Aday Mara, el gran proyecto “de futuro NBA” de España: “Tiene cosas que los jugadores normales no, por encima del tamaño”

Una de las promesas de referencia del baloncesto español ya se foguea en Estados Unidos, disputando la NCAA universitaria con la prestigiosa UCLA. Tres personajes destacados en la formación del gigante aragonés analizan su impacto para ‘Infobae España’

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Mara celebración
Aday Mara celebra una acción exitosa con UCLA (UCLA Men's Basketball)

El baloncesto español tiene muchas esperanzas depositadas en un chaval de apenas 18 años, pero 2,21 metros de estatura, que quiere seguir escribiendo su leyenda allí donde antes lo hicieron, palabras mayores, Kareem Abdul-Jabbar y Bill Walton. Aday Mara, pívot como ellos, ya ha puesto rumbo a Estados Unidos, donde ansía que UCLA, en la NCAA, le sirva como trampolín inmejorable para alcanzar la mejor liga del mundo. Una NBA en la que se le sitúa de forma prácticamente unánime si su progresión continúa desarrollándose como lo ha hecho hasta la fecha.

Todo comenzó una década atrás en su Zaragoza natal, donde la altura portentosa que siempre le ha caracterizado llegó a oídos del entonces descubridor de la perla y hoy director deportivo del Valencia Basket, Luis Arbalejo. “El director general de Zaragoza en ese momento se llamaba Pedro Enériz. Él me dijo que el hijo de Javi Mara, que había jugado en el primer equipo del CAI, y de Geli Gómez, exjugadora de voleibol profesional, era altísimo. Les había visto por la calle un día y era enorme. Yo le seguí, él estaba jugando en un colegio y cuando era alevín ya le empezamos a invitar a entrenar con nosotros. Le incorporamos al equipo infantil de primer año siendo alevín”, recuerda en conversación con Infobae España.

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Se suele decir que los comienzos nunca son fáciles, y así fue también en el caso de Mara. “Era un jugador con el que había que tener mucha paciencia, porque era el mejor proyecto de la cantera. Yo creo que es un jugador de futuro NBA y que ha dominado Europeos y Mundiales recientemente, pero en ese momento le costaba correr, saltar, poner el balón en el suelo (porque se lo quitaban). Al final, había niños mucho más competitivos que él en ese momento. Había que buscar ese equilibrio entre darle todas las oportunidades posibles, que él no se frustrase y que sus compañeros no se frustrasen con él. Hay una etapa de pequeñito de Aday en que físicamente era muy difícil manejar ese cuerpo”, reconoce Arbalejo. Porque, por supuesto, la diferencia abismal de estatura con respecto al resto estaba ahí desde el principio.

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Mara mate
Mate de Aday Mara en un partido con UCLA (UCLA Men's Basketball)

“Con una madre de metro noventa y pico y un padre de más de dos metros, raro sería que el chico no fuera muy grande. Pero ya las primeras radiografías daban por encima de 2,16-2,18. Entonces, al final sabes que tienes un perfil de jugador tremendo”. Tal y como se fue confirmando, una vez superadas las adversidades iniciales, en las categorías inferiores del Zaragoza: “Ya visualizabas un tío de 2,20 que pasa el balón, que tira, que echa el balón al suelo, que tiene mucha facilidad para finalizar. Entonces, ya decías ‘si las lesiones le respetan y este chico va creciendo dentro de la normalidad, pues es un perfil de NBA’”.

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Lo atestigua, igualmente, Jorge Serna, uno de los entrenadores que más trabajó con Aday en la capital aragonesa. “Se habla poco de lo buen defensor que es y de su inteligencia. Tiene una capacidad intelectual para ver cosas del baloncesto que es increíble. Tiene cosas que no tienen los jugadores de baloncesto normales, por encima del tamaño”, valora en conversación con este periódico. Incluso ha llegado a confesarle a todo un campeón del mundo como Quino Colom, con quien trabaja todos los veranos, que no ha visto a nadie como Mara.

Aday Mara en un entrenamiento con la selección española sub-18 (EFE/Raquel Manzanares)
Aday Mara en un entrenamiento con la selección española sub-18 (EFE/Raquel Manzanares)

Al técnico no se le olvida cómo su paisano fue capaz de debutar con un 50 de valoración en la Euroliga júnior: “No le conocía nadie, estaban todos los scouts NBA locos”. Tampoco las “mil millones de horas” que ha habido que esperar al jugador tras los partidos: “Cada vez que salíamos de un pabellón, autógrafos, fotos… Con todo el mundo y en todos los lados. La verdad es que el tío es un encanto, se para con todo el mundo. Es detallista. Le hemos estado esperando más de una hora”.

O cómo, siendo cadete de segundo año, Mara quiso ‘escaquearse’ de entrenar: “Después de la técnica individual, teníamos entrenamiento de equipo. Acaba y se quita las zapatillas, como para ponerse hielo y estirar. Y digo ‘¿tú qué haces?’ Y me dijo ‘Jorge, es que me duelen las rodillas’. Para él, era como ‘ya, pero si yo ya he entrenado’. Para mí, el entrenamiento importante era el siguiente, el que nos podía ayudar, porque nosotros siempre íbamos justitos para salvar la categoría”.

De ahí que Serna tenga muy claro cuál es el aspecto en el que más creció Aday durante aquellos años. “En lo que más ha cambiado es en la madurez. Cuando yo le cogí, era un niño. Protestaba a los árbitros, se quejaba. Era como un infantil en el mundo de la EBA (cuarta categoría española) y de los hombres y de los séniors. Y se fue curtiendo. Es un crío que no tiene miedo. Es valiente, no se achanta, es competitivo. O sea, él sube a entrenar con el primer equipo y hace lo mismo que con el júnior. No tiene dudas. Yo creo que él tiene una confianza tremenda en sí mismo, en su baloncesto. Disfruta muchísimo, es su hábitat natural. Entonces, va creciendo tanto a nivel intelectual y de madurez como a nivel de juego”, considera sobre el que fuera su pupilo.

“Se convertirá en un jugador muy importante para su equipo”

Si hubiera que hacer un informe baloncestístico del gigante, cuyo paso por la ACB fue de visto y no visto (únicamente la temporada 2022-2023: 5,3 puntos y 3,2 rebotes en 11 minutos de media durante 22 partidos), este estaría lleno de bondades. “Es muy coordinado. Es más rápido de lo que parece. Es muy bueno con las dos manos. Tiene los fundamentos del bote, del pase y del tiro absolutamente desarrollados. Tira muy bien de siete metros y medio. Tiene muy buena puntería. También ha ido creciendo en el tema del tiro libre: empezó con porcentajes muy bajos y poco a poco lo va mejorando”, apunta Serna.

Javier Zamora, que viene dirigiendo a Mara en las categorías inferiores de la selección española, va en la misma línea al charlar con Infobae España. “Tiene una gran capacidad para pasar, un IQ (coeficiente intelectual baloncestístico) impropio, quizás, para un jugador de su edad. Es muy maduro. Entiende el juego. Además, tiene inquietud por conocer el juego y las opciones que hay. Es un jugador con una cabeza, sobre todo, privilegiada”, destaca el preparador del Hestia Menorca (LEB Oro, segunda categoría española). “Tiene tan buena cabeza como tamaño […] Sólo mejora. Tiene una capacidad para aprender y mejorar… Lo coge todo”, condensa Serna.

Mara entreno
Aday Mara entrenándose con UCLA (UCLA Men's Basketball)

Las tres voces autorizadas coinciden al señalar por dónde puede ir esa mejoría. Lo expone Arbalejo: “Seguir trabajando su físico. Fortalecer todo el tren inferior, el tren superior, tratar de minimizar las lesiones lo máximo posible. Ser un jugador lo más versátil, seguir trabajando. Al final, es un chico de 18 años al que le quedan más de 20 años de carrera por delante. Como todos, puede mejorar todas las facetas del juego, pero es muy importante que ponga el foco en la parte física, que es lo que le va a permitir competir al máximo nivel”.

Ninguno duda de que Mara, “con mucho carisma y encantador” en lo personal, lo conseguirá. Atesora 5,5 puntos y 3,4 rebotes de promedio en lo que va de curso con una UCLA en la que ya ha sido titular. El porvenir es inmejorable, con preselección para ser el mejor pívot del año y previsiones de elección en el Draft de la NBA de 2024 (y altas) incluidas. “Aday se ha adaptado siempre. Ha dado igual que fuese infantil, cadete, júnior o Liga EBA. Luego ACB muy poco tiempo, ha jugado Europa, y ahora se va a adaptar. Estoy seguro de que en poco tiempo va a ser uno de los jugadores con más impacto del college”, asegura Arbalejo. “Yo le veo una serie de facultades fuera de lo físico y lo técnico-táctico que me invitan a pensar que si se tiene pausa con él, puede tener una carrera muy bonita”, confía Serna.

“Irá siempre creciendo y dando pasos adelante, porque tiene una madurez impropia de su edad, una cabeza muy bien amueblada, un entorno maravilloso y superestable. Creo que tiene claros los pasos que tiene que ir dando. Que vaya poco a poco a más y se convertirá en un jugador muy importante para su equipo. Seguro, estoy convencido”, les sigue Zamora.

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Este último ejemplifica lo fundamental que puede llegar a ser Mara, puesto que lo ha vivido de primera mano con España: “En el Mundial sub-17, conseguimos el subcampeonato del mundo, y creo que todo el grupo estuvo sensacional. Además, tuvimos la suerte de poderlo vivir en casa, que siempre es muy especial. Y este verano, en la sub-18, creo que con las bajas que teníamos, tuvo que dar un paso adelante en cuanto a liderazgo y tener ese peso específico dentro del grupo y del vestuario. Que le llevó a hacer un campeonato con una madurez excepcional y siempre de ayudar al equipo, ayudar a los compañeros a trabajar en la línea que nos estábamos marcando”.

Buena parte de culpa de todo esto la tiene la pasión de Aday por el deporte de la canasta. “Es un jugador que siempre, después de los entrenamientos, se queda con sus compañeros. Retándose a tirar triples con la izquierda, a hacer algún movimiento de estos inverosímiles, a ver quién mete en medio campo… Ama el baloncesto y se le ve siempre feliz y con una sonrisa cuando tiene un balón en la mano”, celebra su hasta ahora seleccionador. “Le gusta mucho. Entrena muy bien, le gusta entrenar mucho, estar en el pabellón, trabajar, escuchar a los entrenadores”, apuntala quien guio sus pasos en los banquillos de la cantera maña.

Aday Mara con el Zaragoza (ACB PHOTO / E. CASAS)
Aday Mara con el Zaragoza (ACB PHOTO / E. CASAS)

El propio Serna bien puede aglutinar en una única sentencia la emoción que Aday Mara genera en el entorno baloncestístico español y puede que hasta mundial por las cualidades que se le vislumbran: “Yo he estado tres años en Zaragoza, y viviendo en Lleida. Hacía 300 kilómetros al día. Pero es que no me generaban un estrés, porque ¿cuántas veces vas a entrenar a un tío así? Yo me lo planteaba así. ‘Pues igual no entreno nunca a un tío así’. No tiene precio y para mí ha sido una pasada”. ¿Lo mejor? Que el periplo de este diamante en bruto por la élite tan sólo acaba de iniciarse.

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