
En el entorno de la aristocracia española, donde la exposición mediática es habitual, Alfonso Martínez de Irujo se distingue por su perfil reservado y su papel clave en la gestión patrimonial de la Casa de Alba. Segundo hijo de Cayetana Fitz-James Stuart y Luis Martínez de Irujo, el actual duque de Híjar ha optado por una vida alejada de los focos, centrada en la administración familiar y en una discreción que contrasta con la notoriedad de otros miembros de su familia.
La última vez que se vio a Alfonso ante el foco mediático fue el pasado 4 de octubre, con motivo de la boda de Cayetano Martínez de Irujo y Bárbara Mirjan. El hermano del novio asistió a la ceremonia religiosa, celebrada en la Iglesia del Cristo de los Gitanos en Sevilla, aunque se ausentó del banquete al ser poco asiduo a este tipo de eventos públicos.
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Este miércoles 22 de octubre, el duque de Híjar cumple 75 años, una fecha que celebrará junto a su entorno más cercano, manteniéndose fiel a la estricta discreción de la que ha hecho gala a lo largo de su vida.
Discreta vida
Formado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid, Alfonso Martínez de Irujo ha desarrollado una carrera relevante en el sector financiero y empresarial. Tras completar un máster en Economía Financiera, trabajó en París para Banca Morgan y, posteriormente, en el Banco Saudí a su regreso a España. Su experiencia internacional incluyó una etapa en Nueva York antes de regresar a su país natal para continuar su trayectoria profesional.
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Su vinculación con el Instituto de Empresa ha sido especialmente significativa: presidió la institución, lideró el área de Executive Education y formó parte de su Comité Ejecutivo, además de presidir IE Law School y ser patrono de la Fundación Instituto de Empresa. Actualmente, sigue vinculado al programa Máster Internacional de Dirección de Empresas y a la dirección general adjunta de la organización, además de integrar consejos de administración de diversas compañías.
En el ámbito familiar, Alfonso Martínez de Irujo se casó el 4 de julio de 1977 en Marbella con María de la Santísima Trinidad de Hohenlohe-Langenburg, descendiente de una dinastía real alemana. La pareja tuvo dos hijos: Luis, nacido en 1978, y Javier, en 1981. Tras su divorcio en 1987, ambos mantuvieron una relación cordial por el bienestar de sus hijos.
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Luis Martínez de Irujo, duque de Aliaga desde 2015, contrajo matrimonio con Adriana Martín Huarte en el Palacio de Liria y es padre de Mencía, nacida en 2018. Por su parte, Javier Martínez de Irujo, marqués de Almenara desde 2015, se casó con Inés Domecq y es padre de Sol y Alfonso, nacidos en 2011 y 2013 respectivamente.
Influencia de sus padres
La sucesión de títulos nobiliarios ha sido un proceso relevante en la vida de Alfonso Martínez de Irujo. El segundo hijo de la difunta duquesa de Alba ostentó el título de duque de Aliaga desde 1954, tras recibirlo de su bisabuelo, y lo cedió a su hijo Luis en 2015. Actualmente, es XIX duque de Híjar, conde de Aranda y conde de Palma del Río, todos con grandeza de España. También posee el marquesado de Orani y los condados de Ribadeo y Guimerá.
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Algunos de esos títulos los recibió en 2013 con el reparto del legado de su madre, Cayetana Fitz-James Stuart. En cuanto a la herencia material, Alfonso recibió el Castillo de El Tejado, en Salamanca, una fortificación que se construyó durante el siglo XIV y que actualmente se utiliza como explotación agropecuaria.
En el plano personal, las aficiones de Alfonso Martínez de Irujo también reflejan una vida alejada del bullicio social. La guitarra, el tenis y la hípica ocupan un lugar destacado en su tiempo libre, pasiones que atribuye a la influencia de sus padres. Además, el propio Alfonso ha señalado que de su padre heredó el sentido de la responsabilidad y el deber, mientras que de su madre recibió el apego a la Casa de Alba y la pasión por los deportes y el flamenco.
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La relación de Alfonso Martínez de Irujo con los medios y su presencia en eventos familiares han estado marcadas por la discreción. El pasado año, el economista no asistió a la tradicional misa en homenaje a su madre, alegando compromisos previos y desmintiendo tensiones con su hermano Cayetano. Su ausencia en celebraciones familiares, como la boda de Cayetano Martínez de Irujo, responde a su deseo de evitar la atención mediática y mantener su vida privada en un círculo reducido. Esta actitud reservada ha sido una constante, como él mismo reconoció en una entrevista para ABC en 2016: “He tratado de no hacer ninguna cosa para que pudiese ser mediática, ni ir a sitios que pudiesen serlo. He procurado tener un comportamiento absolutamente discreto. Afortunadamente, no soy una persona mediática”, aseguró.
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