Las mujeres con presencia pública son el blanco de la violencia digital: los ataques son sexistas y se centran en su apariencia

Un estudio de Igualdad indica que el 80% de las mujeres jóvenes en España ha sufrido violencia digital

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Una mujer sostiene su teléfono móvil en la mano. (Freepik)
Una mujer sostiene su teléfono móvil en la mano. (Freepik)

El Ministerio de Igualdad ha presentado este martes en el Consejo de Ministros el informe que alerta sobre la magnitud de la violencia digital dirigida a mujeres. El estudio, titulado La igualdad en el espacio digital es una condición indispensable para la calidad democrática, revela que siete de cada diez denuncias recibidas en canales especializados corresponden a agresiones en el entorno digital. Esta violencia afecta sobre todo a mujeres con presencia pública, como políticas, periodistas y activistas, que suelen recibir ataques de carácter sexista enfocados en su aspecto físico antes que en sus opiniones.

El objetivo de estos ataques, sostiene el informe, es silenciar y apartar a las mujeres del espacio digital, lo que limita la diversidad de voces en el debate público y debilita la calidad democrática. También indica que el 80% de las mujeres jóvenes, de entre 16 y 24 años, en España ha sufrido acoso en redes sociales.

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Para hacer frente a esta situación, desde el ministerio que dirige Ana Redondo proponen reforzar la aplicación del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, regular el funcionamiento de las plataformas digitales y apostar por la educación como herramienta de prevención. Según la ONU, se considera violencia digital cualquier acto cometido, asistido o amplicifcado por TICs que causa daños físicos, sexuales, psicológicos o políticos.

La periodista Sarah Santaolalla (segunda por la izquierda), ha denunciado en sus redes haber sido “agredida físicamente" por Vito Quiles. (Ricardo Rubio / Europa Press)
La periodista Sarah Santaolalla (segunda por la izquierda), ha denunciado en sus redes haber sido “agredida físicamente" por Vito Quiles. (Ricardo Rubio / Europa Press)

Otro de los datos relevantes del informe indica que esa violencia procede, en buena medida, de la “manosfera”, ese ecosistema internacional de comunidades digitales donde se organiza y refuerza la misoginia, y que en España está formado por diferentes subgrupos, como los llamados “hombres que siguen su propio camino” (MGTOW, por sus siglas en inglés), los “incels” (célibes involuntarios), Forocoches o influencers antifeministas, entre otros. Algunas de estas comunidades sostienen posiciones críticas frente al feminismo y a las transformaciones en los roles de género, y en varios casos se han asociado con la difusión de mensajes de odio y teorías conspirativas.

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El papel de las tecnológicas

El informe de Igualdad también señala que las empresas tecnológicas desempeñan un papel clave en la violencia digital, ya que sus algoritmos “priorizan contenidos polarizantes y carecen de transparencia” en el manejo de la información, lo que facilita la difusión de discursos de odio y dificulta la protección de las víctimas. El ministerio subraya que la violencia digital es una forma de violencia de género y alerta sobre sus efectos, como el abandono del entorno digital por miedo, la reducción del debate, la menor participación de las mujeres y el riesgo de violencia física.

Por ello, Igualdad reclama a las tecnológicas mayor responsabilidad sobre los contenidos que amplifican, transparencia en sus algoritmos mediante auditorías, verificación obligatoria de edad para proteger a menores y la eliminación ágil de contenidos perjudiciales.

¿Qué falla en la lucha contra la violencia de género? De la prevención y protección a las víctimas al abordaje de la masculinidad.

El Gobierno también ha emitido este martes una declaración institucional por el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, en la que reafirma su compromiso con la igualdad entre mujeres y hombres, la eliminación de la violencia de género y la garantía de la autonomía femenina. El texto reconoce que la protección de los derechos de las mujeres sigue siendo un reto global y que las desigualdades persisten.

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