Un hombre de 50 años convive durante dos décadas con un cáncer de 60 kilos: “Podía trabajar y correr tranquilo”

La cirugía “podría incluirse con seguridad en los libros de texto”, dice el médico jefe

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Un hombre de 50 años
Un hombre de 50 años convive durante dos décadas con un cáncer de 60 kilos. (Andina)

Fue un desafío quirúrgico desproporcionado. En la comunidad rusa de Sverdlovsk, en los Urales, un hombre de unos 50 años ha logrado mantener una vida activa, física y laboral, durante más de dos décadas, pese a convivir con un tumor abdominal de más de 60 kilogramos, una masa que creció lentamente hasta convertirse en una amenaza directa para su vida.

“El abdomen del hombre creció durante unos 20 años sin que este tuviera sospechas de que su vida corría peligro”, ha informado el Ministerio de Salud regional en un comunicado oficial, en el que ha calificado el caso como excepcional, ya que no hay precedentes en al menos 30 años atrás.

El paciente comenzó a notar el crecimiento anómalo de su vientre a los 33 años, pero durante un largo tiempo no lo asoció a una enfermedad grave. “La barriga comenzó a crecer a los 33 años, hasta los 50 no me molestó, podía correr tranquilo, tenía fuerza, no interfería en el trabajo. Después de los 50 años se volvió pesado. Tras los exámenes se descubrió un tumor grave”, relató el mismo ministerio. Y es que, el hombre, durante años atribuyó el aumento de volumen abdominal a la alimentación y a cambios propios de la edad.

Un liposarcoma “camuflado como grasa”

Los estudios médicos confirmaron que se trataba de un liposarcoma, un tumor maligno del tejido adiposo que crece de los órganos y puede pasar desapercibido durante largos períodos. “El liposarcoma se localiza fuera de los órganos, lo que dificulta enormemente su diagnóstico. En las primeras etapas, se camufla literalmente como grasa normal”, ha explicado Vadim Golodnov, jefe del departamento de oncología abdominal.

“Los pacientes empiezan a preocuparse cuando el tumor empieza a perfilarse, es decir, a hacerse visible”, ha añadido. En este caso, la masa ocupaba casi por completo la cavidad abdominal, desplazando los intestinos, la vejiga y otros órganos vitales, además de comprimir la vena cava inferior, lo que generó un riesgo inminente de colapso circulatorio.

El cáncer se camufló hasta
El cáncer se camufló hasta que el hombre cumplió los 50 años. (Freepik)

Cuando el riesgo se volvió crítico

La situación se agravó cuando el tumor duplicó su tamaño en apenas un mes. Fue entonces cuando el paciente acudió al hospital. “Con firmes académicos, los médicos intentaron pasar el tumor, pero la báscula está limitada a 60 kilogramos y el peso del tumor excedía esa cifra”, señaló el Ministerio de Salud.

Las condiciones extremas obligaron a diseñar una estrategia quirúrgica poco habitual. “Los riesgos eran muy altos. Existía la posibilidad de una pérdida grave de sangre o una oclusión vascular por coágulos”, detallaron las autoridades sanitarias.

Para reducir estos peligros, los cirujanos prepararon un sistema de autotransfusión que permitía devolver al paciente su propia sangre durante la intervención. Además, debido al volumen del tumor, fue imposible colocar al paciente boca arriba, como se hace en la cirugía convencional.

Un hombre toca el piano mientras le operan de un tumor cerebral en un hospital de Córdoba (Hospital Cruz Roja de Córdoba)

Ocho horas de quirófano

La intervención fue realizada por un equipo multidisciplinario de ocho especialistas y se prolongó durante casi ocho horas. La complejidad técnica y logística fue tal que el resultado ya es considerado un hito médico. “Esta operación fue tan compleja y realizada con tanta maestría que ya podría incluirse con seguridad en los libros de texto”, afirmó Evgeny Kiselev, médico jefe del dispensario oncológico regional.

Tras la extirpación completa del tumor, el paciente inició un proceso de rehabilitación que concluyó con éxito. Ya dado de alta, lanzó un mensaje claro a la población: “Recomiendo a todos que se sometan a revisiones médicas periódicas”.