Alaska desvela en El Hormiguero cómo afronta el alcohol y sus efectos: “Yo si bebo, caigo redonda. Tengo muy poco aguante”

Durante la entrevista, la cantante compartió anécdotas sobre su vida cotidiana y sorprendió al público al hablar de sus manías y hábitos menos conocidos

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La artista compartió momentos de su vida personal y profesional durante la entrevista con Pablo Motos
Alaska reconoció que, si bebe alcohol, se queda dormida enseguida y tiene poco aguante (El Hormiguero)

Alaska ha regresado a ‘El Hormiguero’ para presentar el nuevo álbum de Fangoria, titulado La verdad o la imaginación, y mostrar su lado más íntimo y personal en una conversación con Pablo Motos. Durante la entrevista, la artista ha compartido detalles sobre su trayectoria musical, sus rutinas personales y algunas manías poco conocidas, así como una perspectiva propia sobre los límites de la sinceridad y las opiniones no solicitadas.

El disco La verdad o la imaginación ha salido a la venta el viernes 24 de abril y, como dato llamativo, incluye varias portadas alternativas visualizables en 3D. Alaska ha explicado que debido a un trombo en el ojo, consecuencia de problemas de salud pasados, no puede disfrutar de ese efecto: únicamente ve rojo por uno de sus ojos, aunque espera que ese detalle atraiga a sus seguidores.

A lo largo de la entrevista, la cantante ha profundizado en el papel que desempeñan la realidad y la imaginación, llegando a afirmar que “la imaginación te ayuda a creerte esos mundos paralelos para sobrevivir a la cruda realidad”.

Para Alaska, el arte de sobrevivir al día a día implica tanto aceptar la verdad como permitirse refugios imaginarios que suavizan el impacto de lo cotidiano. La artista ha indicado también que en la actualidad “es muy difícil probar lo que es verdad o mentira” y ha señalado el rol de las hemerotecas como herramientas indispensables para esclarecer los hechos.

La sinceridad y sus límites

En el transcurso de la conversación, Alaska ha abordado su visión sobre la sinceridad y la tendencia, cada vez más extendida, a emitir opiniones directas sin que hayan sido solicitadas. En palabras de la cantante, “No me digas tu opinión si no te la he pedido. Eso es ser maleducado”. Ha matizado que la obsesión con la “franqueza” muchas veces desemboca en conductas descorteses. Este punto ha generado debate, puesto que una de sus canciones refleja también la sensación de que la verdad está sobrevalorada.

La cantante reveló su afición a coleccionar bolsas de plástico y reflexionó sobre la trascendencia de esos objetos
Durante la charla, la artista defendió la importancia de no dar opiniones no solicitadas (El Hormiguero)

El tema de las ilusiones frente a la realidad ha salido a colación cuando Pablo Motos le ha preguntado por ‘El síndrome de París’, una de las canciones incluidas en el disco. Alaska ha recordado que “muchos turistas japoneses sufren ansiedad al llegar a París y comprobar que la ciudad real no se ajusta al ideal que llevaban en mente”. El desencanto, puntualiza, no se limita a los viajes, sino que puede trasladarse a las relaciones de pareja o incluso a la percepción subjetiva sobre personas cercanas.

Al referirse a su propia relación con Mario Vaquerizo, la artista ha confirmado que tras 27 años de vida en común sigue sintiendo admiración y afecto, y ha declarado: “A veces te olvidas que está ahí pululando, pasa y digo: ‘¿Quién es ese tan guapo?’”.

Más allá de su faceta profesional, la visita ha servido para mostrar aspectos menos públicos de Alaska, desde sus fobias a determinadas situaciones cotidianas hasta aficiones como la colección de objetos. La cantante ha compartido que una de sus mayores manías consiste en “apuntarlo todo, que no estés hablando a mi lado, que no me corten cuando hablo...”.

La relación con Mario Vaquerizo, tras 27 años juntos, sigue marcada por el afecto y la admiración mutua
“La imaginación te ayuda a creerte esos mundos paralelos para sobrevivir a la cruda realidad”, reflexionó la cantante (El Hormiguero)

Además, ha desvelado que siente especial rechazo hacia las escenas en las que gente se lava los dientes en el cine o los realities y que valora mucho el esfuerzo de los dentistas, a quienes considera “personas con más valor del mundo”.

Coleccionista de bolsas y manías cotidianas

Otra de las peculiaridades expuestas es su afición a coleccionar bolsas de plástico, un pasatiempo que cultiva desde hace años. Ha lamentado que muchas de esas bolsas “se han convertido en viruta” debido a su composición biodegradable. Alaska ha reflexionado sobre la trascendencia de estos objetos al afirmar: “Como arqueóloga aficionada, la edad del plástico es el último momento de la humanidad cuantificada físicamente... Aparecerán unas Barbies enterradas y pensarán que adoraban a una muñeca”.

Respecto a su tolerancia al alcohol, la cantante ha reconocido: “Yo si bebo, caigo redonda. Tengo muy poco aguante”. Ha explicado que, lejos de experimentar fases de euforia, pasa directamente del consumo a quedarse dormida, y que en el ámbito familiar “ya estamos bien repartidos” en cuanto al aguante con el alcohol. No obstante, su experiencia como agitadora nocturna y propietaria de bares le ha permitido vivir situaciones en las que otros se sinceraban en exceso bajo los efectos del alcohol.

La vida familiar de Mario Vaquerizo y Alaska: su hermana Marta Vaquerizo, sin hijos y la herencia cultural de América Jova Godoy y Manuel Gara López.

En cuanto a la convivencia profesional y personal, Alaska ha indicado que sus relaciones sentimentales son más complejas que las artísticas y ha admitido que con la edad ha incrementado sus pequeñas manías, algo que atribuye en parte a ser hija única. En alimentación, sostiene que es “especialista” en patatas fritas pero que no es especialmente exigente, y ha recordado que Mario Vaquerizo “fue el típico niño que lo comía todo”.

Finalmente, la artista ha anunciado el inicio de una serie de firmas para presentar el disco. Sus seguidores incluyen “los que tienen nuestra edad y nos siguen desde el principio, los que eran niños en la época del reality y bebés que vienen con sus padres”. Alaska ha concluido subrayando que en su epitafio le gustaría que figurase la frase “Se conoció a sí misma”, una síntesis de su autopercepción y de su trabajo constante en el terreno personal.