El vestido de Emma Chamberlain que tardó 40 horas en pintarse y deslumbró en la Met Gala 2026

Inspiración de Van Gogh, de Munch y del taller de su padre. Así fue el delicado atuendo que la influencer llevó a la noche más importante de la moda

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Este video muestra el vestido personalizado de Mugler usado por Emma Chamberlain en la Met Gala 2026. Las imágenes incluyen a la influencer en la alfombra roja y a una artista pintando el diseño a mano sobre un maniquí. (Créditos: Mugler/redes sociales)

En su edición 2026, el código de vestimenta de la Met Gala fue directo: “La moda es arte”. Para los especialistas, una de las celebridades que mejor encarnó la premisa fue la influencer de 24 años Emma Chamberlain. La podcaster y corresponsal especial de Vogue llegó al Museo Metropolitano de Arte de Nueva York el lunes 5 de mayo con un vestido personalizado de Mugler, firmado por el director creativo Miguel Castro Freitas y pintado enteramente a mano por la artista interdisciplinaria Anna Deller-Yee.

La historia del look comenzó meses antes, durante la Semana de la Moda de París, cuando Chamberlain y su estilista, Jared Ellner, conocieron a Castro Freitas en un cóctel organizado por Vogue, en la víspera del debut del diseñador con su primera colección primavera-verano 2026 para Mugler.

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La influencer trabajó el concepto del look a partir de referencias de Van Gogh y Munch (REUTERS/Daniel Cole)
La influencer trabajó el concepto del look a partir de referencias de Van Gogh y Munch (REUTERS/Daniel Cole)

Los tres congeniaron de inmediato. Tras asistir al desfile, Chamberlain definió que Mugler sería su elección para la gala. Con el anuncio del dress code, la idea tomó forma con mayor claridad. “Soy alguien que realmente cree que la moda es arte”, declaró a la revista Vogue.

El proceso creativo partió de un intercambio constante: Chamberlain y Ellner enviaron referencias artísticas al equipo de Mugler, entre ellas obras de Van Gogh y Munch, y sostuvieron una conversación de tres horas para desarrollar las ideas. Ellner también incorporó piezas del archivo de la maison como referencia, como un vestido de mariposa de 1997. Cuando Castro Freitas envió el boceto inicial, ambos apenas realizaron ajustes.

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La pintura del diseño tomó aproximadamente 40 horas de trabajo artesanal (REUTERS/Daniel Cole)
La pintura del diseño tomó aproximadamente 40 horas de trabajo artesanal (REUTERS/Daniel Cole)

La confección del vestido implicó un proceso poco habitual. Anna Deller-Yee, artista nacida en Chicago con experiencia en trabajos para Anna Wintour y colaboraciones con Marni y Schiaparelli, utilizó únicamente materiales de bellas artes tradicionales. Según WWD, no se emplearon pinturas convencionales de moda.

La artista trabajó con aproximadamente 30 colores base, ampliados mediante mezclas personalizadas, a lo largo de unas 40 horas de pintura. Luego, la pieza pasó por un proceso de secado de cerca de cuatro días con ventilación.

El vestido presenta, según describió la propia Chamberlain a Vogue, “una sensación de acuarela” combinada con “un subtono inquietante, casi sombrío, en la forma en que se mueve”.

Más allá de la complejidad técnica, la prenda tiene un significado íntimo para la influencer. “Mi padre es pintor al óleo y acuarela, y crecí en un hogar muy creativo, con arte por toda la casa”, contó a Vogue. Para ella, las pinturas representan nostalgia y refugio. “Hay una sensación de acuarela, y amo la pintura en acuarela”, explicó.

Chamberlain describió el resultado como una mezcla de textura acuarelada y un matiz ligeramente inquietante (REUTERS/Daniel Cole)
Chamberlain describió el resultado como una mezcla de textura acuarelada y un matiz ligeramente inquietante (REUTERS/Daniel Cole)

Esa intención también se reflejó en el glam de la noche. La maquilladora Lilly Keys tomó el vestido como punto de partida y recreó sus tonos malva, morado y amarillo iridiscente alrededor de los ojos de Chamberlain. El objetivo fue lograr que la piel funcionara como una superficie reflectante capaz de captar la luz en movimiento, según explicó a Vogue. Los labios se mantuvieron en un tono neutro y aterciopelado.

Por su parte, la peluquera Sami Knight optó por preservar el cabello rubio platino de Chamberlain y trabajarlo en un suave halo angelical, inspirado en Mia Farrow, Jean Seberg y Audrey Hepburn. “Un vestido como este habla, tiene su propio lenguaje, y no requiere ningún truco de peinado para elevarlo, solo para complementar y apoyar la visión”, explicó Knight a Vogue. Los zapatos fueron plataformas de Stuart Weitzman en satén azul marino teñido a medida.

El diseño fue creado por Miguel Castro Freitas y pintado a mano por la artista Anna Deller-Yee (REUTERS/Daniel Cole)
El diseño fue creado por Miguel Castro Freitas y pintado a mano por la artista Anna Deller-Yee (REUTERS/Daniel Cole)

La edición 2026 marcó la sexta asistencia consecutiva de Chamberlain a la Met Gala desde su debut en 2021, cuando llegó con un look a medida de Louis Vuitton. En 2022 repitió con la misma maison y asumió por primera vez como corresponsal de Vogue en la alfombra roja. En 2023 apostó por Miu Miu en azul bebé con calcetines blancos a la vista; en 2024, por Jean Paul Gaultier con guiños a los archivos de los 2000; y en 2025, por un vestido de espalda descubierta de Coperni con referencias al traje masculino.

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