Los niños son los mayores afectados por el cambio de hora: cómo impacta en su sueño y qué recomiendan los especialistas

El adelanto de los relojes puede alterar el descanso infantil y provocar dificultades de adaptación a las nuevas rutinas diarias

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El cambio de hora tiene efectos en el sueño de los más pequeños. (Freepik)
El cambio de hora tiene efectos en el sueño de los más pequeños. (Freepik)

El cambio al horario de primavera-verano, en el que a las 2:00 del domingo 29 de marzo los relojes avanzan a las 3:00, tiene consecuencias significativas sobre los hábitos de sueño de los niños. Esta modificación, que ocurre cada año con el objetivo de aprovechar más horas de luz natural, genera un impacto notable en la vida cotidiana de las familias.

El impacto en los más pequeños se debe a una mayor sensibilidad a las modificaciones en las rutinas, lo que puede traducirse en dificultades para adaptarse a la nueva organización horaria. Los expertos coinciden en que los niños requieren una estructura diaria predecible para sentirse seguros, por lo que cualquier alteración puede afectar su bienestar.

El ajuste horario afecta especialmente al descanso infantil debido a la alteración de la luz diurna y de su intensidad. El doctor Ramiro Blanco Montero, especialista en Pediatría del Hospital Quirónsalud A Coruña, subraya que “el cambio de horario rompe el ritmo del niño y, aunque esto es transitorio, hay que evitar que se transforme en insomnio”.

Claves para evitar el insomnio

Para minimizar estos efectos, el especialista recomienda anticipar la adaptación al nuevo horario antes del inicio de la rutina escolar, de manera gradual. La alteración de los ritmos circadianos durante los días posteriores al cambio puede desencadenar irritabilidad, inquietud, fatiga y problemas de concentración en los menores.

Además, durante el sueño nocturno se produce la secreción de la hormona del crecimiento, lo que evidencia la importancia de un descanso adecuado para el correcto desarrollo físico y mental de los niños.

El mal descanso genera problemas en la salud de los menores, como el sobrepeso. (Shutterstock)
El mal descanso genera problemas en la salud de los menores, como el sobrepeso. (Shutterstock)

Mantener una buena higiene del sueño ayuda a preservar la salud general y favorece el aprendizaje. La privación de sueño suficiente como resultado de este ajuste horario puede derivar en insomnio infantil, una condición que, según algunos estudios, afecta a uno de cada tres niños en la actualidad.

Para contrarrestar estos efectos, se proponen varias recomendaciones orientadas a promover un sueño saludable: evitar bebidas con cafeína, establecer ambientes tranquilos antes de dormir con actividades como la lectura, fijar horarios regulares de acostarse, procurar que los niños duerman solos para ganar seguridad y controlar que la cena no sea ni escasa ni copiosa. La regularidad en los hábitos nocturnos contribuye a que el organismo asocie la noche con el descanso, facilitando el sueño.

El sueño y el desarrollo infantil

El doctor Ramiro Blanco Montero insiste en la importancia de estas medidas, señalando que “el sueño es esencial para el desarrollo del niño. Está demostrado que los niños que duermen bien tienen un mejor rendimiento escolar y menores problemas de comportamiento e irritabilidad”, según ha explicado el especialista a Tu Canal de Salud del grupo Quirónsalud.

El número de horas de sueño recomendadas varía en función de la edad: de dos a tres años, los niños deben dormir entre diez y once horas más una siesta al mediodía; a partir de cinco o seis años, generalmente dejan de hacer la siesta; y, hasta la adolescencia, se recomienda un descanso nocturno de entre nueve y diez horas, con una tendencia progresiva a retrasar la hora de acostarse y despertarse.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anuncia que propondrá a la Unión Europea acabar definitivamente con el cambio horario. (X/@sanchezcastejon)

La incidencia del insomnio infantil y la notable sensibilidad de los niños a los cambios en el horario evidencian la necesidad de mantener rutinas consistentes y ambientes propicios para el descanso. Al aplicar los consejos detallados y ajustar los hábitos de sueño antes y después de los cambios estacionales, se facilita que los menores recuperen el ritmo adecuado para su bienestar.