
El arranque en frío sigue siendo, a día de hoy, uno de los momentos más delicados de un motor de combustión interna. Lo es ahora y lo era hace décadas, pese a que la evolución técnica haya sido profunda. Las prisas de los conductores en el día a día hacen que pongan el coche en marcha y comiencen a circular de inmediato, confiando en que la electrónica y los avances en lubricación hayan eliminado cualquier riesgo. No es exactamente así.
Tras años analizando mecánicas, asistiendo a presentaciones técnicas y hablando con ingenieros y responsables de posventa, la conclusión es recurrente: el mayor porcentaje de desgaste de un motor se produce en los primeros instantes después del arranque. Cuando el vehículo ha permanecido varias horas detenido, el aceite ha descendido al cárter y las superficies metálicas internas quedan parcialmente desprotegidas. El sistema necesita unos segundos para restablecer una película lubricante homogénea en todos los puntos críticos.
PUBLICIDAD
Es cierto que los motores actuales cuentan con sistemas de gestión electrónica avanzados que regulan automáticamente el ralentí en frío y optimizan la mezcla desde el primer momento. También lo es que los aceites sintéticos modernos, cada vez más fluidos en frío, reducen el tiempo necesario para alcanzar presión adecuada. Pero ninguna centralita puede alterar el comportamiento básico de los materiales ni acelerar instantáneamente la llegada del lubricante a todos los rincones del circuito.
El instante más vulnerable
Al girar la llave o pulsar el botón de arranque, la bomba de aceite comienza a trabajar de inmediato. Debe enviar lubricante al cigüeñal, a los árboles de levas, a los cojinetes, a los segmentos del pistón y, en los motores sobrealimentados, al eje del turbocompresor. Hasta que la presión se estabiliza, esas piezas funcionan con una protección todavía incompleta.
PUBLICIDAD

En ese intervalo inicial confluyen varios factores desfavorables. Por un lado, la viscosidad del aceite es mayor en frío, lo que dificulta su circulación fluida. Por otro, las tolerancias internas del motor aún no han alcanzado su dilatación óptima, ya que los metales no están a temperatura de servicio. El resultado es un aumento puntual de la fricción.
Si en ese momento el conductor selecciona una marcha y exige carga mecánica inmediata —por ejemplo, saliendo con aceleración intensa de un garaje o incorporándose con decisión al tráfico— el motor empieza a soportar esfuerzos relevantes sin haber completado su estabilización interna. A corto plazo no se percibe nada anómalo. A largo, ese desgaste acumulativo puede traducirse en consumo de aceite superior al habitual, pérdida de compresión o ruidos mecánicos que aparecen con el paso de los kilómetros.
PUBLICIDAD
Especialmente sensibles son los turbocompresores. Sus ejes giran a regímenes extremadamente altos y dependen de un flujo constante de aceite para evitar el contacto directo entre superficies. Una aceleración temprana, con el lubricante aún sin presión plenamente estable, no es el mejor escenario para su durabilidad. Del mismo modo, los sistemas de distribución variable o los tensores hidráulicos requieren presión adecuada desde el primer momento para funcionar con precisión.
Ni calentamientos eternos ni salir disparado
Conviene desterrar dos mitos habituales. El primero, heredado de otras épocas, es dejar el coche varios minutos al ralentí antes de iniciar la marcha. Con la tecnología actual no es necesario ni recomendable prolongar el calentamiento en parado. El segundo, más extendido hoy, es arrancar y salir de inmediato como si el motor estuviera ya en condiciones óptimas.
PUBLICIDAD
La práctica razonable se sitúa en un punto intermedio: permitir que el motor permanezca al ralentí entre 20 y 30 segundos. Ese breve margen facilita que el aceite recorra el circuito completo y que la presión se estabilice. No supone un impacto significativo en consumo ni en emisiones si se hace de forma moderada, y ofrece una protección mecánica coherente frente al desgaste prematuro.
Además, incluso una vez iniciada la marcha, conviene conducir con suavidad durante los primeros kilómetros. La temperatura de servicio no se alcanza hasta pasado cierto tiempo circulando. El bloque, la culata, la caja de cambios y los elementos del sistema de escape necesitan calentarse progresivamente. En motores diésel, debido a su mayor eficiencia térmica, este proceso puede prolongarse ligeramente.
PUBLICIDAD
La industria ha optimizado la fiabilidad de los motores modernos hasta cotas impensables hace años, pero no ha eliminado la dependencia de una correcta lubricación desde el primer segundo. La electrónica ayuda, los materiales han mejorado y los aceites son más eficaces que nunca. Sin embargo, el comportamiento del conductor sigue siendo un factor determinante en la longevidad del conjunto mecánico.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Comprobar La Primitiva hoy sábado 19 de septiembre: números ganadores del último sorteo
Estos son los números premiados del sorteo de hoy. Aquí puedes comprobar si eres uno de los ganadores

La Primitiva: este es el número ganador del sorteo del 19 de septiembre
Estos son los números premiados del sorteo de hoy. Aquí puedes comprobar si eres uno de los ganadores

Comprobar Bonoloto del sorteo de este sábado 19 de septiembre de 2026
Como cada día de la semana, aquí están los ganadores del sorteo de Bonoloto dado a conocer por Loterías y Apuestas del Estado

Comprobar Super Once: los resultados ganadores del Sorteo 5 de este 19 septiembre
Juegos Once dio a conocer la combinación ganadora del sorteo 5 de las 21:15 horas. Tenemos los números ganadores aquí mismo.

Jennifer, la abogada que cambió Barcelona por un pueblo para dar clases de pilates: “En la ciudad tardas para llegar a todos los sitios y no tienes vida social”
Dejó atrás un bufete de abogados para mudarse por amor a Toledo y celebra haber ganado calidad de vida junto a sus dos hijos



