
Las calurosas noches de verano se vuelven todo un reto a la hora de conciliar el sueño. Lo que se supone que debería ser el descanso del día se convierte en un sinfín de vueltas en la cama. Vemos cómo pasan las horas y cómo no descienden los grados que nos impiden dormir. Según los datos de la Sleep Foundation, la mejor temperatura ambiente para abrazar a Morfeo es de aproximadamente 18,3 °C, algo totalmente inalcanzable en las diez comunidades autónomas en alerta amarilla por el calor.
Hacer frente a las noches tórridas es fácil si se cuenta con un aire acondicionado. Pero, en el caso de que no se disponga del bien más envidiado de la época estival o que no nos queramos asustar al ver la factura de la luz, son varios los remedios que podemos encontrar en Internet, a cada cual más innovador, peculiar y, por raro que parezca, factible.
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El truco definitivo para conciliar el sueño

Aunque parezca extraño, con esta alternativa conseguiremos ganarle la batalla al calor y conciliar el sueño de manera más rápida. Para ello, necesitaremos el congelador. Lo primero que debemos hacer es vaciarlo y lavarlo bien, para que no queden restos de olores como el filete de salmón que habíamos dejado olvidado al fondo del cajón. Después, hay que meter las sábanas secas y la funda de almohada en este electrodoméstico antes de que nos vayamos a la cama.
Puede que en un primer momento parezca una idea descabellada porque pensamos que se van a congelar. Sin embargo, nos equivocamos, ya que, los tejidos secos no contienen la humedad que los haga solidificarse por debajo del punto de congelación. Lo que debemos hacer es colocar la sábana, la bajera y la funda de la almohada dentro de una bolsa y dejarla una o dos horas en el congelador.
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Cuando nos vayamos a dormir las sacaremos y colocaremos. Durante esos primeros minutos de frescor, comprobaremos cómo el descenso de la temperatura corporal estimula el estado de sueño. Asimismo, también es recomendable dejar el ventilador encendido para que esa sensación de frescor no se evapore y no nos despertemos por el calor.
Otros remedios para evitar el calor
Otro de los remedios que podemos poner en práctica, tal y como apunta la web dormitienda, es refrescar los puntos estratégicos del cuerpo. Si se consigue enfriar el flujo sanguíneo que pasa por estar zonas estratégicas, se logrará descender la temperatura corporal y con ella, la sensación de calor agobiante. Para ello, es necesario rellenar una bolsa de agua y meterla en el congelador o la nevera. Después, cuando se decida que ya es hora de dormir, se debe colocar la bolsa sobre las rodillas, tobillos, muñecas, cuello, ingles y codos.
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Otro sencillo truco que refrigera el aire que circula en la habitación, genera humedad y expande el frescor, es colocar delante del ventilador, a unos veinte o treinta centímetros, un cuenco con un poco de agua y cubitos de hielo. Será importante ir renovando los hielos cada cierto tiempo.
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