
Alejada del foco mediático desde la publicación de sus memorias Mi verdadera historia, Isabel Preysler ha reaparecido este martes en Espejo Público con una de sus entrevistas más personales. Durante la charla con Susanna Griso, la socialité ha abordado desde su faceta de madre, hasta la relación con sus hijos, pasando por los motivos que apagaron poco a poco la llama de su amor con Mario Vargas Llosa, revelando que los celos jugaron un papel determinante.
En su mansión de Puerta de Hierro, totalmente decorada para Navidad, la ‘reina de corazones’ ha confesado su sorpresa por la buena acogida de su libro: “Va mucho mejor de lo que esperaba, va fenomenal. No esperaba ser número 1 en Amazon, en la Casa del Libro y El Corte Inglés. Soy la número 1 en biografías”. Con una sonrisa ha recalcado que “no pensaba que generase este interés. Vivo mi vida y no pienso en eso”.
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El centro de su universo son sus cinco hijos. Con los tres mayores —Chabeli, Julio José y Enrique, fruto de su matrimonio con Julio Iglesias— que viven en Estados Unidos y a quienes sigue llamando “mis niños” a pesar de tener 54, 52 y 50 años respectivamente, Isabel mantiene contacto constante: “Hablo de madrugada por el cambio horario”.

Isabel también ha reflexionado sobre su papel como madre, admitiendo que “ser madre es dificilísimo y cuando tomas las decisiones que tienes que tomar, no sabes si son las acertadas o no, pero son las que tienes que tomar y lo único que tienes que hacer es lo importante. Hacerlo lo mejor posible, no hay otra”. Ha recordado cómo se separó de ellos cuando eran pequeños para que vivieran en América con su padre por motivos de seguridad: “No puedo decir más que tengo una relación buenísima con mis hijos, muy cercana, con Chabeli, con Julio y Enrique también”.
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Y ha seguido: “Tengo unos hijos estupendos, los cinco, y estoy muy orgullosa. Cuando critican a mis hijos es una cosa que me duele en el alma”. Incluso recordó un distanciamiento con Carmen Martínez-Bordiú, que rompió su amistad por no defender a Chabeli en televisión: “Pero me escribió una carta preciosa y lo arreglamos. Soy un poco rencorosa, pero ahora somos muy amigas”.
Amor, celos y relaciones pasadas
En lo sentimental, Isabel ha asegurado que “ahora lo vivo con más libertad” porque “me importa menos lo que digan de mí”. Aunque guarda respeto por sus antiguos maridos, Julio Iglesias, Carlos Falcó y Miguel Boyer, se ha mostrado más directa al hablar de Mario Vargas Llosa, destacando su “faceta profesional”.
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Respecto a las cartas de amor publicadas en sus memorias, ha defendido su decisión: “Las publiqué para demostrar que cuando vivió aquí en la casa fue muy feliz. Esas cartas reflejan que era muy feliz conmigo y he querido desmentir lo que decía su entorno”. Además, ha aclarado que “no es verdad” que Vargas Llosa aportara 80.000 euros a los gastos de su casa: “Él aportaba lo que él consideraba que tenía que aportar, nada más. Nunca ha llegado a esa cifra y él aportaba parte de los gastos de la casa. Parte, no entera”.
Sobre la ruptura, no ha tenido dudas al remarcar que “fue por eso, dije la verdad. Mario ha sido muy celoso, pero muy celoso. No simplemente celoso, ha sido muy celoso. Salvo Carlos Falcó, todos los hombres de mi vida han sido celosos. No sé por qué me han tocado, pero han sido así”. Y ha agregado: “El hombre celoso yo creo que es por una falta de seguridad y te puedo decir que por muy buena que sea una relación, los celos dañan”. Incluso detalló: “A Mario le daba celos cualquier cosa como que bailase en una fiesta, si bailaba dos canciones seguidas en una fiesta, si me piropeaban no le gustaba mucho… Las típicas cosas que le molestaban a cualquier hombre celoso”.
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Isabel también ha recordado su relación con Julio Iglesias: “A pesar de las numerosas infidelidades, la última me dolió muchísimo y ahí acabó todo. Es mejor ex que marido”. Finalmente, habló de cómo gestiona sus problemas personales: “Soy una mujer que nunca ha ido a terapia y no tengo esa costumbre para hablar de mis intimidades. Si tengo algo que consultar, llamo a mis hijos o alguna amiga íntima de toda la vida. De mis hijos he utilizado a todos, la verdad. A Chábeli mucho, a Enrique mucho, a Ana también. No, no es que dependa del problema llamo a uno u otro. A Tamara le puedo llamar si tengo algo con alguna persona que ella conoce y así me puede ayudar. A Enrique siempre suelo llamarle por cosas más personales y a Ana más personales”.
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