
Según el último estudio de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía (ANFAAC), publicado en el 2021, en España existen más de 30 millones de mascotas, de las cuales más de 9.300.000 son perros y más de 5.800.000 son gatos. A pesar de que la presencia de animales domésticos felinos se está incrementando progresivamente, el estudio refleja que siguen aún por detrás de los peces, cuya cifra los sitúa en segunda posición con más de 7.800.000 especies en las casas españolas.
No obstante, la comparación entre lo que aporta un gato y un pez resulta odiosa. Los gatos, pese a que la creencia social indica que son animales más bien antisociales, son animales que ofrecen cierta interacción y afección, proporcionando compañía a los dueños. No son seres vivos cuya mera presencia puede aportar cierta estética o decoración al conjunto de la casa.
El dilema entre elegir un gato o un perro como mascota para la casa, cada vez, se está volviendo una decisión más difícil de tomar. La respuesta puede venir dada si la persona interesada en adoptar una mascota tiene alergia a uno o a otro animal. También, si el dueño está fuera de casa durante muchas horas, será un factor muy a tener en cuenta, ya que habrá que elegir el tipo de mascota que sea más autónomo y que no tenga por qué adaptarse a los horarios del dueño. O, simplemente, si al dueño le gustan más los animales caninos o los felinos.
Diferencia entre gatos y perros sobre la sensación de seguridad
Siempre se ha dicho que los perros son animales más sociables que los gatos. Sin embargo, recientes estudios científicos afirman que cada vez más los gatos son capaces de desarrollar relaciones sociales, en oposición al pensamiento común. También, estos mismos estudios están centrando sus objetivos en demostrar por qué los felinos son seres más autónomos en sus relaciones sociales e independientes de un foco de protección o de seguridad.
Una de estas investigaciones fue realizada por Daniel Mills y Alice Potter, investigadores de la Universidad de Lincoln, la cual fue publicada en la revista científica PLOS ONE. Mills aseguró que el gato se ha convertido en el “animal de compañía más popular de Europa” y es considerada “la mascota ideal para los dueños que trabajan muchas horas”. Aunque recientes estudios afirman en sus resultados que los gatos presentan signos de ansiedad por separación de sus dueños —tal y como sucede con los perros— Daniel Mills sugiere que “lo que interpretamos como ansiedad por separación podrían ser signos de frustración”.
Metodología y resultados
En el estudio científico de la Universidad de Lincoln, se colocó a diferentes gatos en un entorno desconocido, junto con su dueño, con una persona extraña y solas. En cada uno de los diferentes escenarios, se evaluaron las siguientes variables: la cantidad de contacto buscado por el gato, el nivel de comportamiento pasivo y los signos de angustia ante la ausencia del dueño.
Cuando el dueño dejaba a la mascota con la persona desconocida, se producían únicamente signos vocales por parte del gato, pero no había signos adicionales de apego, según declara Daniel Mills. “Esta vocalización podría ser simplemente un signo de frustración o una respuesta aprendida, ya que no se observaron otros signos de apego de manera confiable”. El investigador matizó que en los individuos felinos más apegados buscaban permanecer cerca del cuidador, mostraban signos de angustia cuando se separaban y signos de placer cuando el dueño regresaba, “pero estas tendencias no fueron evidentes durante nuestra investigación”, dijo Mills.
Los resultados del estudio demuestran que los gatos no dependen de los dueños para obtener seguridad, a diferencia de los perros, y los investigadores creen que esto se debe a la naturaleza cazadora y solitaria de los felinos.
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