Natalie Portman y el sacrificio detrás de su Oscar por ‘El cisne negro’: “Una costilla se me salió”

La reconocida actriz vivió una rutina digna de atleta profesional y hasta se enfrentó a una dislocación de costilla para conquistar el codiciado premio

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Natalie Portman sufrió una dislocación
Natalie Portman sufrió una dislocación de costilla durante el rodaje de "El cisne negro" por las exigentes coreografías de ballet (Fox Searchlight Pictures/REUTERS)

Una experiencia física extrema definió el paso de Natalie Portman por el rodaje de El cisne negro.

La actriz reveló que, durante la filmación de la reconocida película dirigida por Darren Aronofsky, sufrió una dislocación de costilla.

Según sus palabras, “me pasó algo raro, una costilla se me salió o algo así”, atribuyendo la lesión a los continuos levantamientos y exigentes coreografías de ballet que debió ejecutar para dar vida a su personaje.

El entrenamiento requerido para encarnar a Nina Sayers fue especialmente demandante.

La exbailarina del New York City Ballet, Mary Helen Bower, quien se encargó de preparar físicamente a Portman, describió rutinas diarias que alcanzaban hasta cinco horas, seis días a la semana.

El entrenamiento para interpretar a
El entrenamiento para interpretar a Nina Sayers incluyó rutinas de hasta cinco horas diarias, seis días a la semana (Fox Searchlight Pictures)

Bower relató que los entrenamientos comenzaban a las cinco de la mañana, y después de horas de ensayo, la intérprete afrontaba jornadas de grabación de hasta doce horas.

Una vez terminadas las filmaciones, la artista se sometía a ejercicios de tonificación muscular y nadaba un kilómetro antes de descansar y retomar el día siguiente con la misma disciplina.

Este régimen físico se extendió durante meses previos al rodaje, con el objetivo de lograr una interpretación convincente no solo desde la actuación, sino también desde la precisión técnica del ballet.

La preparación incluyó sesiones de danza, ejercicios de estiramiento y trabajo de resistencia física, adaptados para soportar la presión de las secuencias coreografiadas y las exigencias del papel.

El director Darren Aronofsky reconoció que el desafío para Natalie Portman resultó inmenso, no solo por la carga emocional del personaje, sino también por la necesidad de ejecutar movimientos complejos frente a la cámara.

Mary Helen Bower, exbailarina del
Mary Helen Bower, exbailarina del New York City Ballet, preparó físicamente a Portman para las intensas demandas del personaje en "El cisne negro" (Fox Searchlight Pictures)

Por tanto, debió equilibrar la expresión artística y la destreza física, convirtiendo cada escena en una prueba de resistencia y control corporal.

El papel de Nina Sayers en El cisne negro exigió un nivel de entrega poco común.

La trama explora la vida de una bailarina sometida a una presión psicológica y física extrema dentro de una compañía de ballet, con una narrativa que se adentra en la obsesión, la autoexigencia y la fragilidad.

La propia Portman reconoció que el proceso la llevó a experimentar lesiones inusuales como la dislocación de costilla, una situación que atribuyó a los constantes levantamientos y la tensión acumulada en el cuerpo.

El esfuerzo fue recompensado con el premio Oscar a mejor actriz en 2011, un reconocimiento a la intensidad y el compromiso que la estrella imprimió en su interpretación.

La actriz volvió a ser
La actriz volvió a ser nominada al Oscar por el film "Jackie", que explora el asesinato de John F. Kennedy y cómo marcó a la ex primera dama de Estados Unidos (Fox Searchlight Pictures)

Antes de ese logro, ya había obtenido nominaciones por sus actuaciones en Closer y, posteriormente, en Jackie.

Sin embargo, su interacción con la Academia no se limitó al terreno de los premios.

Durante el festival de Sundance, mientras promocionaba The Gallerist, Natalie Portman aprovechó la oportunidad para poner en evidencia la escasa presencia femenina entre los nominados a los Oscar de ese año.

“Tantas de las mejores películas que vi este año fueron hechas por mujeres”, señaló y mencionó que existen barreras en cada nivel de la industria, ya que muchas de esas producciones no recibieron el reconocimiento merecido durante la temporada de premios.

En su intervención, citó títulos realizados por directoras que, en su opinión, debieron tener mayor visibilidad, como Sorry Baby, Belén, Hedda y The Testament of Ann Lee.

Natalie Portman criticó la falta
Natalie Portman criticó la falta de directoras nominadas a los premios Oscar, destacando películas de mujeres que no recibieron reconocimiento (REUTERS/Benoit Tessier)

Según Portman, estas películas han resultado “extraordinarias” para el público, aunque no hayan sido consideradas entre las principales candidatas a los premios más prestigiosos del cine.

El planteo de Natalie Portman respecto a la falta de reconocimiento hacia las mujeres cineastas llegó tras reformas recientes en la Academia, que permitieron un aumento en la participación femenina dentro del organismo.

A pesar de estos avances, consideró que “todavía queda mucho trabajo por hacer” para alcanzar una representación equitativa en los grandes galardones de la industria audiovisual.

La situación expuesta por Portman reavivó la discusión sobre las dinámicas de género en Hollywood.

Entre los títulos que sí consiguieron presencia entre los nominados, como Hamnet de Chloé Zhao, la actriz destacó que los avances no resultan suficientes frente a la cantidad de producciones dirigidas por mujeres que quedan fuera de la competencia.