El militar de más alto rango de la UE no ve posible un despliegue de Europa en el estrecho de Ormuz sin un “cese de hostilidades”

El general Sean Clancy, presidente del Comité Militar de la UE, ha hablado sobre esta posibilidad en una entrevista con ‘The Economist’

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FOTO DE ARCHIVO: Buques de carga en el Golfo, cerca del Estrecho de Ormuz, (REUTERS/Stringer)
FOTO DE ARCHIVO: Buques de carga en el Golfo, cerca del Estrecho de Ormuz, (REUTERS/Stringer)

Las semanas avanzan desde que inició el conflicto de Oriente Medio y la situación del estrecho de Ormuz no se resuelve. Irán continúa bloqueando el paso y amenazando a los buques comerciales que tratan de cruzarlo, mientras que Donald Trump ha intensificado su despliegue militar para proteger sus barcos, pero exige a Europa que se encargue de su propia defensa. Por el momento, un despliegue europeo en el estrecho se mantiene lejos de materializarse.

El militar de más alto rango de la Unión Europea (UE), el general Sean Clancy, presidente del Comité Militar de la UE, ha hablado sobre esta posibilidad en una entrevista con The Economist. Lo cierto es que, según sus declaraciones, una misión europea en Ormuz no parece una realidad cercana, pues señala la necesidad de una reducción del riesgo antes de enviar militares europeos.

Hace semanas, Emmanuel Macron habló de diseñar una misión en Ormuz, asegurando que Francia estaba manteniendo conversaciones con “Estados europeos y no europeos”. Sin embargo, días después tuvo que retractarse y reconocer que era un objetivo complejo. Hace cinco días, el presidente francés tachó de “poco realista” la exigencia de Trump de un despliegue europeo. Por su parte, el primer ministro británico, Keir Starmer, organizó un encuentro para estudiar “medidas” para reabrir Ormuz.

El primer ministro británico, Keir Starmer, ha anunciado este miércoles una cumbre a finales de esta semana con aliados para estudiar "medidas diplomáticas y políticas" que contribuyan a reabrir el estrecho de Ormuz. (Fuente: 10 Downing Street)

“Nada puede suceder hasta un cese de hostilidades”

La frontera entre operaciones de estabilización y conflictos de alta intensidad es cada vez menos nítida para la Unión Europea. Misiones que se inician con un objetivo de práctica o persuasión se están viendo involucradas en conflictos internacionales, como el cambio de destino de la fragata Cristóbal Colón a las aguas de Chipre.

La Operación Aspides, desplegada en el Mar Rojo desde febrero de 2024, ilustra también estos desafíos. Bajo el mando del general Clancy, la misión ha escoltado 600 buques, derribado 20 drones iraníes y neutralizado misiles hutíes, demostrando capacidad de respuesta ante amenazas reales.

Se ha especulado sobre un posible papel de Aspides en el estrecho de Ormuz, pero el ministro alemán Johann Wadephul calificó la misión de “ineficaz”. Al preguntarle en esta entrevista, el propio general Clancy reconoció que “en realidad, nada puede suceder hasta que haya un cese de hostilidades de algún tipo”. La UE, por tanto, considera que el escenario actual no permite una intervención propia en el estrecho, mientras sigue exigiendo a los implicados un alto el fuego.

Director General EUMS, Lieutenant General Michiel van der Laan, y General Sean Clancy (Thomas Traasdahl / REUTERS)
Director General EUMS, Lieutenant General Michiel van der Laan, y General Sean Clancy (Thomas Traasdahl / REUTERS)

Consecuencias en Europa del bloqueo de Ormuz

El estrecho de Ormuz es una vía marítima crucial para el comercio mundial de crudo, pues por él transita aproximadamente el 20% del petróleo global. Su bloqueo debido a la actual crisis en Oriente Medio ha generado graves repercusiones en Europa. El cierre ha reducido entre un 60% y un 90% las exportaciones energéticas de la región, lo que ha provocado un alza notable en los precios del petróleo y el gas, incrementando la inflación y enfriando la economía europea.

El Banco Central Europeo advirtió que la inflación podría llegar al 4,4% en 2026 y el precio del barril superar los 140 dólares. Además, la volatilidad en los mercados ha afectado especialmente a sectores sensibles al coste energético y a la seguridad de suministro, amenazando el crecimiento y la estabilidad social en Europa. Por ello, la UE busca soluciones diplomáticas y mayor ahorro energético para mitigar el impacto de esta crisis estructural, pero el despliegue militar sigue sin contemplarse.