Qué es la enfermedad de los legionarios y por qué se le llama así

Su origen se encuentra en una convención de la Legión Americana celebrada en Filadelfia en 1976

Guardar
Una mujer recibe el diagnóstico de neumonía (Shutterstock)
Una mujer recibe el diagnóstico de neumonía (Shutterstock)

En 1968, los trabajadores de un centro de salud de Pontiac, en Michigan (Estados Unidos) contrajeron un mismo tipo de fiebre que acabaría recibiendo el nombre de la ciudad. Años más tarde, en 1976, un grupo de personas que acudió a una convención en Filadelfia de la Legión Americana sufrió un mismo tipo de neumonía, por la que pasó a conocerse como la enfermedad de los legionarios. A raíz de este brote, se descubrió que ambos cuadros clínicos compartían un mismo origen: la bacteria Legionella.

La enfermedad de los legionarios o legionelosis es una infección bacteriana causada por la bacteria Legionella pneumophila. Así, esta enfermedad puede manifestarse de dos formas: la fiebre de Pontiac, que es una enfermedad similar a la gripe, y la forma más grave, la neumonía por Legionella, conocida como enfermedad del legionario.

Te puede interesar: Sanidad aprueba la primera vacuna contra el virus respiratorio sincitial

La bacteria Legionella vive en ambientes acuáticos, especialmente en aguas templadas de sistemas de agua artificiales, como torres de enfriamiento de sistemas de aire acondicionado, sistemas de agua caliente y fría en edificios, fuentes, y spas. La infección ocurre cuando se inhalan microgotas de agua contaminadas con la bacteria, aunque no se transmite de persona a persona.

Una científica observa unas bacterias (Unsplash)
Una científica observa unas bacterias (Unsplash)

Síntomas y tratamiento de la enfermedad de los legionarios

Los síntomas de la enfermedad de los legionarios pueden incluir fiebre alta, escalofríos, tos (que puede ser seca o producir esputo), dificultad para respirar, fatiga, dolor muscular, y dolores de cabeza y pueden comenzar entre dos días y dos semanas después de la exposición a la bacteria. La fiebre de Pontiac, por otro lado, es más leve y no incluye neumonía. Sus síntomas aparecen entre unas pocas horas y tres días después de la exposición y generalmente desaparecen sin tratamiento.

El diagnóstico de la enfermedad de los legionarios se realiza mediante pruebas especiales que detectan la presencia de la bacteria Legionella en el esputo, así como pruebas de sangre o de orina que identifican la presencia de antígenos específicos de la bacteria. Dado que sus síntomas pueden ser similares a los de otras formas de neumonía, es crucial realizar las pruebas adecuadas para confirmar el diagnóstico.

Te puede interesar: Vacuna del VPH en hombres: los casos en los que está recomendado ponerla

El tratamiento para la enfermedad del legionario es principalmente el uso de antibióticos, especialmente los macrólidos y las fluoroquinolonas. El tratamiento temprano generalmente lleva a una recuperación completa, pero la enfermedad puede ser grave y potencialmente mortal, especialmente en personas mayores, fumadores, o personas con sistemas inmunitarios debilitados o enfermedades subyacentes.

La prevención de la legionelosis implica controlar la proliferación de Legionella en sistemas de agua. Esto se puede lograr mediante la regulación de la temperatura del agua, el tratamiento químico del agua, y el mantenimiento regular de los sistemas que dispersan aerosoles. Las directrices para la prevención y control de la legionelosis están disponibles a través de organismos de salud pública.

A las bacterias problemáticas les gustan estas 3 regiones de la piel más que otras.

Un estudio publicado en la revista Clinical Microbiology and Infection subraya la importancia de la vigilancia ambiental y el análisis microbiológico de sistemas susceptibles a la colonización de Legionella como medidas efectivas para prevenir brotes de la enfermedad. Otra investigación, compartida en The Lancet Infectious Diseases, resalta la necesidad de una identificación y tratamiento rápidos para mejorar los resultados en pacientes afectados por la enfermedad del legionario.