Tres errores que comente la mayoría de personas después de un accidente de tráfico, según una experta en seguros

La mayoría de conductores subestima las consecuencias de un accidente leve y omite pasos clave que resultan determinantes en la valoración médica y legal posterior

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Un accidente de coche (Freepik)
Un accidente de coche (Freepik)

Un accidente de tráfico, por leve que parezca, activa una cadena de decisiones inmediatas que pueden condicionar de forma decisiva las consecuencias posteriores, tanto en el ámbito sanitario como en el legal y el económico. Sin embargo, la reacción más habitual entre los conductores dista de ser la más adecuada. La experiencia acumulada en el sector asegurador revela que se repiten una serie de errores que, lejos de ser menores, pueden perjudicar seriamente a los afectados.

Así lo advierte una experta en seguros a través de la cuenta de TikTok “Asegúrate con Maite”, donde identifica tres fallos recurrentes tras un siniestro. Se trata de prácticas extendidas que, en muchos casos, responden al desconocimiento, a la falsa sensación de normalidad tras el impacto o, simplemente, a la urgencia por abandonar cuanto antes una situación incómoda.

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La falsa tranquilidad tras el impacto

El primero de los errores —y probablemente el más extendido— es no acudir a un centro médico después del accidente. La escena es reconocible: tras el golpe, los implicados se bajan del vehículo, intercambian datos y, al no percibir dolor inmediato, dan por cerrado el episodio. Sin embargo, esa aparente normalidad puede resultar engañosa.

Tal y como explica Maite en su vídeo, no todas las lesiones se manifiestan en el momento del impacto. Algunas, como el latigazo cervical, pueden aparecer horas después, cuando el cuerpo comienza a reaccionar al traumatismo. Es entonces cuando surgen la rigidez, el dolor o las limitaciones de movimiento que no se percibían inicialmente.

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Este desfase temporal tiene una implicación clave: la necesidad de que las lesiones queden registradas médicamente dentro de un plazo determinado. En concreto, existe un margen de 72 horas para que puedan vincularse de forma clara al accidente. Acudir a urgencias dentro de ese periodo no solo garantiza una atención adecuada, sino que también deja constancia documental imprescindible en caso de reclamación.

Un coche con el airbag activado tras un accidente de tráfico (Freepik)
Un coche con el airbag activado tras un accidente de tráfico (Freepik)

La omisión de este paso puede complicar de manera notable cualquier proceso posterior con la aseguradora, al diluir la relación entre el accidente y las dolencias alegadas.

El vacío documental en el lugar del siniestro

El segundo error se produce en el propio escenario del accidente: no cumplimentar el parte amistoso o no dar aviso a la autoridad competente cuando la situación lo requiere. En un contexto de tensión, prisas o desacuerdo entre las partes, este trámite se percibe a menudo como secundario, cuando en realidad constituye uno de los pilares del procedimiento posterior.

El parte amistoso, correctamente rellenado y firmado por ambos conductores, no es un mero formulario, sino una herramienta que permite ordenar los hechos y, en muchos casos, determinar responsabilidades de forma inmediata. Si incluye la aceptación de culpa, agiliza considerablemente la gestión entre compañías, especialmente en los seguros a terceros, acortando plazos y evitando controversias.

Sin embargo, su ausencia o su cumplimentación deficiente abre la puerta a interpretaciones contradictorias, versiones enfrentadas y, en última instancia, retrasos en la resolución del siniestro. Es en este punto donde cobra especial relevancia la intervención de la policía local o de la autoridad competente.

Cuando existe desacuerdo o la situación no está clara, la elaboración de un atestado oficial aporta una reconstrucción técnica e imparcial de lo ocurrido. Este documento puede resultar determinante para fijar responsabilidades y desbloquear procedimientos que, de otro modo, quedarían encallados en la disputa entre las partes.

El desconocimiento de los propios derechos

El tercer error señalado por la experta tiene una dimensión menos visible, pero no por ello menos relevante: no reclamar las indemnizaciones a las que se tiene derecho. En este caso, el problema no radica tanto en la acción inmediata tras el accidente como en lo que ocurre —o deja de ocurrir— en los días posteriores.

Es frecuente que los afectados no comuniquen a su compañía aseguradora que han sufrido lesiones o que han estado de baja médica como consecuencia del siniestro. En otros casos, simplemente desconocen que pueden reclamar compensaciones por los daños sufridos, ya sean físicos, económicos o derivados de posibles secuelas.

Accidente múltiple en la A-6 km 37,900, con tres vehículos implicados, entre ellos un autobús. (Comunidad de Madrid)

Esta falta de información conduce a una renuncia implícita a derechos reconocidos, con el consiguiente perjuicio para el afectado. La experta insiste en la importancia de trasladar a la aseguradora cualquier incidencia relacionada con el accidente, por leve que parezca, y de solicitar asesoramiento sobre las posibles reclamaciones.

Desde días de incapacidad laboral hasta tratamientos médicos o molestias persistentes, todos estos elementos pueden formar parte de una valoración indemnizatoria. No comunicarlos supone, en la práctica, invisibilizar el daño y renunciar a su compensación.

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