
La lengua está viva: se amplía para ajustarse a las nuevas realidades que surgen, se reduce para eliminar acepciones que ya no se emplean o se modifica en función del uso que le dan los hablantes. De hecho, la clave se encuentra precisamente en esto último: para que un cambio triunfe en un idioma, no basta con que las autoridades lingüísticas intenten “imponerlo”, sino que son los propios hablantes los que tienen que adoptarlo o incluso que ellos mismos hayan motivado dicha evolución.
Precisamente porque no es estática y no responde únicamente a una serie de preceptos (por una parte, están las normas ortográficas, que son arbitrarias y deben seguirse para hablar y escribir correctamente y, por otra parte, la manera en la que se utilizan la gramática y el vocabulario, que pueden ir cambiando en el uso cotidiano de la lengua), es frecuente que se generen polémicas por cómo debe denominarse una cierta realidad, cómo es correcto decir una palabra o de qué manera hay que formular una frase. “No se dice así, se dice...”, “esa palabra no puede usarse porque no la contempla la Real Academia Española”, “no deberías utilizar este término porque...”
PUBLICIDAD
También puedes seguirnos en nuestro canal de WhatsApp y en Facebook
La divulgadora lingüística Linguriosa publica en sus perfiles de redes sociales contenidos sobre algunos de estos conflictos de la lengua, así como curiosidades relacionadas con el español, entre otros temas. En su último vídeo, la experta señala que es frecuente recibir comentarios o escuchar afirmaciones como “No se dice Latinoamérica, se dice Hispanoamérica” o “Es que Latinoamérica es un término que inventó un francés con intención colonialista. Por eso no hay que decirlo. Nosotros somos ‘insertar aquí la palabra que más le guste al hater’”.
¿Es correcto decir ‘Latinoamérica’?, ¿sería más acertado utilizar ‘Hispanoamérica o Iberoamérica’?, ¿cuál es la diferencia entre estos tres términos? Linguriosa responde a estas preguntas y recuerda que “en la lengua no hay nada bueno ni malo” porque esta “no ha hecho ningún contrato con la historia”: “Si todo el mundo decide llamar a esto [señalando una taza] ‘burulú’ en la lengua coloquial, pues esto es ‘burulú’ en la lengua coloquial y ya está”.
PUBLICIDAD
El origen del término ‘Latinoamérica’
Linguriosa explica que esta palabra “se registra por primera vez en 1830, en Francia, y con la intención de poner a la región bajo su órbita”. Efectivamente, el término ‘Latinoamérica’ fue promovido por intelectuales y políticos franceses como una manera de agrupar culturalmente a las naciones americanas de habla española, portuguesa y francesa bajo una identidad común “latina”.

Su uso se popularizó durante las guerras de independencia de principios del siglo XIX, cuando los países hispanoamericanos buscaban diferenciarse tanto de los Estados Unidos, de habla inglesa, como de las antiguas potencias coloniales. Fue también un concepto político y cultural que enfatizaba una identidad común basada en raíces lingüísticas, históricas y culturales compartidas, en contraposición a la influencia anglosajona.
PUBLICIDAD
Más allá de la historia del término, Linguriosa destaca que “si los latinoamericanos se llaman a sí mismos así, ese es su nombre”: “La identidad es algo muy personal. Llámate como tú quieras, pero no obligues a la gente a llamarse como a ti te gusta”, señala la divulgadora lingüística con respecto a la polémica que hay en torno al uso de esta palabra.
¿Latinoamérica, Hispanoamérica o Iberoamérica?
“Si nos ponemos técnicos, Latinoamérica, Hispanoamérica e Iberoamérica son diferentes cada uno y no tienen por qué ser excluyentes”, es decir, pertenecer a uno no implica que no pueda incluirse a una persona dentro de otro distinto.
PUBLICIDAD
La clave se encuentra precisamente en la realidad en la que pone el énfasis el propio término. Una persona hispanoamericana es alguien que pertenece al continente americano y en cuyo país la lengua oficial o predominante es el español. Latinoamérica se refiere al conjunto de países de América cuyos idiomas oficiales derivan del latín, es decir, el español, el portugués y el francés, que son lenguas romances. Por último, los iberoamericanos son las personas que pertenecen a un país americano que, durante la época de la colonización, quedó bajo el dominio de alguna potencia de la Península Ibérica (el imperio español o el portugués).
Linguriosa pone algunos ejemplos para remarcar que, efectivamente, estos términos no son excluyentes: “Un haitiano es latinoamericano porque habla francés” (sin tener en cuenta el criollo haitiano, que se formó en los siglos XVII y XVIII mediante la mezcla de distintas lenguas), explica, matizando que ni habla español (por lo que no es hispanoamericano) ni su antigua potencia colonial era de la península Ibérica (por lo que tampoco es iberoamericano).
PUBLICIDAD
“Un brasileño es iberoamericano y latinoamericano porque habla una lengua latina y porque Brasil fue colonia de Portugal, pero no es hispanoamericano porque no habla español”, destaca Linguriosa. Por último, expone el caso de los argentinos, que cumplen todos los términos: hablan español (hispanoamericano), su lengua oficial procede del latín (latinoamericano) y la antigua potencia colonial bajo la que se encontraba pertenecía a la península Ibérica (iberoamericana).
Con todo ello, la divulgadora lingüística remarca la necesidad de permitir que los propios hablantes sean los que elijan el término con el que se sienten identificados, sin imposiciones ni intentando corregir a quienes utilizan una palabra determinada, pues todos pueden ser válidos dependiendo de a la región a la que se refiera.
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Rafael Alonso, psicólogo experto en bienestar laboral: “Antes de aceptar un trabajo, pregunta por qué se fue la persona que ocupaba ese puesto”
La rotación constante en un mismo puesto rara vez es casualidad y el experto explica qué señales revelan si el problema es estructural y no de las personas

Cómo hacerle un jardín interior a tu gato: solo necesitas madera y césped
Una creadora de contenido especializada en felinos ha compartido un tutorial de bricolaje para llevar un rincón verde a los gatos más naturalistas

París tendrá un parque de Dragon Ball Z “a la escala de Disneyland” y financiado por 6.000 millones de euros del fondo soberano saudí
El proyecto, con su origen en el “amor por el manga” que Macron comparte con el polémico príncipe heredero Mohammed Bin Salman, será gestionado por la Qiddiya Investment Company, denunciada por la muerte de trabajadores migrantes en sus obras para el Mundial de la Fifa de 2034
Blanca García, nutricionista: “Me encanta preparar estos muffins de chocolate en 25 minutos, sin azúcar ni edulcorantes añadidos y muy ricos”
No es necesario endulzar la masa de estas magdalenas con azúcar ni edulcorante, ya que el propio plátano aporta dulzor natural y una textura cremosa

Lucas, de Andy y Lucas, se pronuncia sobre su nueva operación estética: “Por fin me miro al espejo y me veo con perfil de nariz”
El cantante ha hablado con el programa ‘El verano se mueve’ sobre su estado actual mientras se recupera en Turquía



