La UE defiende el ‘Made in Europe’ y responde a las amenazas de China por romper con la igualdad de trato: “Se trata de reciprocidad”

La Comisión Europea defiende que su medida está en línea con las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC)

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Ursula von der Leyen y Xi Jinping se estrechan las manos con banderas de la Unión Europea y China detrás, con un efecto de cristal roto superpuesto.
Ursula von der Leyen y Xi Jinping se dan la mano bajo un efecto visual de cristal roto que simboliza la tensión por el 'Made in Europe'. (Imagen Ilustrativa Infobae elaborada con IA con una fotografía de Europa Press de base)

La apuesta de la Comisión Europea de impulsar el “Made in Europe ha enfurecido al régimen chino, que amenaza ahora con responder con contramedidas por discriminar a sus empresas y obligarles a compartir su tecnología con la Unión Europea.

China alega que la nueva Ley de Aceleración, que la UE presentó en marzo, violaba el principio de nación más favorecida que marca la Organización Mundial del Comercio (en sus siglas, OMC). “Si la UE ignora las sugerencias de China e insiste en promover su promulgación, perjudicando así los intereses de las empresas chinas, China no tendrá más remedio que tomar contramedidas para proteger resueltamente los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas”, anunció este lunes en un comunicado el ministro de Comercio chino.

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En resumen, el gobierno de Xi Jinping está protestando por la misma práctica que China lleva implementando desde hace décadas contra los europeos, y que gracias a ello le ha llevado a posicionarse como responsable de casi una tercera parte de la producción manufacturera mundial. Sin ir más lejos, el pasado mes de junio, Bruselas concluyó una investigación contra China ante las sospechas de que su política “Buy China” discriminaba a las empresas europeas en las licitaciones de material médico. Tras esta investigación, la Comisión Europea limitó la participación de proveedores chinos en compras superiores a cinco millones de euros y dispuso que las empresas que ganen contratos públicos no podrán adquirir más del 50% de sus dispositivos en China.

Y precisamente por el abuso sistemático chino, el equipo de Ursula von der Leyen lanzó esta hoja de ruta industrial, que no es más que una estrategia proteccionista que pretende reducir la dependencia con terceros países en sectores estratégicos como el acero, el cemento, el aluminio o la automoción. Son cuatro sectores que ya han sido víctimas de la amenaza arancelaria y que, en especial, suscitan la preocupación de la UE por el riesgo de que China produzca demasiado.

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El portavoz de la Cancillería china, Guo Jiakun, detalla los resultados de la visita oficial del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, calificándola de "éxito total" y destacando el fortalecimiento de la confianza política mutua.

Las amenazas chinas fueron contestadas este lunes por la Comisión Europea, que a través de su portavoz Siobhán Millbright subrayó que las exigencias a China de compartir tecnología responden a la “reciprocidad”. “Somos uno de los mercados más abiertos del mundo y tenemos la mayor red de acuerdos de libre comercio a nivel mundial. Por eso también esperamos que esa apertura sea mutua”, ha defendido un portavoz de la Comisión.

El portavoz del ejecutivo comunitario, Olof Gill, aseguró además que la normativa europea estaba plenamente en línea “tanto con nuestras obligaciones internas como internacionales, incluyendo las de la Organización Mundial del Comercio”.

La UE cambia de estrategia frente a los abusos de China

Pero lo cierto es que no es un secreto que la Comisión Europea quiere reformar el término de la nación más favorecida en un contexto en el que las grandes superpotencias abusan de su posición para imponer comercio unilateral. China tiene numerosos casos, pero otro ejemplo fueron los aranceles recíprocos injustificados de EEUU contra el mundo (declarados así por su propio tribunal de Comercio).

Y así lo expuso el comisario europeo, Maros Sefcovic, quien afirmó el pasado mes de enero que, ante las “amenazas a nuestras economías” habría que poner más facilidad para que los países puedan revisar sus aranceles.

El jefe comercial de la UE reclamó a la OMC un debate franco sobre el vínculo entre la condición de nación más favorecida y la reciprocidad, teniendo en cuenta “los niveles reales de apertura de mercado de los miembros, su compromiso con la competencia leal y la transparencia, y su creciente peso en el comercio”. Y en esta línea, alertó de que “varios miembros de la OMC aumentaron drásticamente su participación en el comercio mundial, al tiempo que han mantenido sus mercados prácticamente cerrados”.

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