Juan Goñi, arquitecto: “El cobre ha subido un 44% este año. Ahora cuesta 14 euros el kilo”

Tras varios años marcados por la volatilidad de precios, 2026 arranca con nuevas subidas que afectan directamente a cualquier obra o reforma

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Cátodos de cobre en la mina de cobre a cielo abierto de Chuquicamata, propiedad de la empresa estatal chilena Codelco, cerca de la ciudad de Calama, Chile, 1 de abril de 2011. (Reuters/Ivan Alvarado)
Cátodos de cobre en la mina de cobre a cielo abierto de Chuquicamata, propiedad de la empresa estatal chilena Codelco, cerca de la ciudad de Calama, Chile, 1 de abril de 2011. (Reuters/Ivan Alvarado)

El encarecimiento de los materiales vuelve a situarse en el centro del debate en el sector de la construcción. Tras varios años marcados por la volatilidad de precios, 2026 arranca con nuevas subidas que afectan directamente a cualquier obra o reforma. Uno de los ejemplos más claros es el cobre, un material esencial pero muchas veces invisible para el cliente final, cuyo incremento está impactando de lleno en los presupuestos.

El arquitecto Juan Goñi lo resume de forma directa: “El cobre ha subido un 44% en un año”. Según explica, el precio se sitúa actualmente en torno a los 14.000 dólares por tonelada, lo que equivale aproximadamente a 14 euros el kilo, y las previsiones apuntan a que podría alcanzar los 15 euros en los próximos meses. Esta evolución refleja una tendencia al alza que afecta a múltiples partidas de una obra.

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Aunque no siempre sea visible, el cobre está presente en numerosos elementos de una vivienda. Se encuentra en el cableado eléctrico, en sistemas de climatización como la aerotermia, en radiadores e incluso en algunas instalaciones de fontanería. Es decir, forma parte de la estructura técnica de cualquier inmueble, lo que convierte su encarecimiento en un factor determinante para el coste final. Su impacto en el presupuesto es, por tanto, mucho mayor de lo que parece a simple vista.

Este aumento del precio no es un fenómeno aislado, sino que se enmarca en un contexto más amplio de subida de costes en materiales de construcción. Sin embargo, el caso del cobre es especialmente relevante por su uso transversal en distintas instalaciones. Cuando este material sube, arrastra consigo el precio de varias partidas al mismo tiempo, generando un efecto multiplicador en el presupuesto global.

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Uno de los aspectos más importantes que destaca Goñi es que este tipo de incrementos no siempre se perciben de forma inmediata. El cliente puede no ver el cobre en su vivienda, pero sí lo nota en el coste total. Es lo que el propio arquitecto resume con una idea clara: no se ve, pero el presupuesto lo siente. Esta desconexión entre percepción y realidad hace que muchas personas se sorprendan cuando reciben presupuestos más elevados de lo esperado.

El economista Santiago Carbó analiza la situación actual del mercado inmobiliario. Advierte sobre "subidas significativas" en los precios de compra y explica cómo la escasez y los altos costos del alquiler y las hipotecas consumen los aumentos salariales de las familias.

La importancia de ajustar el precio mediante contrato

Ante este escenario, cobra especial relevancia la planificación. En un contexto de precios al alza, dejar abierta la negociación de un presupuesto puede suponer asumir incrementos inesperados. Por eso, una de las principales recomendaciones es cerrar cuanto antes las condiciones económicas de una obra para evitar revisiones posteriores que encarezcan el proyecto.

En este sentido, el arquitecto insiste en la importancia de asegurar el precio mediante contrato. Fijar por escrito las condiciones permite protegerse frente a futuras subidas, especialmente en materiales tan volátiles como el cobre. Este enfoque resulta clave para quienes están a punto de iniciar una reforma o construcción, ya que puede marcar una diferencia significativa en el coste final.

Además, este tipo de subidas también afecta a los tiempos de decisión. Retrasar el inicio de una obra puede implicar asumir precios más altos en el futuro, lo que obliga a los particulares a valorar no solo el presupuesto actual, sino también su posible evolución. En un mercado cambiante, el factor tiempo se convierte en un elemento estratégico.

El encarecimiento del cobre también pone de manifiesto la importancia de entender cómo se compone un presupuesto de obra. Más allá de los elementos visibles, existen múltiples materiales y sistemas que influyen en el precio final. Conocer estos factores ayuda a tomar decisiones más informadas y a anticipar posibles desviaciones económicas.

En paralelo, las empresas del sector deben adaptarse a este entorno, ajustando sus previsiones y gestionando el riesgo asociado a la volatilidad de los materiales. La capacidad para negociar precios, asegurar suministros y optimizar costes será clave para mantener la competitividad en un contexto de incertidumbre.

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