Miguel, el hombre que se esconde tras la vaquilla del ‘Grand Prix’: su profesión fuera de la tele y la otra mascota a la que da vida

El madrileño de 41 años ha concedido una entrevista en la que confiesa que tuvo dudas sobre si aceptar formar parte del exitoso programa veraniego de TVE

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Miguel del Pozo, el hombre que se esconde tras la vaquilla de 'El Grand Prix del Verano'. (Redes sociales)
Miguel del Pozo, el hombre que se esconde tras la vaquilla de 'El Grand Prix del Verano'. (Redes sociales)

La renovada versión de El Grand Prix del Verano está siendo uno de los éxitos televisivos de la temporada estival. Pese a que no poder contar con la tradicional vaquilla parecía un hándicap para el regreso del concurso a TVE, finalmente la solución adoptada por el formato ha resultado todo un acierto y la peculiar mascota acapara buena parte de los comentarios. Tras la emisión del tercer episodio, el hombre que se esconde tras la moderna vaquilla ha hablado por primera vez.

En una entrevista a Huffington Post, el madrileño de 41 años que da vida a la mascota del Grand Prix se sincera sobre esta experiencia que ha supuesto su primer trabajo en televisión, aunque no es la primera vez que se enfunda el disfraz de una conocida mascota.

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Además de ser la vaquilla del concurso veraniego presentado por Ramón García, Miguel del Pozo también es el humano tras el delfín Ramiro, la mascota del club de baloncesto Movistar Estudiantes. Sin embargo, el empleo con el que se gana el jornal nada tiene que ver con esta faceta, pues trabaja como mozo de almacén.

El joven relata al citado medio cómo su papel bajo el delfín Ramiro ha sido clave para que surgiera la oportunidad de trabajar en el Grand Prix: “A mí me llamó uno de los productores ejecutivos, que es entrenador del Real Canoe femenino y me conocía”, explica.

Antes de aceptar el proyecto, asegura que dudó sobre si era la persona adecuada: “Nunca había hecho televisión y no sabía si daría el perfil porque peso 62 kilos y si me tenía que estrellar contra gente más grande, sería difícil. Pero cuando me contaron su función vi que encajaba y ni me lo pensé”, confiesa.

Las posibles críticas del público ante un cambio tan notorio en el formato también le generaron reticencias, tal y como reconoce en esta entrevista: “Es un personaje secundario, pero es delicado porque es el cambio más gordo y al principio había dudas de qué dirán”. Sin embargo, las grabaciones y el éxito de la emisión le han hecho olvidar todos sus temores iniciales: “Realmente se me olvida que hay cámaras y que estoy trabajando y no jugando”, reconoce.

Los secretos de las grabaciones

Ramón García, con la nueva vaquilla de 'El Grand Prix del Verano'. (RTVE)
Ramón García, con la nueva vaquilla de 'El Grand Prix del Verano'. (RTVE)

Para grabar las siete entregas de El Grand Prix del Verano, Miguel no ha tenido que modificar su calendario ni cogerse vacaciones, pues ha podido compaginarlo con su trabajo, aunque no sin esfuerzo: “Los días de grabación me levantaba a las cinco y media para ir a correr, luego iba a trabajar hasta las 13:30 horas, después iba al plató para comer ahí y ya grabábamos toda la tarde hasta las once y media o doce de la noche. Ha sido una paliza, pero es de esas que si lo disfrutas, lo haces”.

Para combatir el insoportable calor que le genera el disfraz, el madrileño confiesa que mientras se desarrollan los juegos en los que no tiene que intervenir, se esconde tras el decorado y se baja parte del vestuario, aunque no se lo puede quitar por completo: “Tengo que estar preparado aunque no me toque. Menos en ‘Los superbolos’, ‘La patata caliente’, el primero y el último, en todos los demás puede haber comodín”, revela la estrella del concurso.

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