Reino Unido da el paso y prohíbe la publicidad de comida ‘basura’ en horario infantil y en redes sociales: ¿qué hace España al respecto?

El veto estará vigente entre las 5.30 de la mañana y las 9 de la noche en radio y televisión, y durante todas las horas en las redes sociales

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Reino Unido limita la programación
Reino Unido limita la programación de anuncios sobre comida basura (Adobe Stock)

El consumo de alimentos ultraprocesados, rico en calorías, grasas saturadas, azúcares y sal, durante la infancia, es una de las mayores preocupaciones nutricionales de nuestros tiempos. La entrada en vigor en Reino Unido de una ley que veta la publicidad de la ‘comida basura’ ha reabierto el debate sobre cómo tratar esta materia y, sobre todo, sobre cómo proteger a los niños de los problemas de salud asociados a este consumo. ¿Debería la ley prohibir el anuncio de hamburguesas, pizzas, golosinas o refrescos en las horas en las que los más pequeños disfrutan de la televisión?

En este sentido, el mundo vive un proceso lento, uno que tiene como objetivo proteger a la infancia del impacto nocivo de este tipo de alimentos. Por el momento, solo alrededor del 30 % de los países cuentan con alguna medida en este ámbito, con instrumentos jurídicos que varían notablemente. En la mayoría de los casos, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se trata de directrices o códigos (voluntarios u obligatorios) aunque en pocas ocasiones se integran en la legislación.

Gran Bretaña ha sido el último país que ha incorporado a su marco legal interno la prohibición de la publicidad de alimentos insanos dirigida a niños -alta en azúcares, sal y grasas saturadas-. El veto estará vigente entre las 5.30 de la mañana y las 9 de la noche en radio y televisión, y durante todas las horas en las redes sociales, aunque se mantendrán los anuncios y promociones en marquesinas de autobús o en escaparates.

Unos meses antes, en octubre de 2025, había entrado en vigor en Noruega una prohibición completa de marketing de alimentos poco saludables dirigido a menores de 18 años, cubriendo dulces, refrescos y helados. Ya desde 2013, los fabricantes noruegos habían adoptado voluntariamente la restricción de publicidad dirigida a menores de 13 años, pero ahora la nueva norma obliga a ello.

La publicidad de la "comida
La publicidad de la "comida basura", prohibida en el Reino Unido salvo en horas nocturnas (EFE/Guillermo Garrido)

Este camino no tiene en absoluto un punto de salida reciente. En 1980, Quebec fue pionera al aprobar una ley que alejaba los anuncios de comida y bebida de los niños menores de 13 años, mientras que Chile fue uno de los primeros países latinoamericanos en hacerlo y Suecia en territorio europeo. En el país nórdico, se prohíbe desde 1991 cualquier anuncio televisivo de comida basura dirigido directamente a niños menores de 12 años.

¿Y en España?

En la Unión Europa, la autorregulación es una práctica común para no publicitar alimentos insanos a menores de 13 años, un hecho que se ha demostrado en muchos casos ineficaz. Si nos fijamos en el caso español, desde 2005, el país tiene en vigor un Código de Autorregulación (PAOS), que limita voluntariamente la publicidad de alimentos poco saludables en programación infantil (cuando supera el 25% de audiencia menor de 12 años), pero no es vinculante ni cubre redes sociales o influencers.

El ministro de Derechos Sociales y Consumo, Pablo Bustinduy, anunciaba en septiembre del año pasado un paso más en la lucha contra la obesidad infantil, con una nueva ley que regulará la publicidad de alimentos insanos dirigida a este colectivo. Esta medida sustituiría el mencionado Código PAOS, firmado en la actualidad por un total de 40 empresas alimentarias como Telepizza, Coca Cola, El Pozo, Campofrío o Kellogg’s.

El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, anunciaba que el Gobierno pondrá en marcha un real decreto para regular que las comidas que se sirven en hospitales y en residencias de mayores sean saludables y nutritivas. (Europa Press)

A pesar de que este anuncio es reciente, la preocupación por la publicidad de alimentos para niños no es nada nuevo tampoco en España. En 2021, el ministro de Consumo de ese entonces, Alberto Garzón, ya se refirió a la necesidad de regular este tipo de anuncios. No obstante, el real decreto anunciado por el ministro Bustinduy sigue sin fecha concreta de aprobación.

Según datos expresados por el ministro, los niños españoles se ven expuestos a más de 4.000 anuncios de comida basura al año, lo que se traduce en once espacios publicitarios al día. La OMS señaló además que la mayoría de los alimentos y bebidas anunciados en este país en horario infantil son de baja calidad nutricional.

(Con información de la Agencia EFE)