Hallado muerto en una nevera de un supermercado, apuñalado con un cuchillo de 30 cm y llamado desde su móvil tres horas después: el caso de Andrea Costantini

Para resolver el misterio, la fiscalía ha ordenado hacer una autopsia exhaustiva programada para mediados de abril

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Misterio en Italia: el asesinato o suicidio de Andrea Constantini. (Freepik)
Misterio en Italia: el asesinato o suicidio de Andrea Constantini. (Freepik)

Dos puñaladas con una hoja de 30 centímetros. El cuchillo encontrado a varios metros del cuerpo. Y una llamada realizada desde el teléfono del fallecido tres horas después de que nadie lo viera con vida. Estos son los tres datos que la familia de Andrea Costantini lleva meses poniendo sobre la mesa para rebatir una conclusión que les resulta imposible de aceptar: que su hijo se suicidó.

Andrea tenía 38 años y trabajaba como carnicero en el supermercado Eurospin de Termoli, una ciudad costera situada por el centro de Italia. La noche del 15 de septiembre de 2025, sus compañeros lo encontraron muerto en la cámara frigorífica del establecimiento. Presentaba heridas de arma blanca.

Cuatro días después del hallazgo, la Fiscalía de Larino archivó la muerte como suicidio. No se acordonó la escena. No se ordenó autopsia. Al día siguiente, empleados del supermercado limpiaron la cámara frigorífica. La ropa de Andrea fue devuelta a su familia. El ordenador y el teléfono móvil, entregados a su pareja. Para los padres de Andrea, Lidia y Gennaro Costantini, esa versión nunca tuvo sentido.

Una escena alterada

En la morgue, el padre observó moretones en el cuello de su hijo y los fotografió. También advirtió hematomas en la ingle, aunque de esos no pudo obtener imágenes. Con esas fotografías en la mano, la familia contrató a un abogado y empezó a presionar para reabrir el caso.

“¿Cómo puede una persona quitarse la vida apuñalándose dos veces con una hoja de 30 centímetros?”, se pregunta la familia. “¿Y cómo es posible que el cuchillo apareciera a varios metros de distancia?”, insisten, según recogen los medios italianos que siguen el caso.

El abogado de los padres, Piero Lorusso, va más lejos: “Dado el lugar donde se encontró el arma y los moretones que Andrea tenía en el cuello y la ingle, es improbable que se apuñalara dos veces. Es más lógico suponer que lo sujetaron por el cuello y luego lo apuñalaron en la parte baja del abdomen”. La defensa sostiene que al menos dos personas pudieron haber participado.

A petición de la familia, la investigación se reabrió bajo las hipótesis de homicidio o inducción al suicidio. Se ordenó la exhumación del cuerpo para practicar una autopsia. Para entonces habían pasado cuatro meses desde la muerte. Los resultados forenses aún no se han hecho públicos.

La llamada de las 20:08

El elemento que más ha agitado el caso es una llamada telefónica. Según el análisis de los registros realizado por el propio abogado de la familia, a las 20:08 del día de la muerte se efectuó una llamada desde el móvil de Andrea. Ocurrió tres horas después de que una cámara de seguridad lo grabara por última vez etiquetando un producto, a las 16:56, y apenas 22 minutos antes de que sus compañeros comenzaran a buscarlo. Durante esas tres horas previas, el teléfono no había respondido a varias llamadas.

“¿Estaba Andrea aún con vida e intentaba contactar a alguien por última vez?”, se pregunta Lorusso. “¿O alguien usó el teléfono para despistar? Si seguía vivo a las 20:08, toda la reconstrucción temporal presentada hasta ahora se desmorona. Y si no fue él quien realizó la llamada, tenemos pruebas de la presencia de terceros que manipularon la escena”, sentencia el abogado.

Hay además otra pregunta que la familia no deja de formular: Andrea era el único empleado de la sección de carnicería. ¿Cómo es posible que nadie lo buscara durante tres horas? “Hay un clima de silencio en torno a esto”, denuncia Lorusso.

El autor material, un sicario desplazado desde Francia, ejecutó el asesinato en enero del pasado año y huyó inmediatamente tras el crimen. Parte de los detenidos pertenecían a una organización criminal asentada en Asturias dedicada al narcotráfico. Las detenciones se han producido en Asturias, Barcelona y Francia

La versión de la pareja

La familia apunta también al entorno personal del carnicero. Según su madre, el joven quería dejar a su pareja, con quien tenía un hijo. “Me dijo: no puedo seguir viviendo aquí, esto es un infierno”, relata Lidia Costantini. Además, había comprado un terreno que pretendía revender poco después, una operación que le generaba tensión y que fue, al parecer, fuente de desacuerdos.

No obstante, la abogada de la pareja, Paola Cecchi, rechaza de plano estas interpretaciones. “Son insinuaciones infundadas. Mi cliente no está siendo investigada. No había indicios de una separación en curso”. Añade que el psicólogo al que Andrea acudía antes de morir, y que estuvo presente la mañana de su muerte, confirmó que el hombre “no estaba deprimido, sino simplemente ansioso por el tema del terreno”.

Cecchi también ha entregado a la Fiscalía una copia forense del teléfono móvil de la víctima, obtenida a través de un análisis encargado por la defensa de la pareja. “No puedo divulgar el contenido por motivos legales, pero el análisis es sin duda útil y, junto con el informe de la autopsia, podría esclarecer lo sucedido”, explicó.

A la espera del forense

La Fiscalía mantiene la investigación abierta pero sin dar pasos adicionales. La fiscal jefe Elvira Antonelli ha sido clara: “Sin pruebas nuevas y concretas, no se llevarán a cabo más investigaciones”. Y ha dejado todo supeditado a los resultados de la autopsia, previstos para mediados de abril.

Mientras tanto, los padres de Andrea siguen reclamando que se analice la ropa de su hijo en busca de ADN ajeno. Y esperan, como toda la comunidad que sigue este caso, una respuesta a la pregunta que nadie ha podido resolver desde aquella tarde de septiembre: ¿qué ocurrió realmente en la cámara frigorífica de ese supermercado de Termoli?