El clasismo no se desliga de la educación en España: la mayoría de universitarios son hijos de otros que lo fueron

Pese a los avances en reducción del abandono escolar y equidad de género, el sistema español mantiene brechas intergeneracionales y de financiación

Guardar
(Foto de ARCHIVO)
Alumnos durante el primer día de selectividad en Galicia, a 3 de junio de 2025, en Santiago de Compostela, A Coruña, Galicia (España). Un total de 12.946 estudiantes gallegos están matriculados para participar, entre este martes y este jueves, 3, 4 y 5 de junio, en la convocatoria ordinaria de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), según el nuevo nombre que se le ha dado a la tradicionalmente conocida como 'selectividad'. La convocatoria de este año contiene grandes novedades, después de que la del 2024 pusiese fin a unos modelos de examen instaurados con la covid-19 que permitían una mayor optatividad al responder las preguntas.

Álvaro Ballesteros / Europa Press
03/6/2025
Alumnos durante el primer día de selectividad en Galicia, a 3 de junio de 2025, en Santiago de Compostela. (Álvaro Ballesteros / Europa Press)

El sistema educativo español está marcado por una brecha educativa intergeneracional. Es una de las principales conclusiones del informe Panorama de la Educación 2025. Indicadores de la OCDE publicado este martes, que dibuja un sistema con persistentes desigualdades a pesar de los avances en la reducción del abandono escolar.

El 75 % de los jóvenes españoles de entre 25 y 34 años que cuentan con al menos un progenitor con estudios superiores o terciarios han alcanzado ese mismo nivel educativo, mientras que solo el 30 % de quienes provienen de familias donde los padres no completaron la segunda etapa de educación secundaria logran acceder a la universidad. Y, a pesar de que esta diferencia de 45 puntos porcentuales se alinea con la media de la OCDE, que es de 44 puntos, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) -dependiente del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes- pone sobre la mesa que “las desigualdades educativas persisten a lo largo de las generaciones”.

En cuanto a los salarios, la diferencia entre quienes han completado la segunda etapa de educación secundaria y quienes no lo han hecho es del 18 % en España -similar al 17 % de la OCDE-. Sin embargo, los universitarios ganan un 49 % más que quienes solo tienen secundaria -frente al 54 % de la media internacional-. Es más, el INEE, responsable de la evaluación del sistema educativo español, recuerda en el informe que “niveles más altos de educación están estrechamente vinculados con mayores tasas de empleo, una fuerza laboral más cualificada, ingresos más elevados y mejor salud”.

Qué estudian los españoles

El acceso a la educación terciaria en España se produce mayoritariamente a través de programas de grado, aunque solo el 47 % de los nuevos estudiantes elige esta vía, frente al 77 % de la media de la OCDE. Las mujeres representan el 54 % de los nuevos accesos a la universidad, un porcentaje que se mantiene estable desde 2013 y que coincide con la media internacional.

En cuanto a las áreas de estudio, el 20 % de los graduados españoles lo hace en disciplinas STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas), el 20 % en ciencias empresariales, administración y derecho, y el 25 % en artes, humanidades, ciencias sociales, periodismo e información. Las tasas de finalización de los estudios universitarios en España son del 40 % dentro del plazo teórico, aumentando al 59 % un año después y al 73 % tres años después, cifras similares a las de la OCDE. La brecha de género en la finalización es notable: el 80 % de las mujeres completa sus estudios en tres años tras el plazo teórico, frente al 65 % de los hombres, una diferencia de 15 puntos porcentuales.

El abandono universitario en el primer año es menor en España (8 %) que en la OCDE (13 %), lo que podría indicar una mejor adaptación de los estudiantes a los programas o un mayor apoyo institucional. Durante la pandemia de la COVID-19, las tasas de finalización aumentaron ligeramente en España, pasando del 37 % al 40 %. La movilidad internacional de los estudiantes universitarios sigue siendo baja en España, aunque ha crecido del 3,5 % al 4,3 % entre 2018 y 2023, mientras que la media de la OCDE es del 7,4 %. El informe señala que “la movilidad internacional de los estudiantes en la educación terciaria sigue aumentando en toda la OCDE”.

Disminuye el abandono escolar

El abandono escolar temprano, aunque en descenso, sigue siendo un reto. Entre 2019 y 2024, el porcentaje de jóvenes españoles que no completaron la segunda etapa de educación secundaria pasó del 30 % al 24 %, una mejora que acompaña la tendencia general de la OCDE, donde la media actual es del 13 %. La relación entre nivel educativo y empleo es clara: el 21,1 % de los jóvenes españoles sin esa titulación está desempleado, frente al 13,7 % de quienes sí la completaron y al 9,3 % de los titulados universitarios. Estas cifras, aunque superiores a la media de la OCDE, confirman que “completar la segunda etapa de educación secundaria es especialmente importante para reducir el riesgo de desempleo”.

Bloques de saberes básicos y criterios de evaluación comunes: las universidades avanzan hacia una PAU “armonizada” para el próximo curso

El informe también alerta sobre los niveles de comprensión lectora. El 32 % de los adultos españoles de entre 25 y 64 años se sitúa en el nivel más bajo de la escala de la OCDE, superando la media del 27 %. Además, la diferencia de competencias lectoras entre quienes tienen estudios terciarios y quienes solo alcanzaron la secundaria es de 27 puntos en España, por debajo de los 34 puntos de la OCDE. Las puntuaciones medias en lectura han descendido en la última década: los adultos con estudios universitarios han perdido 10 puntos (de 282 a 272), mientras que los que no completaron la secundaria han bajado 6 puntos (de 226 a 220).

La participación en educación y formación a lo largo de la vida está fuertemente vinculada al nivel de competencias. En 2023, el 73 % de los adultos españoles con alta comprensión lectora (nivel 4 o superior) participó en actividades educativas, frente al 26 % de quienes se encuentran en el nivel más bajo. El informe destaca que “la población adulta con mayores competencias en lectura tiene más probabilidades de participar en la educación y la formación”.

Cuánto invierte España en sus estudiantes

En el ámbito financiero, España invierte 10.924 dólares por estudiante desde la educación primaria hasta la postsecundaria no terciaria, situándose en la mitad de la escala internacional, que va de menos de 2.000 dólares a más de 27.000 dólare . En educación terciaria, el gasto público por estudiante es de 11.741 dólares, por debajo de la media de la OCDE (15.102 dólares). La inversión total en educación representa el 4,5 % del PIB español, muy próxima al 4,7 % de la OCDE. El 86,9 % de la financiación de la educación obligatoria proviene de fondos públicos, una proporción inferior al 90,1 % de la OCDE. En educación preprimaria y terciaria, la financiación pública alcanza el 87,8 % y el 70 %, respectivamente.

El gasto por estudiante ha aumentado en España de 10.609 a 11.710 dólares entre 2015 y 2022, mientras que la proporción del presupuesto público dedicado a educación ha subido del 8,3 % al 8,6 %. En educación preprimaria, el gasto público por niño ha crecido un 25,1 % desde 2015, a pesar de una caída del 15 % en la matrícula. Las tasas de matrícula para estudiantes extranjeros en másteres públicos son idénticas a las de los nacionales: 2.447 dólares anuales.

El sistema educativo español también enfrenta el reto de adaptarse a los cambios demográficos. Entre 2013 y 2023, la población de niños de 0 a 4 años descendió un 25 %, aunque se prevé un aumento del 10 % entre 2023 y 2033. En la primera etapa de educación secundaria, el 4,6 % de los estudiantes tiene al menos dos años más que la edad prevista para su curso, un valor intermedio en la OCDE.