La postura de la plancha: el ejercicio de yoga que fortalece todos los músculos del cuerpo

La plancha o Phalakasana se integra en rutinas de yoga, pilates y entrenamientos por todos sus beneficios

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La plancha es perfecta para
La plancha es perfecta para fortalecer el abdomen. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La postura de la plancha es una de las posiciones más famosas y practicadas en el mundo del yoga y la actividad física. Conocida también como Phalakasana o Santolanasana, su sencillez aparente oculta un gran poder: ayuda a fortalecer el cuerpo, mejorar el equilibrio y preparar para desafíos físicos más avanzados. Aunque su origen es yogui, hoy se encuentra en rutinas de pilates, entrenamientos de gimnasio y programas para todas las edades.

Mantener el cuerpo alineado como una tabla, apoyando solo manos y pies, es el principio básico de esta postura. En la plancha, el objetivo principal es formar una línea recta desde la cabeza hasta los talones. No se trata solo de aguantar: se busca activar y conectar músculos de todo el cuerpo, con especial atención al abdomen, los hombros y las piernas. Este trabajo integral la convierte en una postura fundamental tanto en secuencias de yoga como en otras disciplinas.

Phalakasana es muy valorada por su versatilidad. Puede aparecer como postura principal, como transición entre otras asanas, o como preparación para movimientos más complejos. Además, es apta para la mayoría de las personas, ya que se adapta con variaciones y modificaciones según el nivel y la forma física de cada uno. Por todo esto, la plancha se mantiene como un ejercicio imprescindible en clases, entrenamientos y rutinas caseras.

Cómo hacer la postura de la plancha correctamente

Realizar la postura de la plancha parece simple, pero requiere atención a varios detalles para aprovechar todos sus beneficios y evitar molestias. El primer paso es colocarse en la posición de “mesa”, con las manos alineadas debajo de los hombros y las rodillas bajo las caderas. Desde ahí, se estiran las piernas hacia atrás, apoyando los dedos de los pies en el suelo y levantando las rodillas para que el cuerpo quede recto y paralelo al suelo.

El yoga combina ejercicio físico y meditación para mejorar fuerza, postura y flexibilidad. Favorece la respiración consciente, reduce ansiedad, fortalece huesos y articulaciones, mejora el sueño, la inmunidad y la salud cardiovascular, aportando equilibrio emocional y bienestar integral.

En todo momento, los brazos deben mantenerse estirados, con las palmas bien apoyadas y los dedos separados. Es importante que los hombros estén lejos de las orejas y alineados justo sobre las muñecas. El abdomen se activa llevando el ombligo hacia la columna, lo que protege la zona lumbar y mejora la estabilidad. Las piernas permanecen juntas o separadas al ancho de las caderas, firmes y activas, mientras los talones buscan empujar hacia atrás.

Uno de los errores más comunes es dejar que la cadera suba demasiado o se hunda. Para corregirlo, basta con imaginar una línea recta desde la cabeza hasta los talones y ajustar la postura con pequeños movimientos. La mirada se dirige hacia el suelo, justo entre las manos, para mantener el cuello relajado y alineado. Si eres principiante, puedes apoyar las rodillas en el suelo para hacer la postura más accesible, o usar bloques, una silla o la pared para facilitar el alineamiento. Lo esencial es sostener la posición durante unas respiraciones profundas, sin perder la forma.

Beneficios y contraindicaciones de la postura

La plancha es conocida por su capacidad para fortalecer los músculos de todo el cuerpo, especialmente los del centro, conocidos como el núcleo o “core”. Trabaja intensamente los abdominales, la espalda baja, los glúteos, los brazos y los hombros, ayudando a tonificar y dar estabilidad a estas zonas. Además, activa los cuádriceps, las pantorrillas y hasta los músculos de los pies, ofreciendo un entrenamiento global con un solo ejercicio.

Los beneficios de la postura
Los beneficios de la postura de la plancha. (Freepik)

Otro beneficio clave es la mejora de la postura. Al practicar la plancha con regularidad, se gana conciencia corporal y se refuerzan los hábitos de alineación, lo que ayuda a evitar dolores de espalda y otras molestias. La postura también exige concentración y control de la respiración, lo que contribuye a desarrollar la atención plena y reducir el estrés.

La plancha puede ser practicada por personas de diferentes edades, siempre que no existan lesiones en las muñecas, los hombros o la zona lumbar. Es ideal para quienes buscan aumentar fuerza, equilibrio y resistencia, y se recomienda tanto a adolescentes como a adultos y deportistas. Para quienes desean avanzar, existen variaciones que elevan la dificultad, como la plancha lateral o la plancha con apoyo en antebrazos. Practicar la plancha de forma regular ayuda a preparar el cuerpo para posturas más avanzadas y para moverse con más seguridad en el día a día.