Un hombre de 40 años que construyó una cabaña de palets después de pasar tres años en la cárcel y recorrer el Pirineo de oeste a este

Bernat de las montañas nació en una familia de recolectores y herbolarios, pero su inicio en el instituto dio un giro a su vida

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La vida de Bernat de las montañas (Monxileros)
La vida de Bernat de las montañas (Monxileros)

Después de criarse en una masía, superar su adicción a las drogas, pasar tres años por la cárcel y hacer uno de los trayectos más complicados del Pirineo español, Bernat decidió construirse una cabaña de palets en plena montaña, donde cuida de distintos animales. Este cambio transformador ha hecho que pueda encontrar la paz y la verdadera felicidad. Así lo ha relatado él mismo para el canal de Youtube Monxileros, gestionado por Marc Félez y Óscar Batalle.

Bernat, originario de una pequeña masía en la Cataluña rural, creció en una familia de recolectores y herbolarios. De esta manera, su infancia transcurrió rodeado de naturaleza, sin contacto diario con la vida social del pueblo. “Me educaron sin tele. Yo no he visto nunca un dibujo animado”, recuerda el hombre de 40 años en la entrevista. Asimismo, desde niño comprendió el valor del dinero y la autosuficiencia: “A los once años ya les dije a mis padres que quería ganar mi propio dinero vendiendo incienso en la plaza de Vic”, relata.

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Sin embargo, con la llegada de la adolescencia, su vida dio un giro. Cuando comenzó sus clases en el instituto, su círculo social se amplió y fue donde tomó las primeras malas decisiones: consumir y vender tabaco y cannabis. Pronto, el negocio se expandió hacia las drogas sintéticas y la cocaína. “Invertí lo que tenía, nueve mil euros, en cocaína. Me enganché rápido, porque nadie te explica lo que es esa droga. En el colegio no te cuentan estas cosas”, explica. La espiral fue acelerándose hasta que, con apenas 22 años, los Mossos d’Esquadra de Vic, que llevaban nueve meses detrás suya, le detuvieron.

La vida de Bernat de las montañas (Monxileros)
La vida de Bernat de las montañas (Monxileros)

La cárcel y la montaña como punto de inflexión

A tan corta edad y sin saber muy bien cómo había acabado en esa situación, “fui directo al calabozo, cárcel sin fianza, con una petición de nueve a doce años”, detalla Bernat. Pese a ello, la justicia le condenó a más de tres años de prisión. Además, lejos de describir la prisión como un infierno, señala que fue uno de los periodos más reveladores de su vida. “Una de mis mejores experiencias. Allí por primera vez tenía tiempo para mí, para leer, para estudiar plantas medicinales”, afirma. Así, durante su estancia en Cuatro Camins trabajó como bibliotecario central y ayudó a otros internos con sus escritos judiciales.

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Una vez salió de la cárcel, su camino volvió a torcerse y recayó de nuevo en el consumo de estupefacientes. Aun así, esta vez supo ponerse freno. “Pensé: me voy a buscar el camino más largo y difícil de España y me voy ya”, cuenta. Así fue como el catalán decidió recorrer el GR 11, la ruta transpirenaica de más de 800 km, de mar a mar, desde el mar Cantábrico (Cabo de Higuer) al mar Mediterráneo (Cabo de Creus).

De este modo, durante más de 40 días atravesó montañas y pueblos, en un proceso de desintoxicación física y mental. “A los 20 días ya empiezas a coger un hábito nuevo. Los 42 días me cambiaron la vida”, sostiene en Monxileros. Al terminar, decidió ponerse a prueba: “Si tan claro lo tienes, llama otra vez, coge otro gramo de estos y te lo metes, a ver si es verdad”, se dijo a sí mismo. Pero le dio “tanta fobia, tanto asco” que estuvo siete años sin probarlo.

La vida de Bernat de las montañas (Monxileros)
La vida de Bernat de las montañas (Monxileros)

Tras ello, su vida estuvo marcada por el trabajo en la construcción y relaciones de pareja. Pero sin duda lo más importante fue la llegada de nuevo de una mascota a su vida: primero un perro, luego gallinas y otros compañeros en su entorno rural. “Nunca había tenido animales en mi vida adulta porque de pequeño siempre había tenido animales y sé perfectamente la responsabilidad que es”, explica.

La convivencia con ellos, aunque al principio tuvo algunos inconvenientes con los vecinos y al buscar un sitio donde vivir, le permitió recuperar el vínculo con su infancia y consolidar un modelo de vida autosuficiente. Y es que “para mí los animales son como maestros. Aprendo de ellos, dependo de ellos. Si me voy tres días, no puedo estar tranquilo. El contacto con la tierra me transmite una energía brutal”, detalla.

“Cuando separas las manzanas podridas del resto, todo se conserva mejor”

No obstante, el cambio definitivo llegó cuando decidió abandonar la ciudad y regresar al bosque, un entorno que conocía desde niño. Allí, utilizando palets reciclados, empezó a levantar una cabaña. “Vine aquí con un tipi de los indios, y ahora estoy levantando mi propia cabaña”, señala en la entrevista. Además, las rutinas diarias empiezan antes del alba y se desarrollan al aire libre. “Siempre voy descalzo, el contacto directo con la tierra me llena de vitalidad”.

La vida de Bernat de las montañas (Monxileros)
La vida de Bernat de las montañas (Monxileros)

El proyecto va mucho más allá de la arquitectura: representa su renuncia a la vida anterior y el compromiso con una existencia ligada a la naturaleza. “Mi proyecto es poder desarrollar una vida lo más autosuficiente posible”, sostiene. O también, “en este caso, cómo no acabar en caminos...”. Aun así, él sabe que el cambio no reside en irse a vivir “a la montaña, ni mucho menos”, sino que simplemente enseña su vida y lo que sabe que le llena.

Esto lo hace a través de su perfil en TikTok (@bernatdelasmuntanyes), donde reúne casi 35 mil seguidores. Su comunidad interactúa con él, le envía materiales y le visita para conocer su modo de vida en las montañas. “Estoy muy contento de toda la afición que estoy teniendo, toda la gente que me sigue y me apoya. Me doy cuenta de que estoy vibrando bien, porque el resultado de la vibra, lo que atrae es bien”, declara.

“Ahora hay más cercanía, eso te da fuerza. Mi grupo de amistades ha cambiado total. Es como cuando separas las manzanas podridas del resto, todo se conserva mejor”, compara. Asimismo, analizando a las juventudes -momento en el que su vida dio un giro determinante- sostiene que “hay mucha gente sana, con ganas de hacer cosas y objetivos. Pero también hay un peligro de perder el vínculo con la vida real, con las tradiciones. Por eso uso TikTok, para transmitir ese conocimiento”, afirma.

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