Este 25 de febrero de 2026 pasará a la historia como el día en el que España desclasificó los documentos del golpe de Estado fallido del 23 de febrero de 1981, cuya imagen más recordada es la del teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero irrumpiendo armado en el hemiciclo del Congreso de los Diputados al grito de “¡quieto todo el mundo!"
Han pasado 45 años y hoy, a partir de las 12:30 horas, al fin verán la luz los informes secretos y transcripciones de conversaciones de sus protagonistas. El Gobierno concretó este martes que se trata de 153 “unidades documentales”. La portavoz, Elma Saiz, asegura que se trata de “toda la documentación” que se ha encontrado, en posesión de los ministerios de Defensa, Interior y Asuntos Exteriores.
El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha asegurado que se han desclasificado todos los documentos que se conocen y tenía la Administración General del Estado que tienen que ver con el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 y ha afirmado que los mismos demuestran que todas las instituciones y partidos políticos de la época “lucharon y defendieron la democracia”.
“No queda ningún documento que conozcamos por desclasificar”, ha aseverado Bolaños, quien ha añadido que, si en el futuro apareciera algún documento que no se ha encontrado hasta la fecha, se procedería de la misma forma porque el acuerdo alcanzado en el Consejo de Ministros era “desclasificar todo lo relacionado con el 23-F”, ha insistido.
Además, ha explicado que en algún documento, por aplicación de la ley de protección de datos y para no afectar a datos personales, se ha tachado el nombre de alguna persona que no era conocida y que estuvo involucrada en el juicio que en su día hubo. “Se ha tachado un dato personal precisamente para cumplir la ley, porque obviamente tenemos que cumplir la ley en todo caso”, ha matizado.
*Con información de Europa Press
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha declinado hacer una valoración sobre el ex guardia civil Antonio Tejero, la cara visible de la intentona golpista de 1981, que ha fallecido este miércoles. “Podréis entender que por muchas circunstancias y en este momento, me resulta harto difícil hacer cualquier valoración sobre esta persona. Yo creo que cada uno tiene ya su propia idea al respecto”, ha comentado en los pasillos del Congreso, tras comparecer ante la Comisión de Interior.
*Con información de Europa Press
Antonio Tejero, el teniente coronel que lideró el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, ha muerto a los 93 años. Ha muerto a las 18.45 de este miércoles, como ha anunciado su familia a Infobae, dos días después del 45 aniversario del intento de golpe, el mismo día que el Gobierno ha desclasificado 153 documentos relativos a lo ocurrido aquel día en el Congreso de los Diputados.
Desligándose de todo el bullicio que provocaba su nombre al salir de prisión, Tejero decidió comenzar una vida a caballo en Madrid y Torre del Mar, en Málaga, de donde era natural. Allí pasaba las jornadas en compañía de su mujer, Carmen Díez Pereira, quien también estaba muy ligada al cuerpo militar por haber sido hija de un Guardia Civil. Ella, por su parte, se dedicaba a la educación y ejerció como maestra. Ambos tuvieron seis hijos en común, tres hombres y tres mujeres.
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Fue el protagonista del 23F y ahora también del día en el que se destapa nueva información sobre aquella jornada. El numerónimo basta para reconocer tanto la fecha, el 23 de febrero de 1981, como a su autor. El teniente coronel Antonio Tejero (Alhaurín el Grande, Málaga, 1932), protagonista del intento de golpe de Estado, ha fallecido a los 93 años este miércoles a las 18:45 en Alzira, tal y como ha confirmado su familia a este medio. Ha ocurrido el mismo día que el Gobierno ha desclasificado los documentos relativos al golpe
Su muerte fue prematura y erróneamente anunciada en octubre de 2025, hasta que sus familiares confirmaron a Infobae España que estaba en “estado muy grave”. Por lo ocurrido, fue condenado a 30 años de cárcel y expulsado de la Benemérita. Solo cumplió la mitad de la pena en prisión.
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El teniente coronel Antonio Tejero ha muerto en Valencia a los 93 años tras unos meses de lucha contra problemas de salud, según han informado los abogados de la familia. El líder del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 ha fallecido rodeado de su familia, años después de sus últimas apariciones públicas y retirado en el anonimato. Su muerte coincide con el día en el que se han desclasificado los documentos secretos del 23F.
El guardia civil pasó a la historia de España tras protagonizar un hecho clave en los acontecimientos recientes. Seis años después de la dictadura de Franco, Tejero trató de tumbar la democracia por la fuerza con el conocido caso de los disparos en el Congreso de los Diputados, llamado ‘Operación Galaxia’ y diseñado desde 1978.
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José Faura, el jefe del Estado Mayor de Ejército, advirtió en febrero de 1982, en los días previos a la celebración del juicio, que “el ambiente en los cuarteles” se estaba “enrareciendo”. Así se ha podido saber con la desclasificación de uno de los documentos del golpe de Estado. “Yo creo que habría que hacer algo para disiparlo o, por lo menos, contenerlo”, expresó Faura en un mensaje que envió a un tal Emilio. Según Europa Press, el hombre al que había contactado podría ser Emilio Alonso Manglano, quien fuera máximo responsable del CESID, el antecesor del CNI
El jefe del Estado Mayor del Ejército afirmaba que se estaba “juzgando a unos militares que cometieron un acto de indisciplina”. Por lo que instaba a “ser respetuosos con la Justicia y aceptar su veredicto”. Asimismo, advirtió a su interlocutor de no bajar la guardia “contra un posible acto terrorista que, con toda seguridad, tendría la misma finalidad inmediata que los sectores interesados en hacer triunfar el golpe”.
Por este motivo, en el comunicado solicita “redoblar las medidas personales de seguridad y vigilar con rigor las que estén establecidas en los centros y acuartelamientos”. Y es que “hay sectores sociales que intentan manipular a las Fuerzas Armadas con propósitos no confesables. Los militares debemos estar atentos y comportarnos de acuerdo con lo que puede ser mejor para España y no para unos grupos minoritarios”, alertaba.

Los documentos desclasificados han mostrado la preocupación de los altos cargos por el clima golpista dentro de las Fuerzas Armadas tras el 23F. Por este motivo, se planteó la designación de mandos “capaces de ser aceptados” para sosegar los ánimos. Las principales cualidades que buscaban en sus candidatos eran que fueran “católicos con evidencias”, “sin afinidades políticas”, “con experiencia operativa”, “reconocidos por su valor y condecorados”, “con experiencia de contacto con los medios de comunicación” y “capaces de vincularse personal y familiarmente con ámbitos civiles de la sociedad”.
El documento ‘Índices de subversión en las Fuerzas Armadas’ expresa cómo en un primer momento los militares tuvieron una “especial aceptación” por la llegada de Juan Carlos por ser “uno de los deseos” de Francisco Franco. Pese a la lealtad depositada en el monarca y el trabajo del rey para consolidar esa actitud, “el descrédito de los líderes políticos, el ataque a determinados valores morales, la inseguridad ciudadana, el terrorismo, la crisis económica y las exaltaciones separatistas” causaron “una profunda preocupación” en las Fuerzas Armadas; lo que originó la desconfianza en el Gobierno.
De esta forma, el objetivo último que se perseguía con esta iniciativa era “evitar que el rey asuma el control permanente del Ejército, elevando su liderazgo” y “revaluar el mando profesional” y “fomentar la idea de que el ejército, con absoluta lealtad al rey, respeta la Constitución y obedece al Gobierno”.
Los documentos desclasificados del juicio por el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 revelan la intervención del periodista mallorquín Joan Pla durante las horas decisivas del asalto al Congreso. Según una nota informativa de la sesión del 19 de abril de 1982, Pla declaró como testigo y detalló sus gestiones para intentar convencer al teniente coronel Antonio Tejero de abandonar la acción.
Tal y como declaró, habría conocido a Tejero cuando este promovía una campaña de firmas para defender que la Guardia Civil continuara trabajando como un cuerpo militar y él era el director de El Imparcial. Además, tras el fracaso de las gestiones del general Alfonso Armada, Pla intentó contactar con la familia del teniente coronel para que le persuadieran de parar el golpe, pero la iniciativa no prosperó.
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Los capitanes de la Guardia Civil Carlos Lázaro Corthay, Juan Pérez de la Lastra, Francisco Acera Martín y Enrique Bobis González, condenados por su implicación en el golpe de Estado del 23-F, recibieron “un banquete” en un restaurante de A Coruña el 3 de agosto de 1983, tras quedar en libertad.
La celebración fue organizada por una persona identificada únicamente como “un tal Lucho”, a quien las autoridades describieron como empresario local simpatizante con personas afines a esa ideología. Los documentos, además, describen que tenía una conducta con “carencia de personalidad y un afán de beneficio personal”. Asimismo, Lucho habría ofrecido favores personales, como ceder un chalet a la familia del comandante Ricardo Sáenz de Ynestrillas, condenado en la Operación Galaxia, para pasar el verano, o prestar su coche a la esposa de Bobis González.

Poco después del golpe de Estado fallido del 23 de febrero de 1981, el teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero Molina, fue trasladado al Castillo de la Palma en Mugardos, en Ferrol (Galicia). La fortaleza, utilizada durante el siglo XX como prisión militar, fuesu residencia desde 1981 hasta 1983 por oden del Ministerio de Defensa.
El teniente coronel habría criticado la orden de traslado del Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo. Así se ha sabido tras la desclasificación de los documentos del 23F que almacenaban los ministerios de Defensa, Interior y Asuntos Exteriores. Y es que, según el informe titulado ‘Traslado de peticiones de los Abogados de los condenados’, Tejero estaría alojado en una celda “llena de humedad” y “a 650 kilómetros” de Madrid.
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