Las afectadas por el anticonceptivo “defectuoso” Essure reclaman justicia 8 años después: “No he vuelto a ser la misma, ni física ni psicológicamente”

Essure fue retirado del mercado en 2017 por “motivos comerciales”, pero las mujeres que sufren sus secuelas denuncian a la farmacéutica en los tribunales, donde salen los “sesgos machistas”

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Vista exterior de la entrada de la sede del grupo químico y farmacéutico alemán Bayer en Leverkusen. (Friedemann Vogel/EFE)
Vista exterior de la entrada de la sede del grupo químico y farmacéutico alemán Bayer en Leverkusen. (Friedemann Vogel/EFE)

A principios de los años 2000, la multinacional farmacéutica Bayer presentó al mundo su último invento, un anticonceptivo enfocado al público femenino que bloqueaba las trompas de Falopio para evitar que el óvulo y el esperma llegaran a encontrarse. Era una solución permanente, barata y menos invasiva que alternativas como la ligadura de trompas, y en España la Sanidad pública la recibió con los brazos abiertos. Essure se colocó en alrededor de 80.000 mujeres, sin sospechar los terribles efectos que causaría en su cuerpo: dolores, fatiga, cambios de humor, depresión, pérdida de memoria, erupciones cutáneas, vómitos, náuseas y hasta perforaciones del útero. La Agencia Española del Medicamento (AEMPS) forzó su retirada del mercado en 2017, mismo año en el que Bayer cesó su fabricación por “motivos comerciales”. Ocho años después, las pacientes siguen sufriendo sus secuelas y esperando que los tribunales respondan sus demandas.

A Elena Fernández le implantaron el Essure en el año 2010. Después de tener dos hijos, decidió que no quería más y acudió a Planificación Familiar para solicitar la esterilización. “Me dijeron que la ligadura de trompas ya no la cubría la Seguridad Social”, cuenta a Infobae España, una afirmación que luego descubriría que era falsa. Su médico le aconsejó un nuevo producto que no necesitaba de ingreso hospitalario. “Como mis hijos eran pequeños, me pareció buena idea”, dice.

A los pocos días de que le colocasen el Essure, terminó en urgencias por una reacción alérgica que nadie supo ligar al anticonceptivo. Con el tiempo, siguieron apareciendo síntomas variados: “Tenía contracciones, dolor pélvico, dolor abdominal, un cansancio crónico. Tenía hemorragias fuera del periodo y, cuando mantenía relaciones íntimas, también”, relata. Tardó cinco años en relacionar estos problemas con Essure, y todo gracias a las redes sociales. “Una noche que no podía dormir, me levanté, me conecté al ordenador y, mirando Facebook, me encontré con un grupo americano que hablaba del Essure. Los síntomas que comentaban ellas eran los mismos que los míos”, dice.

Elena tuvo “suerte” desde su punto de vista, pues acudió a la sanidad privada y le quitaron el dispositivo. “A los seis meses, estaba recuperada totalmente”, asegura. Eso sí, fue necesaria una histerectomía y una salpingectomía. “Me extirparon el útero y trompas de forma completa. Me conservaron los ovarios, porque todavía no había llegado la menopausia. Pero perdí los otros dos órganos”, lamenta.

Un producto tóxico para las mujeres

Bayer retiró su producto por "motivos comerciales", sin reconocer los efectos secundatios que causó su producto en miles de mujeres. (Cortesía de Bayer)
Bayer retiró su producto por "motivos comerciales", sin reconocer los efectos secundatios que causó su producto en miles de mujeres. (Cortesía de Bayer)

Essure está fabricado con una aleación de titanio y níquel, un metal al que el 30% de la población femenina es alérgica. En María José, esto se evidenció con una sensación de embotamiento mental nada más implantarle el dispositivo en 2014. “A partir de ahí empezó un infierno”, asegura. Los síntomas físicos eran duros, pero los mentales hicieron mella. “Eran sensaciones de querer que se acabara el día, de querer desaparecer. Llegué a pensar que me estaba volviendo loca”, recuerda.

En cuanto le retiraron el dispositivo, el embotamiento desapareció, pero quedaron las secuelas. “No he vuelto a ser la misma, ni física ni psicológicamente. Tengo muchas pérdidas de memoria, muchos lapsus. El pelo se me ha caído un montón y ahora tengo un montón de sensibilidad a los olores”, dice.

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) publicó en 2016 una guía de retirada del Essure, actualizada en 2018. En ella, establece que “no existen motivos a día de hoy para recomendar la extracción del dispositivo ni modificar las pautas de seguimiento de las personas portadoras” del anticonceptivo, salvo que se experimente “alguna sintomatología”.

Pierden el útero, pero “no pasa nada”

En 2015, Elena y otras pacientes crearon su propio grupo de Facebook de afectadas por el Essure, que culminó en una asociación de mujeres. Todavía hoy buscan justicia, pero la batalla en los tribunales es complicada y viene acompañada de claros sesgos machistas, según la abogada Clara Fernández.

La letrada trabaja para el bufete Fernández Guillén Abogadas, especializado en negligencias médicas relacionadas con la salud femenina, que representa a una treintena de mujeres afectadas por el Essure. Reclaman, por un lado, a la administración pública por falta de consentimiento informado y dilaciones indebidas. “Hemos constatado que a estas mujeres no les explicaron en ningún momento los riesgos del Essure”, defiende la abogada. “Algunas ni siquiera habían firmado un consentimiento”, añade. Pese a ello, cuando acudían al médico a relatarles los síntomas que padecían, se ignoraba su relato y se las derivaba a diversos especialistas. “Las tienen peregrinando, diagnosticándoles problemas psiquiátricos, ninguneando su sufrimiento y no detectando la causa, y, por tanto, no actuando frente a ellas”, resume la letrada.

Imagen de archivo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. (TSXG)
Imagen de archivo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. (TSXG)

Los tribunales no siempre están de acuerdo con esta teoría. En 2023, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) desestimaba la demanda de una mujer de Vigo, entendiendo que cuando le implantaron el dispositivo “no se habían registrado complicaciones significativas” del anticonceptivo y que le informaron de los “datos disponibles” en esa fecha. “Hay reclamaciones que no presentan los informes periciales adecuados y luego eso se traduce en jurisprudencia desestimatoria, pero no porque no se haya producido el daño, sino porque realmente no estaban bien fundamentadas las demandas”, explica Fernández.

En otros casos, las desestimaciones se deben a “un sesgo machista tremendo” de los tribunales. “Se quita importancia, por ejemplo, a la pérdida de los órganos reproductivos. Yo me he encontrado alguna sentencia que, aunque se ha acreditado que la señora ha perdido el útero por el Essure y que eso no lo ponía en el consentimiento, no pasa nada”, cuenta. Estas sentencias no tienen en cuenta los riesgos y secuelas asociados a la histerectomía. “Perder el útero supone someterse a una intervención quirúrgica peligrosa en sí misma, que plantea riesgos importantes de salud, incluida la muerte”, recuerda la letrada. La pérdida del útero y/o los ovarios ha provocado en algunas de sus clientas una menopausia precoz, una falta de hormonas o problemas de suelo pélvico, además de una reducción del placer sexual.

Casi 92.000 médicos españoles reciben ‘detalles’ de las farmacéuticas: uno solo se llevó 146.397 euros.

Luchar contra Bayer caso por caso

Por otro lado, las reclamaciones judiciales se dirigen contra el fabricante por su producto “defectuoso”. Pero ir en contra de un gigante farmacéutico no es nada sencillo. Aunque en otros países han logrado hacerse demandas colectivas, en España no parece una opción. “No se puede colectivizar el daño que ha sufrido cada una de ellas, porque es diferente”, explica Fernández.

El camino es lento y caro, a lo que se une la sombra de la farmacéutica. “Encontrar un perito era muy difícil, porque Bayer es muy poderoso”, cuenta María José, que todavía no ha podido acudir a la justicia.

Pese a las dificultades, se han conseguido algunas victorias: el Juzgado de Orihuela Nº 2 condenó en 2021 a Bayer a indemnizar con 220.000 euros a una mujer por las secuelas sufridas por el dispositivo anticonceptivo Essure.