
Cuando pensamos en el mundo del lujo y la joyería, siempre se nos vienen a la cabeza los mismos elementos. El brillo de los diamantes, por ejemplo, adornando pendientes, collares y otros accesorios, tal vez en una de esas mansiones o palaciones señoriales. En su interior, un baile de salón previo al banquete gourmet, servido en cubertería de plata. Alrededor, el brillo carmesí de los rubíes, el insondable azul de los zafiros, las perlas y su pálido fulgor.
Pero a esta escena le falta un elemento imprescindible, un metal que nos lleva acompañando desde la antigüedad y que, por su valor, ha sido motivo de numerosas guerras, símbolo de poder y de riqueza. Se trata del oro, un material difícil de encontrar en la naturaleza, pero habitualmente hallado en estado puro. Un material creado en el núcleo de las supernovas, llegado a nuestro planeta, se dice, tras la colisión de diferentes estrellas de neutrones.
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Un metal, al fin y al cabo, que hasta ahora había sido uno de los máximos exponentes del lujo y que, como tal, siempre ha tenido un precio muy alto en los mercados. Desde hace unos años, sin embargo, hay otro material que compite con él, más raro aún y quizá no tan asociado a la alta sociedad, pero mucho más valioso, pese a que su precio se ha ido reduciendo en los últimos años.
El elemento número 45
El número atómico del oro es el 11, pues tal es el número de protones que habitan en el núcleo de cada uno de sus átomos. Varios puestos más adelante, concretamente en el 45, está el rodio. Este metal se encuentra habitualmente en las minas de platino, la mayoría en Sudáfrica, aunque en cantidades muy pequeñas: 0,001 gramos por cada tonelada de roca. De este modo, si en 2023 la producción de oro fue de unas 3.000 toneladas métricas, en el caso del rodio esta nunca se aleja de las 30 toneladas.
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Las diferencias se extienden también al coste del material. El valor del oro, al alza actualmente, se sitúa entorno a los 2.500 dólares por onza. Una cantidad nada desdeñable, mucho mayor que el de otros metales muy preciados como la plata -casi 29 dólares por onza-, el paladio -974 dólares- o el platino -932-. No obstante, el precio del rodio se sitúa muy por encima de estas cifras, y es que dicho metal a día de hoy se valora en unos 4.700 dólares la onza, casi el doble que el del oro.
Un precio a la baja
El valor de este último elemento es tan elevado por diferentes razones. Su aplicación en diferentes usos industriales, relacionados por ejemplo con la automoción, es una de ellas. Pero además, su escasa producción, junto con el hecho de que en las vetas de este mineral se encuentran también restos de platino y paladio, hacen que cotice muy al alza en un mercado, eso sí, muy inestable.
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De hecho, es tan así que el valor actual del rodio es más de seis veces inferior a lo que costaba hace unos cuatro años, cuando rozó los 29.500 dólares la onza. De este modo, si en la actualidad un kilogramo se pagaría a unos 170.000 dólares, en 2021, cuando se encontró un nuevo yacimiento y la demanda subió exponencialmente, esta cifra habría alcanzado el millón de dólares.
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