El restaurante en un pueblo zamorano de poco más de 270 habitantes que merece un desvío: carrilleras y tarta de queso con sello Michelin

El joven chef Pablo González tomó las riendas de La Trébede en julio de 2024, y ya ha conseguido hacerse un hueco entre los restaurantes recomendados por la Guía Michelin

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El restaurante se encuentra en Pobladura del Valle, Zamora (Instagram / @latrebede_)
El restaurante se encuentra en Pobladura del Valle, Zamora. (Instagram/@latrebede_)

Pobladura del Valle está lejos de ser un destino turístico al uso. Sin grandes monumentos ni paisajes que cortan la respiración, este pueblo de Zamora ha sido tradicionalmente lugar de paso para viajeros que recorren la Península desde el centro hasta el noroeste. Tampoco es un punto imperdible en el mapa de la gastronomía española. Al menos, hasta que nació La Trébede. Con solo 273 habitantes censados, esta pequeña villa esconde un restaurante que promete y cumple, un proyecto con un chef de solo 23 años al mando que ya ha copado titulares por su llamativa propuesta gastronómica.

“En Pobladura del Valle, la vida transcurre pausada, con el susurro del encinar y el perfume silvestre del brezo, la retama y la hierbabuena, que cubren de verde y aroma este rincón de Zamora”, narran en la propia web del restaurante, haciendo un homenaje a este pequeño resguardo atravesado por la carretera A-6. Su cercanía a esta vía ha multiplicado su fama, haciendo que muchos viajeros desviaran su camino para probar los platos ideados por Pablo González, el joven chef al mando.

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Pablo forma parte de esa generación de valientes que ha decidido apostar por sus raíces, dejando atrás esa falsa creencia de que las grandes ciudades son el único escenario para triunfar. Los inicios de Pablo en la cocina fueron, de forma oficial, en 2020, cuando dejó su pueblo para partir hacia San Sebastián, para estudiar en el Basque Culinary Center. Pero, extraoficialmente, sus primeros pinitos fueron en su casa, inspirado por la cocina de sus abuelas y por los aromas que rodeaban cada cazuela.

Chef Pablo González, al frente del restaurante La Trébede (Web del restaurante)
Chef Pablo González, al frente del restaurante La Trébede. (Web del restaurante)

Antes de iniciarse en su proyecto propio, aprendió de Luis Alberto en Lera y con Carlos Maldonado en Raíces. Cruzó el Atlántico para cocinar en Rosetta, el restaurante de la chef Elena Reygadas en México, y cerró su travesía en Barro, Ávila, junto a Carlos Casillas. Fue desde allí desde donde decidió apostar por su pueblo, Pobladura del Valle, para empezar su propio camino. Así, en febrero de 2024 comenzaron las negociaciones para adquirir La Trébede, una casa de comidas que ya funcionaba desde hacía una década. El 10 de julio de ese mismo año, la nueva versión de La Trébede abrió sus puertas por primera vez.

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Casi exactamente un año ha sido el tiempo que este joven chef ha necesitado para hacerse un hueco en la élite. Y es que la Guía Michelin, que actualiza cada mes su lista de Restaurantes Recomendados, ha incluido a La Trébede en su lista, como una de las novedades del mes de julio de 2025. “Aquí, el joven chef Pablo González ha tomado las riendas de un negocio sencillo pero no exento de carácter, pues se ubica en una casa rústica, con el techo a dos aguas, decorada con aperos de labranza”, cuenta la guía sobre este proyecto.

Aquí te contamos cómo surgió la Guía Michelin

Qué se come en La Trébede

La Trébede ha conquistado gracias a lo que la guía define como “una propuesta tradicional actualizada”, marcada por platos como su Tortillita de camarones, con un toque dulce al incorporar un poco de membrillo, o su espectacular Oreja de cerdo confitada a baja temperatura, con salsa brava de tomate seco y mejillón. También ha cautivado a los inspectores de Michelin su tarta de queso, increíblemente cremosa e inspirada en esas que se cocinan en los hornos de San Sebastián.

Carrilleras y tarta de queso de La Trébede (Web del restaurante)
Carrilleras y tarta de queso de La Trébede. (Web del restaurante)

Los propios encargados del restaurante se encargan de recomendar otras especialidades, como son la carrillera cocinada a baja temperatura, bañada en vino tinto y acompañada de pimientos; el micuit de pato, procedente de tierras palentinas y elaborado artesanalmente en Selectos de Castilla; o el pulpo, un plato que representa la ubicación del pueblo como punto de encuentro entre Galicia y Madrid. También otras delicias como la alcachofa con jamón de bellota y vino dulce de toro, las croquetas cremosas de jamón o la morcilla al estilo leonés, con piñones y manzana reineta.

El precio medio de la experiencia se encuentra en torno a los 40 euros por comensal. En cuanto a su horario de apertura, sirve comidas los lunes, martes, jueves y domingos, y comidas y cenas los viernes y los sábados.

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