Dormir mal es una de las experiencias negativas más habituales en la vida adulta. El estrés, las preocupaciones diarias y el uso constante de pantallas hacen que conciliar el sueño resulte cada vez más complicado. Frente a este problema, existen técnicas que pueden ayudar al cuerpo a relajarse y preparar la mente para el descanso.
El doctor Miguel Padilla, divulgador de contenidos de salud en TikTok, ha explicado recientemente una de estas técnicas en uno de sus vídeos. Se trata de la relajación progresiva muscular (RPM), un método para reducir la tensión muscular y mental antes de dormir.
La base de esta técnica es sencilla. El objetivo es ayudar al cuerpo a relajarse, favoreciendo el estado mental del sueño y del descanso. Para ponerla en práctica, lo primero es acostarse en una posición cómoda y apagar las luces, reduciendo al máximo los estímulos externos.
El ejercicio comienza dirigiendo la atención a una parte concreta del cuerpo, en este caso los pies. La recomendación es centrar toda la atención en esa zona y contraer los músculos con la mayor intensidad posible durante unos diez segundos. No se trata de un movimiento brusco, sino de una tensión controlada, prestando la máxima atención.
Tras ese periodo de tensión, se pasa a una fase de relajación. Durante otros diez segundos, los músculos se sueltan poco a poco, prestando atención a la sensación de alivio que se produce. Este contraste, según el experto, tiene un efecto calmante que ayuda a reducir la activación del sistema nervioso.
La técnica recibe el nombre de progresiva porque el ejercicio no se queda solo en una parte del cuerpo. Una vez completado el ciclo en los pies, se repite el mismo proceso en las piernas. Después se continúa con el abdomen, el pecho, los brazos y, por último, la cara. El recorrido es siempre ascendente y ordenado.
Cómo actúa la relajación progresiva en el cuerpo
La relajación progresiva muscular busca provocar una respuesta fisiológica opuesta al estrés. Al tensar y relajar los músculos de forma consciente, el cuerpo reduce la rigidez acumulada durante el día. Esto facilita una sensación de bienestar y prepara al organismo para el descanso nocturno.
El doctor Padilla explica que muchas personas no son conscientes de la tensión que mantienen en el cuerpo al acostarse. Mandíbulas apretadas, hombros tensos o piernas rígidas son señales habituales. La RPM ayuda a identificar esas tensiones y a liberarlas de forma gradual.

Otro aspecto clave del ejercicio es la atención plena. Al concentrarse en cada grupo muscular, la mente se aleja de preocupaciones que suelen aparecer al apagar la luz. Este cambio de foco contribuye a que el sueño llegue con mayor facilidad.
Según explica el divulgador, muchas personas experimentan una sensación de relajación profunda al finalizar el ejercicio, lo que facilita quedarse dormido poco después. En consecuencia, puede ser una herramienta útil dentro de una rutina de descanso.
Asimismo, es importante no descuidar otros hábitos como el uso excesivo de pantallas durante la noche, justo antes de acostarse. La exposición continuada a estímulos digitales es uno de los principales motivos que, en la actualidad, afectan a los ciclos de sueño. En vez de coger el móvil, los médicos recomiendan leer un libro o tomar un té relajante.
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