
Casi todos en algún momento hemos experimentado un dolor y una rigidez incómoda en el cuello que nos impedía voltear o rotar la cabeza. De hecho, simplemente pasar una noche con mala postura puede hacer que nos despertemos con esa incapacidad de girar el cuello. Las tortícolis, aunque sencillas de tratar, son bastante molestas y pueden limitar las actividades que queramos realizar en nuestro día.
El dolor muscular suele localizarse en la zona del cuello, pero no es extraño que suba hacia la cabeza o baje a los hombros y la espalda. En el caso de que se vuelva crónica, puede convertirse en una dolencia más serie al presentar entumecimiento y hormigueo debido a la presión ejercida sobre las raíces nerviosas del cuello, como indica el fisioterapeuta Daniel Meningaud.
Los síntomas de esta contracción muscular son fáciles de detectar, entre los que destacan el dolor cervical, un movimiento muy limitado del cuello, rigidez en el músculo esternocleidomastoideo, hinchazón en los músculos de la zona, temblores o una postura anormal de la cabeza. Pese a que una incorrecta higiene postural es la causa más común de la tortícolis, sufrir estrés o algunos problemas en el sistema nervioso de la parte superior de la columna también son otras de las principales causas.
Existen casos de tortícolis en bebés desde el mismo momento del nacimiento, cuya situación se explica por una posición incorrecta de su cabeza mientras crecía en el útero o, según Meningaud, por una lesión en los músculos o el suministro sanguíneo hacia el cuello. La tortícolis también puede deberse a motivos genéticos.
Lo cierto es que no hay manera definitiva de prevenir la tortícolis, puesto que varias de sus causas no están en nuestra mano o son factores genéticos. Sin embargo, osteópatas y fisioterapeutas recomiendan evitar malas posturas, especialmente a la hora de irnos a dormir o de realizar ciertas actividades, como usar el teléfono móvil. Algunos ejercicios, como practicar yoga o técnicas de relajación, también pueden reducir el riesgo de desarrollar esta molesta contracción muscular.
Cómo tratar los síntomas de la tortícolis
El tratamiento depende en gran medida de qué es lo que ha causado la tortícolis, tal y como explica el fisioterapeuta mimebro de Top Doctors, pues los profesionales no se enfrentan igual a una lesión muscular causada por un daño en el sistema nervioso o por una mala noche de sueño. En función de ello, se pueden realizar los siguientes tratamientos:
- Aplicar calor, masajes o tracción cervical para aliviar el dolor de cabeza y cuello.
- Realizar ejercicios de estiramiento.
- Inyectar toxina botulínica o inyecciones en el punto afectado para aliviar el dolor en una zona concreta.
- Usar collarín.
- La cirugía de la columna vertebral puede ser necesario en los casos en los que la tortícolis se produzca por una mala colocación de las vértebras.
Si el bebé ha nacido con tortícolis, el profesional de la salud encargado debe estirar el músculo del cuello y otros posicionamientos pasivos. En general son muy eficaces, pero si no funcionara, existe la opción de cirugía para corregir el músculo.
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