Las citologías, la prueba clave contra los síntomas silenciosos del cáncer de cuello uterino

El cáncer de cérvix puede detectarse con tiempo gracias a los programas de cribado

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Una mujer en un consulta
Una mujer en un consulta de ginecología (Shutterstock)

El cáncer de cuello uterino es el cuarto cáncer más frecuente diagnosticado en las mujeres de todo el mundo, pese a tratarse de un enfermedad que se puede prevenir gracias a la prueba de Papanicolaou. La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) estima que 2.307 mujeres recibieron un diagnóstico de cáncer de cérvix en 2025.

Sin embargo, la incidencia de cáncer de cérvix en España es inferior a la media mundial gracias los programas de cribado poblacional y a la vacunación frente al Virus del Papiloma Humano (VPH). Las citologías se recomiendan para las mujeres a partir de los 25 años que hayan iniciado su vida sexual.

De acuerdo con la Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia (AEPCC), la infección de transmisión sexual más frecuente es el VPH, que a su vez es responsable del 5% de los cánceres en humanos y el 10 % de los cánceres en mujeres. El VPH lo conforman más de 200 virus y no todos provocan cáncer, pues algunos pueden causar verrugas genitales de bajo riesgo y otros son inofensivos. Por ello es importante realizarse periódicamente las pruebas de detección, como la citología.

Este tipo de cáncer se origina cuando se produce una proliferación anormal de células en el cuello del útero, la parte inferior del útero que se conecta con la vagina. El problema es que, en sus primeras etapas, suele avanzar de manera silenciosa, lo que retrasa el diagnóstico y el tratamiento oportuno.

Esto también significa que muchas mujeres no perciben ninguna señal de alarma hasta que el cáncer comienza a avanzar. Por ello, desde la Clínica Mayo insisten en la importancia de las pruebas de detección periódicas y de la vacunación contra el VPH, herramientas fundamentales para reducir el riesgo de desarrollar esta enfermedad.

Los síntomas de alerta del cáncer de cuello uterino

Cuando los síntomas empiezan a manifestarse, suelen estar relacionados con alteraciones en el sangrado vaginal. Uno de los signos más frecuentes es el sangrado después de las relaciones sexuales, entre períodos menstruales o incluso después de la menopausia. Estas situaciones, que a menudo se atribuyen a desajustes hormonales u otros problemas ginecológicos, pueden ser una señal temprana de que algo no está bien en el cuello del útero.

Otro síntoma relevante es un sangrado menstrual más abundante y prolongado de lo habitual. Las mujeres que notan cambios significativos en la duración o intensidad de su menstruación deben prestar atención y consultar con un profesional de la salud. Asimismo, el flujo vaginal puede presentar cambios: puede volverse acuoso, mezclarse con sangre, ser abundante y, en algunos casos, tener un olor fétido, lo que indica una posible infección o alteración más grave.

El dolor también puede aparecer a medida que la enfermedad progresa. El dolor pélvico persistente o el dolor durante las relaciones sexuales son señales que no deben pasarse por alto, especialmente si se presentan junto con otros síntomas mencionados.

En el año 2024 se produjeron en España 433.357 defunciones, solo 194 defunciones más que el pasado año en la misma fecha, según los datos provisionales del informe 'Defunciones según la Causa de Muerte', publicado este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que por segundo año consecutivo sitúa a los tumores como primera causa de muerte en 2024, con un 26,6% del total de defunciones, seguidos de las enfermedades del sistema circulatorio (26%). Fuente: Europa Press

Tratamiento del cáncer de cérvix

En cuanto al tratamiento, cuando se diagnostica un cáncer de cuello uterino, la cirugía suele ser la primera opción para extirpar el tumor. Dependiendo del estadio, el abordaje puede complementarse con quimioterapia, medicamentos de terapia dirigida o radioterapia, que utiliza haces de energía potentes para destruir las células cancerosas. En algunos casos, se combina la radiación con dosis bajas de quimioterapia para aumentar su eficacia.

La clave, subraya la Clínica Mayo, está en la prevención y la detección temprana. Reconocer los primeros síntomas y acudir a controles médicos regulares puede marcar la diferencia entre un tratamiento exitoso y un diagnóstico tardío. El cáncer de cuello uterino, aunque silencioso al inicio, suele enviar señales claras cuando avanza, y escucharlas a tiempo puede salvar vidas.