Sebastián Arrieta, doctor: “Ningún tipo de entrenamiento compensa la mala alimentación”

El especialista advierte sobre los riesgos de confiar solo en el ejercicio y destaca la importancia de la alimentación para la salud integral

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Sebastián Arrieta, doctor, habla sobre la importancia de unir deporte y buena alimentación (Composición Infobae)

El vínculo entre la actividad física y la alimentación constituye uno de los ejes centrales de la salud integral. Aunque el ejercicio representa un pilar fundamental para el bienestar físico y mental, diversos especialistas sostienen que su impacto no puede aislarse del contexto nutricional ni de los hábitos diarios.

La creencia de que entrenar con regularidad permite descuidar la dieta se extiende en redes sociales y espacios de divulgación, generando confusión sobre los verdaderos efectos de ambos factores en el organismo y afectando la toma de decisiones saludables.

El impacto del ejercicio físico en la salud es indiscutible, pero Sebastián Arrieta, doctor especialista, advierte sobre una creencia extendida en un vídeo de TikTok (@doctorarrietam): “Jamás en la vida ningún tipo de entrenamiento cardiovascular o de pesas va a compensar una mala alimentación”. Su experiencia personal respalda esta advertencia, ya que admite: “He caído muchas veces en la trampa de, bueno, estoy haciendo deporte, puedo comer lo que se me da la gana y es fatal”.

Complementar ejercicio y alimentación

Diversos estudios coinciden en que la alimentación y la actividad física deben abordarse como prácticas complementarias y no excluyentes. El cuerpo necesita nutrientes adecuados para reparar tejidos, fortalecer el sistema inmunológico y mantener un metabolismo equilibrado. Cuando existe un desbalance prolongado, el esfuerzo realizado durante el entrenamiento pierde eficacia y pueden aparecer síntomas como fatiga, bajo rendimiento y alteraciones en la composición corporal.

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ILUSTRACIÓN - Los deportistas de resistencia deben prestar particular atención a la ingesta suficiente de hidratos de carbono. Foto: Christin Klose/dpa

Según Arrieta, quienes se apoyan solo en la actividad física para equilibrar los excesos alimentarios pueden enfrentar consecuencias perjudiciales. Entre estos riesgos, señala que “no solamente subes grasa corporal, sino incluso puedes disminuir tu masa muscular”.

El especialista resalta otro aspecto negativo: “Tienen mucha predisposición a las lesiones y la persona termina comiendo más, termina teniendo peores hábitos, se frustra y entra en lo que a mí me preocupa mucho, que es un círculo vicioso de ‘esto no funciona para mí, nada funciona para mí, lo dejo’”. Considera fundamental reconocer que, aunque el optimismo ante la práctica deportiva es importante, “toda esa línea de pensamiento es superpeligrosa”.

Dieta personalizada y rutina constante

Los expertos en nutrición y deporte suelen coincidir en que una dieta personalizada, basada en el tipo de actividad, la edad y las condiciones de salud, contribuye a potenciar los beneficios del ejercicio y reducir los riesgos de lesiones o desmotivación.

Además, recomiendan evitar patrones restrictivos o compensatorios y fomentar una relación equilibrada con la comida y el movimiento. Para Arrieta, la presencia permanente del ejercicio en la vida diaria resulta imprescindible: “El deporte es un sí o sí no negociable en tu vida. Tiene que estar presente”.

Un estudio apunta a que una dieta baja en carbohidratos sería beneficiosa para adultos con diabetes tipo 1.

El equilibrio entre alimentación y ejercicio no solo previene problemas físicos, sino que también favorece la salud mental y la autoestima. Mantener una rutina constante, acompañada de buenos hábitos alimentarios, ayuda en la regulación del estado de ánimo, el control del estrés y la prevención de enfermedades crónicas.

La educación en hábitos saludables desde edades tempranas permite desarrollar una mejor relación con el cuerpo y el bienestar general, alejando mitos y falsas creencias que circulan en redes sociales y que pueden tener consecuencias negativas a largo plazo. Adoptar una perspectiva informada y realista acerca de la relación entre dieta y ejercicio permite alcanzar objetivos sostenibles y duraderos, promoviendo un estilo de vida más saludable en todos los sentidos.