La educación, la llave que abre o cierra oportunidades en España: el 35% de los adultos tiene como máximo la ESO, según un estudio

El 70% de los jóvenes con padres sin Bachillerato abandona los estudios tras la ESO, según la OCDE

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14/06/2022 Un aula de un colegio. POLITICA ANDALUCÍA ESPAÑA EUROPA ESPAÑA EUROPA SOCIEDAD ALMERÍA ANDALUCÍA AUTONOMÍAS SOCIEDAD EDUCACIÓN

La educación se consolida como el factor más determinante en la probabilidad de caer en la pobreza y la exclusión social en España. Así lo confirma el IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social, presentado por Cáritas, que revela que no solo el nivel educativo alcanzado por los alumnos cuenta, sino también el de sus progenitores, influyendo directamente en sus oportunidades vitales y laborales. “El acceso a un nivel educativo alto es una buena medida preventiva de la exclusión social, de forma especialmente significativa en sus expresiones más severas, no solo para la propia generación, sino para las generaciones venideras”, señala el documento.

Con ello, el estudio advierte que la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), que hace veinte años podía garantizar empleos relativamente estables, ya no protege frente a la precariedad laboral. La proporción de personas en riesgo de exclusión social severa desciende del 10,2% entre quienes solo tienen la ESO al 4,9% entre quienes cursaron Bachillerato o Formación Profesional (FP), y se reduce al 2,6% entre los universitarios.

Thomas Ubrich, sociólogo de FOESSA, ha explicado a 20minutos que las características del mercado laboral son “cada vez más digital, más automatizado y requiere cualificaciones distintas”. “A mayor nivel educativo, niveles de exclusión más bajos”, ha añadido. Sin embargo, ha advertido que España sigue en una posición desfavorable: el 35% de los adultos tiene como máximo la ESO, frente al 15,5% de la media Europea.

El Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes ha propuesto a las comunidades autónomas que en Educación Primaria y Secundaria no se utilice el teléfono móvil en horario lectivo. (Fuente: Ministerio de Educación)

La importancia de la herencia educativa

La investigación subraya que la desigualdad educativa se perpetúa de generación en generación. “El nivel educativo de los padres tiene también un impacto en la posibilidad de estudiar de sus hijos. Es otro predictor de la pobreza infantil o de la transmisión de esa exclusión”, ha detallado Thomas. Según la OCDE, el 70% de los jóvenes con padres sin Bachillerato abandona los estudios tras la ESO.

El informe evidencia además que la brecha educativa se ha ampliado tras la crisis económica y la pandemia, agravada por el acceso desigual a recursos digitales, material escolar y actividades complementarias. “La probabilidad de no alcanzar la Educación Secundaria Obligatoria se duplica para hijos de padres con ocupaciones elementales o del sector primario, con prevalencias cercanas al 20%, frente al 10,8% general”, señala FOESSA,

Además, el estudio resalta que “la participación en actividades extraescolares incrementa considerablemente las titulaciones de formación profesional y bachillerato superior y aumenta exponencialmente la titulación universitaria entre quienes se desarrollaron sin dificultades económicas”. No obstante, el acceso desigual a estas actividades amplía la brecha educativa, ya que los hogares más vulnerables a menudo no pueden costear dichas extraescolares, ni desplazamientos o matrículas, limitando las oportunidades de sus hijos.

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21/10/2019 Mujer pasea acompañada de un niño. ESPAÑA EUROPA GALICIA AUTONOMÍAS SOCIEDAD XUNTA

Educación y mercado laboral: la nueva frontera de protección

Por último, la FOESSA advierte que la falta de estudios postobligatorios es un obstáculo creciente en un mercado laboral cada más digitalizado y automatizado. Los perfiles con baja formación sufren tasas más altas de empleo y precariedad, mientras que la educación postobligatoria actúa como un “cortafuegos” contra la exclusión.

“Sin la educación postobligatoria, el futuro laboral se achica y la exclusión se hereda”, alerta el informe. La educación deja de ser solo un derecho; se convierte en la principal herramienta para romper el ciclo intergeneracional de desigualdad en España.