Iban a aterrizar en París y lo hicieron a 400 kilómetros del aeropuerto de Orly: la nieve invade la capital francesa

Una ola de frío recorre Europa y obliga a cancelar decenas de vuelos en las principales ciudades del continente

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Vista de la Basílica del
Vista de la Basílica del Sagrado Corazón en el barrio de Montmartre, en París, cubierto de nieve el pasado miércoles 7 de enero de 2026. / Reuters - Abdul Saboor

No es El día de mañana (Roland Emmerich, 2004), pero se le parece. Una ola de frío azota Europa central y tiñe de blanco ciudades como París, Ámsterdam o Bruselas. Cientos de vuelos han sido cancelados y centenares de pasajeros permanecen en tierra. Otros de ellos, procedentes de Madrid y usuarios de Iberia, han sido desviados por la acumulación de nieve y se encuentran a la espera en una localidad a 400 kilómetros de París.

También se ha visto afectado el aeropuerto de Ámsterdam, donde más de 1.000 personas han tenido que pasar la noche en la terminal Schiphol después de que, al menos 700 vuelos fueran suspendidos, según France Press. En el caso del aeropuerto francés de Orly, donde los viajeros de Madrid tenían previsto apearse para disfrutar de París, se han visto anuladas operaciones regulares por la nieve y el viento.

Después de que París se cubra de nieve con la ola de frío que azota Europa este inicio de año, turistas disfrutan de unas vistas de la capital francesa inusuales. / Reuters

Este fenómeno meteorológico, calificado por las autoridades como de una “amplitud rara en el clima actual”, no solo ha transformado el día a día en grandes ciudades europeas, sino que también ha dado lugar a vivencias insólitas en los principales núcleos de transporte. La temperatura media en Francia ha descendido a -4 ºC, una cifra que no se observaba desde febrero de 2012.

Las dos caras de la moneda: turistas y sin techo sobrellevan la nieve

Las incidencias meteorológicas conllevan un costo personal que dista mucho entre turistas y sin techo. El frío dificulta la supervivencia y el temporal de nieve y viento ya se ha saldado con la vida de al menos 6 personas (cinco de ellas en Francia y una en Bosnia) en lo que va de semana, según publica la cadena Deutsche Welle.

Algunos testimonios recogidos por France Press reflejan este impacto humano del temporal. Personas sin hogar han narrado a la agencia francesa su dificultad para enfrentarse al frío, como es el caso de un joven de 19 años que duerme en una carpa de París: “Tienes que mantenerte fuerte, asegurarte de no morir”.

El aeropuerto de Paris-Charles de
El aeropuerto de Paris-Charles de Gaulle, donde también se han cancelado vuelos, cubierto de nieve a día 7 de enero. / Reuters - Abdul Saboor

Los turistas, en cambio, han encontrado una estampa casi irreal de la ciudad. Según recogía la misma agencia, algunos visitantes han aprovechado para esquiar en la colina de Montmartre y fotografiar la Torre Eiffel bajo la nieve. Un joven procedente de Japón lo ha calificado de “realmente hermoso”, a pesar de tener que anular su excursión al Mont-Saint-Michel debido a las nevadas. Asimismo, un gerente comercial originario de la isla La Reunión, ha expresado sentirse “muy feliz” por presenciar una nevada tan poco habitual en la ciudad.

El servicio ferroviario de Países Bajos, Francia y Bélgica restringe los desplazamientos

El fenómeno de frío en el que está sumido Europa no solo ha alterado el tráfico aéreo. En Países Bajos, los problemas se han extendido al servicio ferroviario y a la red de carreteras. En el país se han registrado más de 700 kilómetros de embotellamientos, lo que ha llevado a recomendar a la población el teletrabajo y la reducción de desplazamientos.

En Bélgica, los trenes que enlazan con Países Bajos han permanecido bloqueados en la última estación fronteriza, según la gestora ferroviaria Infrabel. Además, según datos del operador público NS, la circulación ferroviaria interna ha estado seriamente restringida durante la jornada.

Por su parte, en Francia, la empresa RATP, encargada del transporte público en la capital, ha suspendido el servicio de autobuses por motivos de seguridad, decidiendo su reanudación en función de la evolución meteorológica. A pesar de que trenes y metro han continuado operativos en su mayoría, se ha reiterado la recomendación de restringir la movilidad. El ministro de Transportes francés, Philippe Tabarot, ha anticipado que la situación tendería a normalizarse a lo largo de la tarde.

Vistas de la plaza de
Vistas de la plaza de la Asamblea Nacional del Parlamento francés cubierta de nieve, en una ola de frío que azota al país. / Reuters - Sarah Meyssonnier

Del mismo modo, el tráfico rodado en la capital francesa ha registrado más de 600 kilómetros de atascos, según Sytadin, la web oficial de control viario en la región. La compañía ferroviaria francesa SNCF se ha visto obligada a reducir la velocidad de los trenes de alta velocidad para garantizar la seguridad.

El fenómeno extremo se ha dejado sentir también en otros países europeos. Los servicios de tranvía han quedado suspendidos en Suecia por las mismas causas, y en Escocia, varios cientos de colegios han permanecido cerrados al tercer día consecutivo. El diputado escocés Andrew Bowie ha reclamado la movilización de “todos los recursos disponibles, incluidas las fuerzas armadas”, con el fin de restablecer la normalidad y facilitar el acceso a bienes básicos, según declaraciones recogidas por France Press.

El cambio climático como instigador de las olas de frío

La comunidad científica apunta a que episodios como el vivido estos días son cada vez más singulares. Météo-France y expertos como Peter Siegmund, del Instituto Meteorológico Nacional neerlandés, han recordado que el calentamiento global ha disminuido notablemente la frecuencia y la intensidad de estas olas de frío. Según Siegmund, en las últimas décadas la temperatura de los Países Bajos se ha incrementado en dos grados, lo que ha reducido de forma drástica la aparición de olas de frío en comparación con el siglo pasado.

Otras naciones europeas, como Italia y Hungría, también han sufrido consecuencias derivadas del desplome térmico y la nevada generalizada. Carreteras cortadas, colegios cerrados y espesores de hasta 40 centímetros en algunas regiones húngaras forman parte de los efectos más destacados. El recorrido de este temporal ha quedado marcado, así, no sólo por la alteración de la movilidad y los lógicos contratiempos logísticos, sino por el contraste entre las dificultades de residentes y viajeros y las estampas invernales que atraen la atención de quienes visitan Europa en estas fechas.