
Entre los pescados que más han ganado popularidad en los últimos años se encuentra el salmón, un pescado graso que aporta una combinación equilibrada de grasas saludables, proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales esenciales. Por ello, la Fundación Española de Nutrición (FEN) le otorga un lugar destacado en la dieta.
El salmón pertenece al grupo de los pescados azules y presenta un contenido lipídico aproximado de 12 gramos de grasa por cada 100 gramos de porción comestible, una cifra similar a la de otros pescados como el atún.
Sin embargo, lo relevante no es solo la cantidad, sino la calidad de esas grasas. Destaca por su elevado contenido en ácidos grasos monoinsaturados, poliinsaturados y, especialmente, omega-3, conocidos por su papel protector frente a enfermedades cardiovasculares. Estos ácidos grasos contribuyen a reducir los niveles de colesterol LDL, mejorar la salud de las arterias y favorecer un adecuado funcionamiento del sistema nervioso.
Además de su perfil graso, este pescado es una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico, aseguran los profesionales de la FEN. Esto significa que aporta todos los aminoácidos esenciales necesarios para el mantenimiento y la reparación de los tejidos. Por ello, su consumo resulta especialmente interesante para personas activas, deportistas o aquellas que buscan preservar la masa muscular a lo largo del tiempo.
El salmón cuida los huesos y los dientes
En cuanto a los minerales, el salmón destaca por su riqueza en fósforo, llegando a cubrir casi la mitad de las ingestas recomendadas diarias de este mineral con una sola ración. El fósforo es fundamental para la salud de los huesos y dientes, así como para la producción de energía. A esto se suma su aporte de selenio, yodo y potasio. El potasio, por ejemplo, contribuye al correcto funcionamiento muscular y nervioso, mientras que el yodo es esencial para la salud de la glándula tiroides.
El aporte vitamínico del salmón también es notable, puesto que es una fuente importante de vitaminas del grupo B, en particular de vitamina B6, vitamina B12, tiamina y niacina. Estas vitaminas desempeñan un papel clave en el metabolismo energético, la formación de glóbulos rojos y el buen funcionamiento del sistema nervioso. Un consumo adecuado puede ayudar a combatir la fatiga y favorecer el rendimiento físico y mental.
El salmón, un pescado rico en vitamina D
Entre las vitaminas liposolubles, el salmón aporta cantidades relevantes de vitamina D y vitamina E, recoge la FEN. Una sola ración puede cubrir hasta el 71 % de las ingestas recomendadas de vitamina D y el 23 % de vitamina E en adultos jóvenes con actividad física moderada. Por su parte, la vitamina D es esencial para la absorción del calcio y la salud ósea, mientras que la vitamina E actúa como antioxidante, protegiendo a las células del daño oxidativo.
Incluir salmón en la dieta de forma regular no solo aporta sabor y versatilidad culinaria, sino también múltiples beneficios para la salud. Su riqueza en grasas saludables, proteínas, vitaminas y minerales lo convierte en un alimento completo, ideal para quienes buscan una alimentación equilibrada y preventiva.
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