‘Elogio de las manos’, la novela de Jesús Carrasco que reivindica el trabajo artesanal en la era de las nuevas tecnologías

El autor de ‘Intemperie’ ha conseguido el Premio Biblioteca Breve a través de una historia personal que parte de su dedicación a la hora reconstruir una casa en ruinas antes de ser demolida

Guardar
Elogio de las manos, de Jesús Carrasco portada
Jesús Carrasco y su último libro, 'Elogio de las manos' (Seix Barral)

Jesús Carrasco irrumpió en el panorama literario con Intemperie, su primera novela que se convirtió en un auténtico fenómeno editorial. Después de La tierra que pisamos y Llévame a casa, regresa ahora con Elogio de las manos (Seix Barral), que ha conseguido el Premio Biblioteca Breve 2024.

Al escritor siempre le ha interesado hablar de las raíces, del entorno rural, de los espacios domésticos, de las relaciones humanas. Y su prosa es una auténtica delicia que te envuelve a través de su poesía cotidiana.

PUBLICIDAD

Te puede interesar: Javier Gallego firma una novela sobre el desencanto de la generación del 15-M: “Se requiere esfuerzo para vivir al margen de las convenciones”

Una historia muy personal de transformación

Elogio de las manos es un trabajo muy especial, ya que, por primera vez, el escritor se sitúa como protagonista para introducirnos en su espacio familiar y privado. En ella, cuenta su relación con una casa prácticamente en ruinas que tanto él como los miembros de su entorno se encargaron de ir reformando poco a poco, a pesar de que sabían que, en algún momento, se derrumbaría, ya que el propietario planeaba construir unos apartamentos.

PUBLICIDAD

Sin embargo, lo que comenzó siendo un pasatiempo provisional, debido a diferentes circunstancias, se fue prolongando en el tiempo, a lo largo de los años, hasta el punto de que esa casa se convirtió en un lugar de referencia para su mujer y sus hijas.

Te puede interesar: Chamanes eléctricos, escorpiones y gente sombría: todas las novedades de la literatura escrita por mujeres

“Quería hablar sobre el trabajo manual y artesanal, sobre cómo se construyen las cosas, de la cultura del esfuerzo porque, al fin y al cabo, yo soy un trabajador manual”, cuenta el escritor en un encuentro con la prensa. En efecto, al igual que Jesús Carrasco escribe y da forma a universos través del proceso artístico y creativo, en esta novela se encarga de vincular esa actividad con lo táctil propiamente dicho.

Elogio de las manos, de Jesús Carrasco portada
Portada de 'Elogio de las manos' (Seix Barral), Premio Biblioteca Breve 2024

No se dio cuenta de que quería escribir sobre todo esto hasta mucho después de haber abandonado esa casa en la que tanto esfuerzo puso, configurando una preciosa metáfora en torno a los procesos de construcción y destrucción. “La casa nació, creció, se amplió y se extinguió, al igual que la vida”, continúa.

Lo que comenzó al derribar un simple tabique, derivó en una reforma casi integral de ese espacio destinado a desaparecer. “Me di cuenta de que, aunque soy muy perfeccionista en mi trabajo, no me importaba que las obras que hacíamos resultaran más o menos chapuceras, porque estaba ahí el placer de la elaboración”.

Una oda al esfuerzo y a la dedicación

Reconoce que al principio le daba pudor situarse como protagonista pero, en este caso, no podía narrar desde otro lugar que no fuera el suyo propio. Y eso, le otorga una deliciosa un aura de cercanía a la novela, en la que Carrasco continúa demostrando que es un narrador portentoso. Durante sus páginas asistimos a un gran número de reflexiones en torno al mundo en el que vivimos. También hay referencias a la cultura popular, a la sabiduría congénita y a la adquirida, a la paciencia y al mimo dentro de un mundo que no es proclive a la calma y en el que la presión social no propicia precisamente la experiencia pausada.

Te puede interesar: Recomendaciones de libros para niños: 14 novedades para todas las edades, de los más pequeños a los primeros lectores

Desde que se publicó Intemperie, tanto la literatura como el cine español han puesto sus ojos en el entorno rural desde una perspectiva contemporánea, como por ejemplo ocurre en la película de Carla Simón, Alcarràs. “Creo que el regreso a lo natural era algo inevitable después de que la ciudad haya sido durante tanto tiempo el centro de todo. No se trata de una romantización del campo ni de los pueblos, sino más bien un debate casi territorial sobre el que se empieza a tomar conciencia”.

Dentro de un momento dominado por las nuevas tecnologías, por la Inteligencia Artificial, por el aislamiento y la fugacidad, Jesús Carrasco reivindica las manos como herramienta fundamental para acercarnos al mundo que nos rodea. Y, al mismo tiempo, apuesta por la calma frente al frenesí diario. “El sistema nos mete demasiada prisa y no tenemos tiempo de calidad”.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD