Un director ejecutivo de 22 años defiende trabajar 80 horas semanales: “Las jornadas laborales empiezan a las 9:00 y terminan a las 23:00”

Daksh Gupta, CEO de la startup de inteligencia artificial Greptile, es partidario de que sus empleados tengan un horario de 14 horas diarias, al tiempo que reconoce no facilitar la conciliación

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Daksh Gupta, CEO de la startup de inteligencia artificial Greptile. (Instagram/Daksh Gupta)
Daksh Gupta, CEO de la startup de inteligencia artificial Greptile. (Instagram/Daksh Gupta)

“Si no das el 100%, estás fuera del juego”. Esta es la idea que resume el concepto de negocio de Daksh Gupta, fundador de Greptile, una startup de inteligencia artificial. En los últimos meses, se ha hecho famoso por una publicación que realizó en su cuenta de la red social X (antes Twitter). El director ejecutivo de la empresa estadounidense se ha mostrado partidario en varias ocasiones de trabajar 80 horas semanales, al tiempo que reconoce que su entidad no facilita la conciliación de la vida personal y profesional.

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En pleno debate por la implantación de la jornada laboral de 37,5 horas semanales en España, Gupta ha provocado una revolución en X con sus polémicas declaraciones sobre el horario que han de cumplir sus trabajadores. De hecho, en su mensaje en la red social empezaba relatando que “les dice a los candidatos desde la primera entrevista que Greptile no ofrece equilibrio entre vida laboral y personal”.

Jornadas diarias de 14 horas, incluyendo fines de semana

Este es el CV perfecto en la era digital, según una experta en recursos humanos: “No puede ser una lista de habilidades”.

Las polémicas declaraciones de Gupta en redes sociales han provocado una oleada de reacciones que van desde amenazas hasta cientos de solicitudes de empleo, dejando patente la profunda división que genera su visión. Mientras un sector lo acusa de explotación, otros lo consideran un referente capaz de afrontar sin problemas la realidad laboral de Silicon Valley.

En diversas entrevistas, Gupta respalda jornadas laborales de 14 horas que abarcan también los fines de semana. “Los días laborales típicos comienzan a las 9:00 y terminan a las 23:00, muchas veces más tarde, y trabajamos también los sábados y, a veces, los domingos”, afirma, pese al creciente debate sobre la necesidad de conciliar vida personal y trabajo. El joven sustenta su postura en la idea de que, en el entorno competitivo de las startups, solo quienes dan “el 100%” pueden mantenerse en el juego.

Esta defensa se produce mientras grandes tecnológicas como Google y Microsoft automatizan hasta un 30% de su código gracias a herramientas de IA que prometen reducir la carga de trabajo. No obstante, en empresas como Greptile, se mantienen horarios que muchos califican de inhumanos. A pesar de que estudios científicos advierten sobre los efectos negativos de este ritmo sobre la salud cognitiva y emocional, Gupta insiste en que estos sacrificios resultan indispensables para la supervivencia empresarial.

El CEO admite que su modelo no es sostenible en el largo plazo

Trabajadores en oficina. (Europa Press)
Trabajadores en una oficina. (Europa Press)

El propio Gupta reconoce que mantener jornadas extremas resulta insostenible a largo plazo: “Después de uno o dos años así, nadie debería seguir este ritmo”. No obstante, defiende este sacrificio como una táctica necesaria para impulsar el posicionamiento de su startup.

Por su parte, los expertos insisten en que esta tendencia no representa innovación, sino un peligroso retroceso laboral donde el agotamiento crónico se convierte en la norma dentro del sector tecnológico, poniendo en riesgo la salud física y mental de los empleados.

De esta forma, la contradicción de Gupta es evidente: aunque pertenece a una generación que valora el bienestar psicológico, aplica políticas que lo deterioran. Su afirmación “me importa como a un atleta su deporte” ilustra una filosofía que para muchos esconde explotación bajo el disfraz de pasión profesional.

Además, avisa a posibles nuevos empleados: “Enfatizo que el entorno es de alto estrés y no hay tolerancia para el trabajo deficiente”, una advertencia clara para quienes no estén dispuestos a priorizar la vida laboral sobre la personal. A pesar de quienes comparten su visión, la evidencia muestra que las jornadas excesivas poco aportan a la productividad y mucho a la aparición de problemas de salud.