
Ozempic se ha coronado como el“milagro” para adelgazar. Y, aunque se utiliza como fármaco para perder peso, realmente es un tratamiento para tratar la diabetes a través del control de los niveles de azúcar en sangre. Su función consiste en incrementar la secreción de insulina en el páncreas en respuesta a los niveles de glucosa en sangre, y así ralentiza el vaciamiento gástrico y disminuye la liberación de glucagón después de las comidas, lo que en conjunto mejora el control de la glucosa sanguínea. Lo que no esperaban sus creadores es que se popularizara por uno de sus efectos secundarios. La semaglutida, que es su principio activo, ayuda a reducir el apetito y la ingesta calórica, lo que contribuye a la pérdida de peso. Pero ese no es el único efecto adverso, una cuestión que pocos pacientes tienen en cuenta.
Junto con la pérdida de peso, muchos pacientes han notado otra serie de fenómenos inesperados, que van más alla de la llamada ‘cara ozempic’. Adam Taylor, profesor de anatomía de la Universidad de Lancaster, explica un en un artículo en The conversatios, cómo también afecta a la salud bucal.
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El uso de semaglutida se asocia con una reducción en la producción de saliva, un proceso conocido como hiposalivación. Esta disminución de saliva, que puede deberse a la acción del medicamento sobre las glándulas salivales, provoca xerostomía o sequedad bucal. Aunque los mecanismos exactos no se comprenden del todo, estudios en animales sugieren que la semaglutida vuelve la saliva más viscosa, lo que reduce su capacidad para mantener la boca húmeda. Además, estos medicamentos pueden afectar las áreas cerebrales responsables de la sed, lo que lleva a una menor ingesta de líquidos y agrava la sequedad. Como resultado, la saliva se vuelve espesa y espumosa, y la lengua puede adquirir una textura pegajosa.
Menos saliva, más bacterias
La reducción de saliva no solo incomoda, sino que también favorece el crecimiento de bacterias responsables del mal aliento y de la formación de caries. Entre las especies bacterianas que proliferan en estas condiciones se encuentran Streptococcus mutans y ciertas cepas de Lactobacillus. Además, la bacteria Porphyromonas gingivalis contribuye de manera significativa a la producción de compuestos volátiles de azufre, responsables de los olores desagradables característicos de la halitosis. La falta de saliva impide la limpieza natural de la lengua, lo que explica por qué el aliento matutino suele ser más maloliente: durante la noche, la producción de saliva disminuye, permitiendo que las bacterias se multipliquen y generen olores. En algunos casos, se ha observado que quienes toman semaglutida presentan una lengua con aspecto “peludo” o recubierto, señal de acumulación bacteriana que agrava el mal aliento.
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Vómitos que trasladan los ácidos estomacales a la dentadura
Los efectos adversos no se limitan a la sequedad y el mal aliento. Uno de los principales riesgos asociados a Ozempic es la aparición de vómitos, consecuencia de la ralentización del vaciado gástrico que produce la semaglutida. Este retraso en la digestión puede causar hinchazón, náuseas y vómitos recurrentes. La exposición repetida de los dientes al ácido clorhídrico del estómago erosiona el esmalte dental, especialmente en la superficie palatina, la más cercana a la lengua. Este daño puede pasar desapercibido durante mucho tiempo, pero se agrava si los vómitos persisten durante meses o años. La combinación de vómitos y reducción de saliva incrementa el riesgo de deterioro dental, ya que la saliva neutraliza los ácidos y protege los dientes. Además, la saliva forma una película protectora sobre los dientes, rica en mucinas, que se ve comprometida cuando la producción salival disminuye.
Cómo combatir estos efectos secundarios
Para quienes utilizan semaglutida, existen estrategias que pueden ayudar a preservar la salud bucal. Mantener una hidratación adecuada, con la ingesta recomendada de seis a ocho vasos de agua al día, contribuye a evitar la sequedad de las superficies orales y favorece el equilibrio del microbioma bucal, lo que limita el crecimiento de bacterias nocivas. Masticar chicle sin azúcar estimula la producción de saliva, y las encías con eucalipto pueden ser útiles para prevenir la halitosis. Beber agua regularmente durante el día puede ayudar a evitar que las superficies orales se sequen, señala el especialista. El consumo de probióticos, ya sea en suplementos o en alimentos como yogur o kéfir, también puede aliviar el mal aliento a corto plazo.
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En caso de vómitos, Taylor aconseja no cepillarse los dientes de inmediato, ya que esto puede esparcir el ácido estomacal sobre la superficie dental y aumentar el riesgo de daño. En su lugar, es preferible enjuagarse la boca con agua o enjuague bucal y esperar al menos 30 minutos antes de cepillarse.
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