Ian McKellen celebró su legado: “Los niños pequeños se me acercan asombrados porque conocieron a Gandalf”

A los 86 años, el actor británico compartió en el podcast Attitude el vínculo afectivo que construyó con distintas generaciones y el impacto que dejó su interpretación del mago más famoso del cine

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Ian McKellen expresó en una entrevista su sincero deseo de haber tenido hijos, destacando el impacto de la paternidad en su vida (REUTERS/Isabel Infantes)
Ian McKellen expresó en una entrevista su sincero deseo de haber tenido hijos, destacando el impacto de la paternidad en su vida (REUTERS/Isabel Infantes)

A los 86 años, Ian McKellen reveló en una entrevista para el podcast Attitude que lamenta no haber tenido hijos. “¿Ojalá hubiera tenido hijos? Bueno, la verdad es que sí”, afirmó el actor, quien reconoció que el cariño y el acompañamiento fueron fundamentales en su vida. Asimismo, reflexionó sobre su legado y destacó que, aunque no fue padre, existe una cercanía con los más pequeños: “Los niños se me acercan asombrados porque conocieron a Gandalf”.

Lo cierto es que, pese a no tener hijos biológicos, McKellen considera que formó una familia elegida en torno a los jóvenes, colegas y amistades que lo rodean. Para él, el sentido de pertenencia y el amor incondicional se expresan más allá de los lazos biológicos, y esa red cercana constituye su mayor legado.

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En la charla con Attitude, McKellen agregó: “Tengo personas jóvenes a mi alrededor, a quienes puedo aconsejar, acompañar y querer. No hace falta que vengan de tus lazos biológicos para que los sientas parte de tu familia”.

Ian McKellen como Gandalf
El actor británico Ian McKellen construyó una familia elegida basada en la cercanía emocional y los lazos fuera de la biología

El actor británico, conocido internacionalmente por su papel como Gandalf, remarcó el valor de los vínculos profundos que construyó fuera de la familia tradicional. Sostiene que la cercanía afectiva es lo que define sus relaciones más importantes.

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El valor de la familia elegida y el legado

Durante la conversación con Attitude, McKellen compartió su visión sobre el legado y la amplitud de su círculo afectivo. “Formo parte de una familia muy, muy grande. Uno de los placeres de haber interpretado a Gandalf es que, al caminar por la calle, niños pequeños se me acercan con asombro, porque no pueden creer que conocieron a Gandalf”.

Consultado sobre su papel inspirador dentro de la comunidad LGBTQ+, McKellen respondió con humildad: “Estuve presente, fui parte de ello. Pero no fui una figura decisiva en cambiar el mundo; eso lo consiguió la revuelta de Stonewall, que eliminó todas las leyes antigay de los estatutos".

La red afectiva de Ian McKellen está compuesta principalmente por jóvenes, lo que enriqueció su trayectoria y sentido de pertenencia (AP/Alberto Pezzali)
La red afectiva de Ian McKellen está compuesta principalmente por jóvenes, lo que enriqueció su trayectoria y sentido de pertenencia (AP/Alberto Pezzali)

Señaló que aún existen países donde esas normas siguen vigentes, y subrayó la importancia de seguir trabajando por los derechos. La revuelta de Stonewall ocurrió en 1969, en Nueva York.

Para McKellen, el mayor orgullo reside en haber presenciado y disfrutado los avances hacia una sociedad más inclusiva: “Fue maravilloso ser parte de ese cambio, verlo ocurrir y disfrutar de que realmente conseguimos que este mundo fuera un lugar mejor, al menos en esta parte del planeta”.

Una vida entre generaciones y vínculos más allá de la sangre

El entorno cercano de Ian McKellen está integrado principalmente por personas jóvenes, lo que enriqueció tanto su día a día como su carrera. “Si hiciera una lista de mis amistades, casi todas son más jóvenes que yo y algunas bastante más”, contó al medio.

Magneto en X-Men
Ian McKellen resaltó el valor y el legado de las conexiones familiares no tradicionales en declaraciones a Attitude (20th Century Fox)

Esa diversidad generacional le permitió establecer lazos cercanos y encontrar nuevas formas de comprender la creatividad y el afecto. McKellen destacó que estas conexiones profundas, tanto dentro como fuera del trabajo, le permitieron acompañar a distintas generaciones y aportar desde su experiencia.

El reconocimiento y el cariño que recibe trascienden edades y lazos sanguíneos, formando una red donde se comparten aprendizajes y afectos genuinos. La representación y la lucha por los derechos LGBTQ+ fueron parte esencial de su trayectoria, y McKellen subrayó ante Attitude la importancia de continuar el avance hacia sociedades más justas: "El trabajo no terminó, pero haber formado parte de ese camino ya es motivo de orgullo".

Para McKellen, la familia elegida y el legado se fusionan en su vida cotidiana y profesional, según contó a Attitude. Aunque el paso del tiempo trae consigo nuevas preguntas, valora sobre todo el hecho de pertenecer a una comunidad diversa.

El legado de Ian McKellen fusiona arte, afectos y pertenencia, consolidando su figura como referente de inspiración para distintas generaciones (REUTERS/Isabel Infantes)
El legado de Ian McKellen fusiona arte, afectos y pertenencia, consolidando su figura como referente de inspiración para distintas generaciones (REUTERS/Isabel Infantes)

En cada encuentro con seguidores y jóvenes admiradores, el artista reconoce cuán extenso se volvió su círculo familiar y afectivo, dijo a Attitude. El arte y la vida, señala, pueden unir generaciones enteras a través del aprecio compartido.

A lo largo de su recorrido, Ian McKellen construyó una red de afectos y pertenencias que trascienden cualquier frontera. Niños y adultos de distintas edades encuentran en él un referente y un motivo de ilusión, consolidando una red de vínculos auténticos que, para el actor, definen el significado de la familia.

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