Estos son los alimentos con más colágeno, la proteína que protege la piel del envejecimiento: del caldo de huesos a la carne de pollo

El colágeno es la proteína más abundante del cuerpo, pero su producción disminuye con la edad

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Caldo de huesos (AdobeStock)
Caldo de huesos (AdobeStock)

El colágeno es, junto con el magnesio y la melatonina, uno de los suplementos más solicitados en farmacias. Esta proteína es la más abundante del organismo humano y es fundamental para mantener la estructura y la resistencia de numerosos tejidos del cuerpo. Forma parte de la piel, los huesos, los cartílagos, los tendones y otros componentes del tejido conectivo.

Sin embargo, con el paso del tiempo, la producción natural del colágeno disminuye, lo que puede traducirse en una pérdida de elasticidad en la piel o en problemas articulares. Ante esta realidad, cada vez más personas se interesan por su ingesta y recurren a los suplementos.

Los suplementos de farmacia pueden dar un empujón en la producción de colágeno, pero la fuente natural de obtención siguen siendo los alimentos. Por ello es importante saber cuáles son los que pueden aportar cantidades importantes de esta proteína, según los expertos de Vitanatur.

Carnes y pescados

Los alimentos que contienen colágeno de forma directa proceden, en su mayoría, de fuentes animales. Esto se debe a que el colágeno es una proteína estructural presente en los tejidos conectivos de los animales. Por este motivo, las partes del animal que incluyen piel, cartílagos o tendones suelen ser las que mayor cantidad aportan.

Entre los alimentos más ricos en colágeno se encuentran diversas carnes y pescados. En el caso de las carnes, destacan especialmente los cortes que contienen tejido conectivo, como los tendones o las piezas con cartílago. También la piel del pollo o la del pescado son fuentes importantes de esta proteína.

Las carnes rojas, como la de ternera o cerdo, suelen aportar una mayor cantidad de colágeno. No obstante, los expertos en nutrición recomiendan moderar su consumo debido a su contenido en grasas saturadas. Por ello, dentro de una dieta equilibrada, resulta más recomendable optar por carnes magras como el pollo, el pavo o el conejo, que permiten obtener proteínas de calidad con un menor aporte graso.

Caldo de huesos

Uno de los alimentos más asociados al colágeno es el caldo de huesos. Esta preparación tradicional, presente en muchas cocinas del mundo, se elabora cocinando durante varias horas huesos de res, pollo o pescado. Durante ese proceso de cocción prolongada se liberan en el caldo diferentes compuestos, entre ellos colágeno, proteínas y diversos micronutrientes.

En los últimos años, el caldo de huesos ha ganado popularidad en redes sociales y en algunas corrientes de alimentación saludable, donde se promociona como una forma sencilla de incorporar estos nutrientes a la dieta diaria.

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Gelatina

Otro grupo de alimentos relacionados con el colágeno son aquellos que, tras la cocción, generan una textura gelatinosa. Esto ocurre cuando el colágeno presente en ciertos tejidos animales se transforma en gelatina durante el proceso culinario. Ejemplos tradicionales de este tipo de alimentos son la oreja de cerdo o el rabo de toro. Ambos contienen cantidades significativas de colágeno que, al cocinarse durante largos periodos, se convierten en gelatina.

Sin embargo, desde el punto de vista nutricional conviene tener en cuenta que el colágeno tiene una calidad proteica inferior a la de otras proteínas presentes en la carne. Esto se debe a que es muy rico en determinados aminoácidos (como la glicina, la alanina, la prolina o la hidroxiprolina) que son necesarios para la síntesis de colágeno, pero contiene cantidades más bajas de otros aminoácidos esenciales.