Una criminóloga lanza una advertencia: “Ya no se puede confiar en las capturas de pantalla”

Alerta sobre páginas que permiten falsificar conversaciones de WhatsApp, Instagram y otras redes sociales en cuestión de segundos

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Composición fotográfica infobae (EFE/Tik Tok/@mariaperadorcriminologia)
Composición fotográfica infobae (EFE/Tik Tok/@mariaperadorcriminologia)

Las capturas de pantalla, que durante años han sido consideradas pruebas fiables en el entorno digital, están perdiendo credibilidad. Así lo ha advertido una criminóloga española a través de un vídeo en redes sociales en el que muestra cómo, con solo unos segundos y una página web de libre acceso, es posible fabricar conversaciones falsas de WhatsApp, Instagram, Twitter o Facebook sin que a simple vista se puedan distinguir de una real.

“Esto que ves aquí es una captura de WhatsApp falsa. Esta conversación no es real y nunca se ha dado, pero la he podido generar en menos de tres segundos con esta página”, explica la experta mostrando en pantalla la web Fake Detail, un sitio que permite crear mensajes falsos simulando todo tipo de interfaces de redes sociales y aplicaciones de mensajería.

Falsificación al alcance de cualquiera

El funcionamiento de estas páginas es tan sencillo como inquietante. Basta con introducir un nombre de usuario, una fotografía, un texto y un diseño de conversación para que el sistema genere con inteligencia artificial una imagen prácticamente idéntica a las originales de plataformas como WhatsApp o Instagram. Incluso es posible recrear aspectos como la hora, el estado de conexión o el doble tick azul que indica que un mensaje ha sido leído.

“No se puede confiar en las capturas de pantalla como prueba única”, señala la criminóloga, que alerta de que este tipo de herramientas ya se están utilizando para manipular pruebas, difamar a personas, inventar situaciones o tergiversar conversaciones en contextos personales, laborales e incluso judiciales. “Es muy habitual que nos envíen capturas para `demostrarnos la verdad’ de según qué hechos, que como podéis ver pueden ser totalmente manipulados”, añade.

Mujer con el teléfono móvil (Freepik)
Mujer con el teléfono móvil (Freepik)

Riesgos legales y personales

La posibilidad de falsificar conversaciones no solo supone un riesgo para la veracidad de la información que circula en redes, sino que también puede derivar en conflictos legales. Presentar una captura falsa como prueba en un proceso judicial puede constituir un delito de falsedad documental, penado por la ley. Asimismo, difundir información falsa que perjudique la reputación de una persona puede dar lugar a demandas por calumnias, injurias o suplantación de identidad.

En este sentido, los expertos recomiendan actuar con extrema cautela a la hora de confiar en este tipo de “pruebas” y, en caso de duda, recurrir siempre a otras formas de verificación, como los archivos originales de la aplicación, testigos o informes técnicos periciales.

Cómo protegerse ante posibles fraudes digitales

Para evitar caer en engaños, los especialistas en ciberseguridad recomiendan no dar por válida ninguna imagen o captura de pantalla que circule sin contexto o sin posibilidad de verificación. Ante cualquier sospecha, lo más adecuado es pedir el archivo original de la conversación o comprobar la autenticidad directamente en el dispositivo desde donde supuestamente se emitió el mensaje.

La Policía Nacional de España advirtió a los usuarios sobre una nueva forma de estafa que suplanta al equipo técnico de WhatsApp. (X: policia)

Asimismo, la criminóloga aconseja no compartir datos personales ni conversaciones privadas sin consentimiento, ya que pueden ser fácilmente manipulados y utilizados en montajes fraudulentos que se terminen difundiendo por la red.

En un mundo cada vez más digital, la veracidad de la información se convierte en un bien escaso y valioso. “Comparto esto con vosotros para que no os creáis cualquier cosa que veáis por internet”, concluye la criminóloga. Su advertencia cobra especial importancia en una era marcada por la desinformación, los bulos virales y las nuevas formas de manipulación digital.