
Las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte en España, tan solo por detrás del cáncer. Entre ellas, los ataques cardiacos e infartos destacan por su alta mortalidad: tan solo en el año 2024, 12.780 personas fallecieron a causa de estos eventos, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Estas crisis han aumentado su prevalencia entre la población joven, alertan los cardiólogos, a causa del cambio en el estilo de vida de los últimos años. Los malos hábitos, el sedentarismo y, en algunos casos, la genética incremento de los infartos entre veinteañeros y treintañero, que pueden no saber cómo reaccionar ante este tipo de situaciones.
“Un infarto se produce cuando una placa de grasa dentro de las arterias de tu corazón se inflama, se rompe y la sangre forma un coágulo dentro, obstruyéndola y bloqueando el flujo de sangre a tu corazón”, explica el cardiólogo Aurelio Rojas en sus redes sociales. Según el especialista médico, en estos casos “algo tan simple como la aspirina puede salvarte la vida”.
La aspirina contra el infarto

El doctor explica que este medicamento tan común “evita que las plaquetas se activen y se peguen entre sí”. La aspirina “es un antiagregante plaquetario que inhibe de forma irreversible una enzima llamada COX-1, y así reduce la formación de coágulos que provocan infartos”, indica.
La Sociedad Española de Cardiología advierte de que no es el tratamiento más convencional y puede provocar efectos secundarios, pero en casos de emergencia tomar una aspirina puede ser beneficiosa durante un infarto. Según explicó el doctor Marcelo Sanmartín Fernández, cardiólogo del Hospital Universitario Ramón y Cajal, en un evento coordinado por la Sociedad Española de Cardiología, el impedir que las plaquetas se agreguen puede provocar hemorragias. “Se ha estudiado y reconocido su papel protector en el infarto de miocardio”, reconoció el doctor Sanmartín, pero no se recomienda el uso generalizado de la aspirina en estos casos, porque el riesgo de hemorragias supera los beneficios.
Así, Rojas resalta en su vídeo que la aspirina es recomendable para dos grandes grupos de personas. “En primer lugar, las personas que ya han tenido un infarto o angina de pecho. Estas personas tienen un riesgo altísimo de tener otro. Y en segundo lugar, las personas sin infarto, pero con riesgo muy alto de tenerlo”, apunta. Entre el grupo de riesgo, se encontrarían “los diabéticos de mucho tiempo de evolución, las personas con insuficiencia renal, que sus riñones no funcionan bien y que además tienen otros factores de riesgo como hipertensión”, dice. En estos casos, una dosis de 100 miligramos podría ser beneficiosa.
“Eso sí, tomar aspirina por si acaso para todos no protege más y puede hacer daño“, advierte el cardiólogo. Actualmente, las instituciones médicas desaconsejan la práctica de tomar aspirinas cada día para prevenir infartos y, si la indican, lo hacen como prevención secundaria, después de sufrir un primer infarto.
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