Un corte de pelo inspirado en guerreros africanos, cadenas doradas colgando del cuello, brazos musculosos cruzados con gesto severo y una frase como estandarte: “Me da pena el tonto”. Durante la década de los 80, ese retrato fue omnipresente en televisores de medio mundo. El responsable de aquella imagen era Laurence Tureaud, más conocido como Mr. T, quien, con su imponente presencia física, se convirtió en un símbolo cultural de la época gracias a su participación en el cine y la televisión estadounidense.
Nacido en 1952 en el sur de Chicago, fue el menor de doce hermanos en una familia golpeada por la pobreza y el abandono: su padre, un reverendo, se fue cuando él tenía cinco años. Su adolescencia transcurrió en un entorno marcado por el racismo, lo que dejó una huella duradera. Como recordó en una entrevista: “Vi a suficientes hombres negros en mi familia ser llamados ‘muchacho’, así que pensé: ¿Qué tiene que hacer un hombre negro para ser respetado como un hombre?”.
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Esa necesidad de reconocimiento lo llevó a cambiar legalmente su nombre a “Mr. T” cuando cumplió los 18 años. “Cuando tenía la edad suficiente para luchar y morir por mi país, para beber, para votar, dije que tenía la edad suficiente para ser considerado un hombre. Me autoproclamé Mr. T, así que la primera palabra que todos pronunciaban era ‘Señor’”, contó años atrás a Metro.
Del ejército a las cadenas de oro
Con talento para el fútbol americano y las artes marciales, Tureaud obtuvo una beca universitaria, el cmaino no fue fácil y terminó enlistándose en el Ejército de los Estados Unidos, donde sirvió en la Policía Militar. Más tarde, trabajó como portero de discotecas y como guardaespaldas de celebridades. Entre sus clientes estuvieron Muhammad Ali, Michael Jackson, Diana Ross y Steve McQueen, según detalló Esquire.
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Fue durante sus noches como portero que desarrolló su estilo único. Las cadenas doradas que usaba eran, en un inicio, objetos que los clientes perdían o dejaban tras ser expulsados. “Las primeras cadenas que se puso pertenecían a clientes que expulsaba de la discoteca”, reveló a Men’s Health. Luego las adoptó como símbolo de poder, respeto e incluso memoria ancestral: las acompañó con cadenas como un homenaje a sus ancestros.

La consagración junto a Stallone
La fama llegó cuando participó en America’s Toughest Bouncer, un programa en el que se evaluaban a los porteros más duros del país. Allí fue descubierto por Sylvester Stallone, quien lo convocó para interpretar a Clubber Lang en Rocky III (1982). El personaje fue brutal, arrogante y memorable. Su actuación le valió una nominación a los premios Razzie, pero también una plataforma que lo catapultó a la televisión.
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En 1983 comenzó su papel más icónico: B.A. Baracus, el mecánico experto en armas y transporte en Brigada A. La serie, emitida hasta 1987, lo convirtió en un fenómeno mundial. Según Metro, Mr. T cobraba USD 80.000 semanales por su trabajo. Su personaje, aunque rudo, tenía un costado entrañable que conectó con públicos de todas las edades. También protagonizó una serie animada, Mister T, y tuvo papeles en producciones como Blossom, Diff’rent Strokes y Los Simpson.

En 1995, un diagnóstico de linfoma no hodgkiniano frenó su carrera. Durante años, recibió tratamientos intensivos que incluyeron quimioterapia y radioterapia. “Tuve varias recaídas y perdí el pelo por completo”, dijo a Fox News. En 2001, su estado de salud mejoró de forma sostenida.
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Tras el huracán Katrina en 2005, su visión sobre las cadenas doradas cambió. “Sentía que sería un pecado, insensible e irrespetuoso seguir usándolas”, explicó según Metro, tras ver la devastación sufrida por los sobrevivientes. Desde entonces, dejó de portar sus emblemáticas joyas en público.
Una vida discreta
Desde mediados de los años 2000, Mr. T mantenía un perfil bajo, alejado de las cámaras, aunque con apariciones ocasionales como actor de voz en dibujos animados, hasta que en 2017 participó en Dancing with the Stars, donde fue eliminado en la tercera semana.
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Hoy, con 72 años, continúa entrenando y cuidando su salud. Aunque ya no conserva sus famosos músculos ni su apariencia de otros tiempos, mantiene un físico notable para su edad. Vive centrado en su familia y publica con moderación en redes sociales, en donde difunde diversos ejercicios y cómo se mantiene activo, como por ejemplo en un video mostró su facilidad para hacer dominadas, lo que impresionó a sus fanáticos.
Recientemente fue visto en Los Ángeles con una apariencia completamente distinta a la que lo hizo famoso. Llevaba ropa deportiva manchada de pintura, un gorro naranja y gafas oscuras mientras hacía compras en KFC, reportó Metro. Su barba desordenada y la ausencia de joyas lo volvieron casi irreconocible para quienes lo recuerdan como símbolo de fuerza y estilo.
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