España crecerá y generará más empleo que la media europea en 2026, pero la productividad seguirá sin remontar

Las previsiones para este año apuntan a un crecimiento del Producto Interior Bruto español del 2,4% y de un 2,3% del empleo

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El ministro de Economía, Comercio
El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo. Alejandro Martínez Vélez / Europa Press

El mercado laboral español mantendrá su impulso en 2026, con previsiones al alza de creación de empleo y reducción de la tasa de paro, pero con desafíos relevantes en costes laborales, regulación y productividad. Según BBVA Research, la OCDE y el Instituto Nacional de Estadística, aunque la economía española seguirá creciendo este año y generando empleo más que la media europea, las empresas afrontarán presiones adicionales, entre ellas, avanzar en la adaptación tecnológica.

Las buenas perspectivas para 2026 se apoyan en el balance positivo de 2025, con la economía española registrando un crecimiento superior al esperado gracias a la solidez de la demanda interna y el mayor aprovechamiento de los fondos europeos NextGenerationEU.

Rafael Doménech, economista jefe de Economías Desarrolladas en BBVA Research, estima que el Producto Interior Bruto ha repuntado un 2,9% en el último año, lo que “se ha traducido en un aumento de la afiliación a la Seguridad Social y del empleo de aproximadamente un 2,5% respecto a 2024″.

El aumento de la creación de empleo ha permitido que la tasa de paro cayera en 2025 hasta situarse en una media anual del 10,6%. Doménech subraya que el comportamiento del empleo el año pasado siguió apoyándose “en gran medida” en la población extranjera, “fundamental para compensar el envejecimiento de la fuerza laboral nativa y cubrir la demanda en sectores clave”. A pesar de estos avances, reconoce que persisten retos como la baja productividad por ocupado, “que apenas remonta debido, en parte, a la reducción de horas trabajadas por empleado”.

Más de 1,5 millones de empleos en tres años

Las perspectivas para 2026 indican la continuidad de esta tendencia positiva, aunque en un entorno de leve desaceleración. BBVA Research proyecta que el Producto Interior Bruto (PIB) aumentará un 2,4% -cinco décimas menos que en 2025-, impulsando el dinamismo del mercado de trabajo.

Se espera que el empleo crezca 2,3% este año, lo que permitiría reducir la tasa de paro hasta el 10% en promedio anual. Si se cumplen estas previsiones, entre 2024 y 2026 la economía nacional habrá generado más de 1,5 millones de puestos de trabajo. Sin embargo, BBVA Research advierte que se mantendrán riesgos asociados a la baja productividad y la acumulación de costes, factores que podrían ralentizar la creación de empleo a medio plazo.

Estas cifras hacen que en 2026 España mantenga una posición mejor que la media europea en cuanto a generación de empleo y descenso del paro, pero presenta vulnerabilidades. Según los analistas de la OCDE, la “productividad española y el ingreso per cápita siguen rezagados respecto a la media europea, lastrados en parte por el reducido tamaño medio empresarial”.

Esta situación hace que las pymes sean especialmente susceptibles ante cualquier incremento de los costes laborales unitarios. Además, a medida que avanza el ciclo económico y disminuye la tasa de paro, las empresas encuentran más dificultades para cubrir vacantes.

Aumento de costes de las empresas

Estos factores hacen prever fuertes presiones sobre la estructura de costes de las empresas. “En primer lugar, la negociación para un nuevo aumento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) sigue presionando la estructura salarial, con el objetivo de ganar poder adquisitivo más allá de la inflación prevista, un 2,5% para 2026”, precisa Rafael Doménech.

A esto se suma el efecto arrastre de la subida de los salarios públicos, que actúa como referencia en la negociación colectiva del sector privado, añadiendo presión a los costes salariales totales.

En el terreno regulatorio, aunque la propuesta de reducción de la jornada laboral máxima a 37,5 horas semanales, que hubiera implicado un encarecimiento directo del coste por hora trabajada sin ajuste de los salarios, no se haya implementado, se ha anunciado la aplicación estricta de un nuevo registro horario digital interoperable con la Inspección de Trabajo.

Se trata de un sistema que, en opinión de Rafael Doménech, “elimina la flexibilidad informal y endurece el control, lo que supone un reto organizativo y de gestión para las pymes, haciendo que la reducción de jornada sea efectiva y rígida de manera inmediata”.

Cotizaciones

En cuanto a la Seguridad Social, la cuña fiscal sobre el trabajo seguirá aumentando, prevén los analistas, una tendencia contraria, según ello, a la recomendada por organismos internacionales, como la OCDE, que sugieren reducir las cotizaciones empresariales de los trabajadores de bajos ingresos para fomentar la contratación.

Los costes no salariales continuarán al alza en 2026 a través de varias vías, vaticina Doménech, como el Mecanismo de Equidad Intergeneracional, “cuya sobrecotización sigue consolidándose”; la aplicación de la cuota de solidaridad para los salarios más altos; el destope progresivo de las bases máximas de cotización, “que aumentarán por encima de la inflación, elevando el coste de contratación de talento cualificado”, según el experto. También estima que se producirá un incremento de las cuotas para los trabajadores autónomos.

Nuevas tecnologías para mejorar la productividad

Otro de los retos a los que se enfrenta España este año es a la necesidad de integrar eficazmente las nuevas tecnologías para mejorar la productividad. Según los datos de la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares del INE de 2025, la adopción de la Inteligencia Artificial Generativa presenta una clara asimetría: aunque el 37,9% de la población de 16 a 74 años ya ha utilizado estas herramientas, su uso con fines profesionales se limita al 17,9%, frente al 30,2% que las emplea para fines privados.

El jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Research reconoce que existe una marcada brecha generacional que presiona a las empresas a invertir en reciclaje profesional.

Por otro lado, la flexibilidad laboral muestra signos de estancamiento. El teletrabajo ha descendido ligeramente hasta situarse en el 14,8% de los ocupados (-0,3 puntos respecto a 2024), lo que “podría dificultar la atracción de talento joven que demanda estos modelos híbridos”, indica el experto.

Declaraciones de Cuerpo sobre la mejora de las predicciones del FMB sobre la economía española (EFE)

Luces y sombras

Todos estos factores hacen que el escenario laboral para 2026 se configure con luces y sombras. Se espera que la inercia positiva mantenida desde 2025 y las cifras de crecimiento y empleo proporcionen cierta estabilidad.

No obstante, la acumulación de costes regulatorios y salariales podría debilitar el ritmo de creación de empleo a medio plazo, especialmente en un contexto con escasez de mano de obra en algunos sectores y la productividad como asignatura pendiente.

El gran reto, según Doménech, será conseguir que la evolución de la regulación y la demografía no comprometan la inversión ni la sostenibilidad del sistema, en un entorno donde las tecnologías disruptivas demandan una rápida adaptación para garantizar el futuro del estado del bienestar.