Detienen por segunda vez a una falsa doctora y su hijo por recetar terapias inventadas: estafaron 285.000 euros a sus víctimas

La familia ya fue arrestada por la Guardia Civil en 2025 y en esta ocasión había expandido su negocio fraudulento a veterinarias

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Vídeo de la Guardia Civil sobre la detención de una falsa doctora, su expareja y su hijo por recetar sin licencia tratamientos falsos a pacientes con problemas físicos y psicológicos. (Guardia Civil)

La Guardia Civil ha detenido por segunda vez a una falsa doctora, a su expareja y a su hijo por recetar sin licencia y prescribir terapias inventadas al menos a 10 personas. El instituto armado ha informado este viernes de la detención de los tres estafadores, que obtuvieron con su negocio ilícito 285.000 euros por transferencias en los últimos siete años. La operación, denominada “Adabur”, ha sido ejecutada por el área de investigación del puesto principal Alfoz de Burgos.

Según han explicado en un comunicado, la mujer carecía de titulación oficial en medicina, pero para engañar a sus víctimas aportaba un número de colegiado de la asociación médica estadounidense, que la acreditaba falsamente como especialista en neurología, neurocirugía, neurofisiología clínica y diagnóstica. Ella era la encargada de establecer el primer contacto con las víctimas, a quienes ofrecía todo tipo de tratamientos a precios desorbitados. Su hijo, después, preparaba las dosis, que repartía posteriormente la expareja de la mujer. Este último recibía los honorarios y los repartía con sus compinches.

“La falsa doctora aprovechaba el momento de vulnerabilidad mental o física de los pacientes”, explica la Guardia Civil. Sus víctimas presentaban problemas físicos o psicológicos, para los que la estafadora aconsejaba terapias medicinales y manuales sin aval científico. Además, se ofrecía a colaborar en el tratamiento para introducirse en su círculo cercano, con lo que obtenía información personal que luego aprovechaba en su beneficio.

Expansión de ‘negocio’: criadero de perros y veterinaria

Medicamentos incautados por el instituto
Medicamentos incautados por el instituto armado. (Guardia Civil)

El negocio fraudulento, que mantenían desde el año 2015, era su único sustento económico. La Guardia Civil ya detuvo a madre e hijo en el año 2025 por estos mismos hechos y, en esta ocasión, han sumado seis víctimas por los tratamientos médicos: una en Asturias, dos en Burgos, dos en Gipuzkoa y la última en Valencia. Por estos tratamientos falsos, los tres estafadores obtuvieron retribuciones que superan los 48.400 euros que, unidos a los beneficios registrados en la primera fase, ascendería a los 177.000 euros. Sin embargo, en la cartilla del hijo, la Guardia Civil ha encontrado 285.000 euros en transferencias, que no se correspondería con ninguna actividad legal. Los detenidos deberán ahora explicar de dónde se obtuvieron el resto de los beneficios, pues carecen de actividad laboral.

La benemérita ha descubierto, además, que la familia regentaba un criadero ilegal y realizaba venta de mascotas que los compradores nunca recibían. A su vez, comenzó a realizar falsos tratamientos y recetas veterinarias. Por esta vertiente de la estafa hay cuatro personas perjudicadas, dos de ellas por la venta de perros. Las otras dos son una clínica veterinaria y un veterinario colegiado, afectados por impago de tratamientos, falsificación de recetas y suplantación de identidad.

Para llevar a cabo estas actividades fraudulentas, los detenidos utilizaban diferentes pseudónimos: ella se presentaba como “Hada” en la faceta médica y “Celia” en la venta de perros, mientras que su hijo se hacía llamar “Israel” como veterinario para falsificar recetas, con las que obtenía antibióticos, colirios, antiinflamatorios y vacunas.

Las tres personas han sido detenidas por delitos de estafa, intrusismo profesional, contra la salud pública, falsedad documental y usurpación de estado civil. Hasta el momento, la Guardia Civil ha detectado 10 víctimas por tratamientos médicos que han denunciado sentirse engañadas, aunque se tiene constancia de que las reales son muchas más. La investigación, por tanto, continúa abierta, sin que se descarte que aparezcan nuevos casos.