elevada sensibilidad a la luz.

Un diagnóstico inicial equivocado

Tras regresar a Estados Unidos, Grace fue diagnosticada inicialmente de forma incorrecta y tratada con colirios con esteroides, lo que agravó la infección. En pocos días, la enfermedad avanzó hasta provocarle la pérdida total de la visión, antes de que un segundo especialista identificara la causa real. Durante semanas permaneció sin visión hasta que comenzó el tratamiento adecuado contra el parásito.

El protocolo médico actual es especialmente riguroso. La joven debe aplicarse colirios cada 30 minutos o cada hora, algunos con agentes antisépticos como la clorhexidina. Por último, cuando finalice el tratamiento, será necesario abordar las cicatrices en la córnea. “Es muy, muy difícil vivir con ello”, ha reconocido la joven.

La diferencia en los ojos de Grace Jamison
La diferencia en los ojos de Grace Jamison. (Instagram/Grace Jamison)

Secuelas y recuperación parcial

Ahora, Grace ha recuperado un poco de visión en uno de los ojos, mientras que el otro ha quedado gravemente dañado. “Como la cicatriz me cubre la pupila por completo de frente, no veo nada con el ojo derecho. Se ve como una mancha blanca borrosa y puedo ver las luces”, ha enseñado.

En una campaña de recaudación de fondos ha detallado el impacto físico, emocional y económico de la enfermedad: “Mi vida cambió drásticamente cuando perdí la vista en ambos ojos tras ducharme con mis lentes de contacto puestos”. Los fondos recaudados se destinan a gastos médicos, tratamientos continuados y a una posible cirugía futura, que solo podrá plantearse una vez concluida la terapia antiparasitaria.

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Un mensaje de prevención viral

Sus recomendaciones son claras: no dormir, no ducharse ni nadar con lentillas, extremar la higiene de manos y cambiar correctamente las soluciones de limpieza. “Por favor, lávense las manos antes de quitarse o ponerse las lentes de contacto. Limpien la solución y cámbienla cada vez”, ha insistido.

También ha advertido del riesgo de exponerse al agua, ya sea de grifos, lagos o fuentes naturales, con las lentillas puestas. Su objetivo, ha dicho, es evitar que otros pasen por una experiencia similar. “No todo funciona como antes... y no pasa nada. Agradezco lo que aún funciona”, ha sentenciado.

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