El truco de un nutricionista para acordarse de beber agua cada día: “No es necesario tener sed”

Mantener el cuerpo hidratado ayuda a mantener la concentración y mejorar la productividad

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En ocasiones, los empleadores someten a los candidatos en una entrevista de trabajo al conocido como 'test del agua'. (Christin Klose/dpa)
El cuerpo humano pierde aproximadamente dos litros de agua al día. (Imagen de Archivo)

En condiciones normales, una persona pierde cada día unos dos litros de agua entre la respiración, el sudor y la orina. Eso significa que hay que recuperar este líquido vital, y la manera más saludable de hacer es bebiendo lo perdido.

Beber dos litros de agua al día es la recomendación más común que dan los expertos y nutricionistas para promover el bienestar general. Nuestro cuerpo necesita mantenerse hidratado para preservar la salud física y mental.

No obstante, a pesar de la sencillez de la recomendación, resulta ser de las más olvidadas. Entre el trabajo, los viajes, y los diversos compromisos, suele llegar la noche con la sensación de no haber bebido la suficiente agua, por lo que antes de ir a la cama, se intenta recuperar todo de golpe.

Afortunadamente, el nutricionista italiano Dr. Cioffi ha explicado un truco por el que no habrá que complicarse la vida con botellas graduadas, aplicaciones para móviles o alarmas que recuerden que hay que beber.

Lo más natural, según él, es dividir el día en etapas, asociadas a momentos precisos en los que tomar agua sea algo normal. No es solo una cuestión de hidratación, sino también de bienestar mental.

Los pueblos de Córdoba que llevan un año sin agua potable.

El método de los “vasos”: sencillo, intuitivo y, sobre todo, sostenible

La clave es empezar tan pronto como te despiertes. Beber un vaso de agua al despertar, reactiva tu metabolismo y ayuda a tu cuerpo a compensar la deshidratación sufrida durante la noche.

A continuación, un vaso de agua durante el desayuno ayuda a la digestión y la asimilación de nutrientes. Más tarde, a la hora del almuerzo (media mañana) otro vaso ayuda a mantener el cuerpo hidratado y la mente despejada.

A la hora de la comida es cuando más se debería beber. Dos vasos distribuidos durante ese periodo ayudan a gestionar mejor la sensación de saciedad, además de contribuir a la digestión y la termorregulación.

Por la tarde, cuando más se siente el bajón de energía, un vaso más es ideal para recuperar la frescura y la concentración, y para finalizar el día, a la hora de la cena, otros dos vasos más cierran el día de la mejor manera posible.

En total, ocho vasos que equivalen a aproximadamente dos litros de agua distribuidos uniformemente a lo largo del día.

Agua: ¿cuánto tienes que beber todos los días?
El truco divide la hidratación de manera equitativa a lo largo del día. (Imagen de Archivo)

No es necesario “tener sed”

La gran ventaja de este método es que no requiere ningún esfuerzo particular. No es necesario “tener sed” porque el truco radica en beber automáticamente, asociando cada vaso a un momento del día en concreto.

Además, el método también funciona para aquellos a los que más se les olvida beber, porque se convierte en parte de la rutina diaria, como cepillarse los diente o mirar el teléfono.

De hecho, cuando se comienza a tener sed, el cuerpo ya está en un estado inicial de deshidratación, por lo que es mucho mejor, en este caso, prevenir antes que curar.

Beber agua del grifo
No es necesario tener sed para volver a hidratarse. (Shutterstock España)

Beber 2 litros mejora la productividad

Como hemos mencionado anteriormente, mantenerse bien hidratado no solo influye a nivel físico, sino también es muy importante para el buen funcionamiento de la mente. En este sentido, aunque se tenga una pequeña deshidratación, nuestra capacidad de concentración se puede ver afectada.

Así, beber dos litros de agua al día reduce la posibilidad de cometer errores y facilita la atención en lo que estamos haciendo. Es decir, no hace más productivos a la hora de trabajar.

Del mismo modo, es importante recordar que la deshidratación no solo aparece cuando se está haciendo ejercicio. Aun estando en reposo se corre el riesgo de que el organismo baje el nivel de líquidos, ya que los órganos siguen funcionando, por lo que es recomendable tener una botella cerca.