El fallecimiento de Robert Redford a los 89 años en su residencia en Utah, cerca de Provo, marcó no solo el cierre de una destacada carrera, sino también la entrega de un legado de enseñanzas dirigido a nuevas generaciones de cineastas. La noticia de su muerte fue confirmada por Cindi Berger, directora ejecutiva de la firma de relaciones públicas Rogers & Cowan PMK.
En lo que resultó ser su última entrevista, concedida a Orion Magazine e l pasado noviembre, Redford ofreció consejos a jóvenes creadores del séptimo arte. “Empiecen participando realmente. No lo tomen a la ligera y pasen de una cosa a otra sin detenerse”, recomendó, subrayando la importancia de conectar emocionalmente con los proyectos propios antes de abandonarlos. “Deténganse lo suficiente para dejar que algo les llegue y los conecte. Eso les dará la energía para mantenerse hasta provocar un cambio”, sostuvo durante la conversación con la publicación.

Redford enfatizó además la importancia de sostener convicciones ante la adversidad, “Tienen que creer en sus propios proyectos e ideas más que nadie”, declaró el actor y director. Sugirió que la mejor ruta para captar la atención del público reside en la fuerza dramática de las historias, especialmente aquellas capaces de atraer a los jóvenes. “El futuro es de los jóvenes, quienes van a llevar este trabajo hacia adelante”, afirmó al medio. También citó al poeta T. S. Eliot: “Para nosotros, solo cuenta el intentarlo. Lo demás no nos corresponde”.
Con una carrera que lo vio como uno de los protagonistas más destacados de Hollywood durante décadas, Redford participó en producciones memorables como Butch Cassidy and the Sundance Kid y All the President’s Men. Posteriormente, cambió de rol y en 1980 obtuvo el Oscar a Mejor Director por Ordinary People.
Apenas un año más tarde, en 1981, Redford fundó el Sundance Institute, entidad sin fines de lucro que se convirtió en un hito en la promoción de las artes. En 1984, transformó un festival menor en lo que hoy es el Festival de Cine de Sundance en Park City, Utah, una plataforma por la que pasaron directores emergentes como Quentin Tarantino, Ava DuVernay, James Wan y Darren Aronofsky.
El multifacético artista no dejó nunca el oficio actoral, desempeñando papeles incluso en etapas tardías de su carrera, como Bill Bryson en A Walk in the Woods (2015) y John Gage en Indecent Proposal (1993). Su obra fue reconocida con numerosos premios, entre ellos el Oscar al Mejor Director en 1981 y múltiples Globos de Oro. Además, su película de 1994, Quiz Show, recibió nominaciones al Oscar por Mejor Película y Mejor Director en la edición de 1995.

La trayectoria de Redford abarcó distintas décadas y roles, consolidando su impacto tanto delante como detrás de las cámaras, y dejando una enseñanza clara para quienes buscan abrirse camino en el mundo del cine: la perseverancia y la pasión son ingredientes esenciales para dejar huella.
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